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miércoles, 14 de marzo de 2018

voces que nos pensamos



La semana anterior al Paro Internacional de Mujeres estaba escuchando La Tribu y en uno de los programas comentaron sobre la iniciativa del Colectivo Feminista La Revuelta, de Neuquén, que había hecho unos compilados de audio con las voces de niñ@s y adolescentes, respondiendo dos preguntas… ¿Qué pasaría si todas las mujeres paran el 8M? y ¿Cómo te imaginás un mundo feminista? Titularon la experiencia "¿Qué pasa cuando el feminismo se detiene a escuchar a les niñes?". Me encantó la propuesta y empecé a pensar hacerla en la escuela. Little did she know…

Lo hablé con otra compañera que estaba trabajando el tema y le gustó la idea, así que lo consulté al rector para hacer el comentario en la reunión de profes del día siguiente. Era un poco arriesgado, porque a varios les molesta que se hable del tema, aunque no tienen problema en darle con ganas a los micromachismos cotidianos (anche algunos macro también…).

Entonces, en la reunión comenté sobre la experiencia del Colectivo, y mencioné las preguntas. La reacción fue interesante, sobre todo cuando dije la segunda, ¿Cómo te imaginás un mundo feminista?... A la mención de la “palabra F”, los cuerpos saltaron por el aire y se agitaron incómodos, como si alguien los hubiera pinchado en… la espalda. Alguien tiró un “Igual que un mundo machista, pero al revés”. Genial. Parece que la gente no escucha, o escucha lo que le conviene. Pero se desató un mini-debate interesante, y la compañera pudo deslizar la idea de que justamente, el reclamo es la igualdad de derechos. Otro compañero dijo que él iba a colaborar en lo que pudiera… Little did he know…

Mi idea era armar un “estudio de grabación” en la sala de informática, que es la oficina donde trabajo en el secundario. Tenemos un micrófono bastante potable y con el amigo Audacity podría poner a grabar a la gente que quisiera venir a registrar sus respuestas. Lo primero que hice fue armar un cartel para invitar a que los y las chicas pasaran a hacer escuchar sus voces. Aproveché que el compañero voluntario es profe de FEC y tutor de algún curso y pasé por sus clases del jueves para pegar los cartelitos y que él pudiera comentarles sobre el proyecto.

En un corte de recreo, se armó el debate en la "sala de profesores", sobre hablar de esto (¡de esto!) en la escuela, y de que los y las chicas rechazaban el tema de la discusión de género, y de cuál era el reclamo feminista, y de la comprensión del sentido común que dice que feminismo es la opresión del hombre por la mujer. Que no es éso, claro. Igualdad de derechos. Hubo algunos comentarios sobre que “cada persona tiene sus opiniones” sobre el feminismo, pero claro, sería lo mismo que decir que “cada persona tiene sus opiniones” sobre la revolución industrial, el movimiento de derechos civiles, el apartheid…, que podrá ser cierto, pero no dejarían de ser opiniones incorrectas si ubican a la revolución industrial, supongamos, en la invención de la rueda, al movimiento por los derechos civiles como un enfrentamiento con los pibes del Ku Klux Klan o al apartheid como una oportunidad educativa diferenciada para los sudafricanos. Así que cuando el ambiente dejó de ser amigable para el debate productivo, hice una salida estratégica a seguir laburando.

Ya sobre el cierre del día, cuando los cursos se iban retirando, fui pegando por varios de los cursos vacíos los carteles, para entrar a hacer el comentario al día siguiente. A uno de los cursos decidí que no iba a entrar, midiendo un poco el ambiente me pareció que la propuesta iba a ser recibida con violencia e iba a ser contraproducente. Ahí iba a hablar individualmente con algun@s de l@s chic@s para proponerles participar.

Y, al día siguiente… viene una estudiante de uno de los cursos a pedirme “otro cartel”… le pregunté qué había pasado con el que estaba pegado… “Mh, no sé…”. Así que la acompañé al curso con el cartel, ya se estaba armando el debate. Les dejé el cartelito e hice mutis por el foro…

Volví en el recreo, aprovechando que la siguiente profe necesitaba el proyector. El nuevo cartel estaba pegado sobre el pizarrón, y lo habían “intervenido”, tachando con corrector la palabra “feminista” de la pregunta sobre el mundo y escribiendo en su lugar “IGUALITARIO”. Primero me descolocó, pero después me pareció que habían ido al fondo de la cuestión. Como primer paso, y un poquito más, estaba bastante bien. Por otro lado y, como hablamos después con el profe, esa visión deja de lado la raíz feminista del reclamo, cosa que es un pelín típicamente machista, así como apropiarse del reclamo y lavarle la cara. Es algo así como lo del “Nadie menos”, o el “All lives matter”. Vamos, que las que reclaman por la igualdad de género son las que justamente sufren la desigualdad de género, y los asesinatos y abusos… no suele pasar que al opresor se le ocurra salir a reclamar por más privilegios para el oprimido. Escuché también el otro día que “si las mujeres avanzan, avanza la humanidad”, como respuesta a la supuesta pérdida de privilegios de los muchachos. A los muchachos (a muchos, no a todos) les preocupa perder privilegios… no es de buena gente, muchachos. Ahí entramos en que a nadie le gusta que lo tilden de mala gente y quizás por eso tengamos (algunos, no todos) muchachos enojados. Lamentablemente, en las expresiones de berrinche al respecto seguimos perdiendo mujeres y chicas todos los días, de maneras bastante horribles. Eso también salió en las conversaciones esta semana… el índice de violencia de las mujeres versus el de los hombres. En un mundo feminista, no me imagino niñ@s abusados por sus parientes mujeres. Digo, porque si en nuestro mundo patriarcal el principal lugar de abuso es la casa y la parentela masculina, y un mundo feminista sería al revés… bueno, no… y si digo imposible que eso pase es una afirmación que suena bastante cierta, ¿no? Porque si hay algo que hacemos las chicas, es cuidar la vida.

La cuestión que el profe nos comentaba que el grupo se había “sentido violentado” por los carteles. Era raro, le dije, porque el cartel tenía las dos preguntas y abajo decía, bien grandote “Vení a hacer escuchar tu voz”. Lo que les molestaba, era el tema de la palabra “feminismo”. Por alguna razón, hablar genéricamente de igualdad es menos violento que hablar puntualmente de igualdad de género… pasa lo mismo si una propone hablar de igualdad de niveles económicos para todas las clases. Digo, por ahí las igualdades genéricas son menos incómodas porque no “amenazan” los privilegios de nadie.

Los privilegios. Privilegio es que otra persona tenga menos derechos efectivos que vos. Si las mujeres logran la igualdad efectiva de derechos vos no perdés nada. Lo que no tenés que tener son, justamente, privilegios. ¿Por qué vas a ser el único que habla, el que gana más por el mismo trabajo, el que nos violenta sin consecuencias? Somos iguales en derechos.

La profe de Lengua siguió, hablando con el grupo desde su experiencia personal y familiar, y desde sus sentimientos. El grupo la escuchó y vari@s expusieron sus ideas sobre las diferentes vertientes del movimiento feminista y sus períodos históricos (sí, los conocían… aunque no situaran la necesidad de la lucha en el presente).

Bueno, pero las grabaciones. Vari@s dijeron que tenían ideas que expresar, pero él y las valientes que agarraron el micrófono fueron diez, más un@ más desde la distancia, a quienes agradezco la participación (y como vari@s me pidieron no mencionar sus nombres, no menciono a nadie). Cuando las escuché, no eran mis ideas repetidas en formato mp3. Eran sus ideas. Algunas más claras que otras, algunas con los nombres cambiados, pero con las discusiones y debates esenciales que propone el movimiento feminista. La igualdad de derechos. La mujer como parte relevante de la producción. Las tareas que son la carga de las mujeres, y que también aprisionan a los hombres. Las prohibiciones de acceder a hacer cosas. El respeto por la identidad de género en la construcción de ese otro mundo. La distribución de las funciones entre hombres y mujeres. Las objeciones al paro, si olvidar el porqué se hace. El menosprecio o el silencio de los logros femeninos. La belleza exterior, los piropos. La violencia de género. La igualdad de derechos. La igualdad de derechos. La igualdad de derechos. El hecho de que haya quien piensa que este mundo ya es feminista (igualitario), es algo que da cierta esperanza. Hubo participantes de casi todos los cursos (hubo un curso que no dejó registro). Solamente una de las chicas se incluyó, como mujer, en su opinión.

Hubo risas, beat-boxing y diálogos atentos, donde algún muchachito escuchó a algunas chicas y mujeres debatiendo feminismo y, las más viejas no me van a creer, no se metió a opinar y escuchó lo que decíamos, como cuando una escucha a alguien que sabe de lo que está hablando y no tiene mucho sentido dar tu opinión, porque entender es más importante.

Algunos resultados positivos de la experiencia: El primero, poder hablar del tema y visibilizar el reclamo y el Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo dentro de la escuela. Poder hablar de brecha salarial, historia del movimiento feminista, los feminismos. Aclarar algunos conceptos (aunque en general con l@s chic@s prioricé escuchar y preguntar antes que dar mi opinión o definir, ¡cómo costó!). Otro, poder darle un espacio a la voz de l@s estudiantes de la escuela; poder generar clases donde chicos y chicas tuvieran ganas de debatir un tema (el profe me comentó que una de las chicas le había dicho que “era la clase más interesante que habían tenido”).

Para armar los audios, usé todas las opiniones, excepto aquellas que me pidieron expresamente que borrara, porque eran versiones borrador de ideas que se expresaron mejor en una segunda toma. No filtré las que me parecían correctas o incorrectas, estaba de acuerdo o no. Inclusive en algún caso donde luego, hablando con la persona, entendimos que había confundido los conceptos y pudimos aclararlo. Así que son todas las opiniones de las personas que se animaron a hablar, aunque hay una mínima edición para preservar la identidad secreta de alguna superheroína.

Audio 1 - ¿Qué pasaría si las mujeres paran sus actividades el 8M?



Pique para abrir (o botón derecho y guardar... para descargar)

Audio 2 - ¿Cómo te imaginás un mundo feminista?



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Sobre la música...

Usé un par de canciones para darle un poco de color a las voces, una es un tradicional anarquista español, “A la huelga, compañeros”, pero remozada para la ocasión por La Tia Carmen; y Manos de Mujeres, por MartaGómez con Martirio, Andrea Echeverry y Anat Cohen, que justamente alguna amiga compartió por el feisbuke y me pareció apropiada para pensar un mundo en clave feminista...

Mano fuerte va barriendo, pone leña en el fogón
Mano firme cuando escribe una carta de amor

Manos que tejen haciendo nudos
Manos que rezan, manos que dan
Manos que piden algún futuro
Pa' no morir en soledad ¡ay! ¡Ay!

Mano vieja que trabaja
Va enlazando algún telar
Mano esclava va aprendiendo
A bailar su libertad

Manos que amasan curtiendo el hambre
Con lo que la tierra les da
Manos que abrazan a la esperanza
De algún hijo que se va ¡ay! ¡Ay!

Manos de mujeres
Que han parido la verdad
Manos de colores aplaudiendo algún cantar

Lara

Manos que tiemblan, manos que sudan
Manos de tierra, maíz y sal
Manos que tocan dejando el alma
Manos de sangre, de viento y mar ¡ay! ¡Ay!


domingo, 28 de agosto de 2011

y 10 años después...

Como nos gustan especialmente los números redondos que podemos contar con los dedos de las manos (ponele que les agregamos también los de los pies, que de esos aniversarios también tengo este año), hace un par de días atrás recordé especialmente al 26 de agosto del 2001, en el que fuí a ver la puesta Villa Villa, del grupo de teatro aéreo De la Guarda.



Me acuerdo que estaba nerviosa, porque había leído y escuchado muchas cosas sobre el espectáculo y sabía que iba a ver algo distinto. También tenía miedo, porque te mojaban, o porque era como un gran interrogante. Había gente a la que le había gustado, había gente que no... yo leía sobre La Fura dels Baus y quería tirar la entrada. No quería que fuera algo violento, intrusivo, pero a la vez quería ver qué era eso de estar dentro de la obra. Le había dicho a Ale si quería ir conmigo y pasó, lo cual no me pareció nada mal porque sentía que eso me daba un poco más de libertad para ver qué me pasaba a mí. Me puse unos pantalones de jean negros y mi camperita de cuerina, era un día de calor creo. Llegué al Recoleta temprano y esperé afuera en el patio hasta que nos empezaron a hacer entrar.
Al principio, recuerdo un juego de luces en el cielo, sombras y luces a través de una membrana de papel. Agua, seres adivinados atravesando ése espacio, sombras voladoras que se estiraban sobre nosotros. Uno de ellos atravesaba la membrana, y luego otro. Era como una versión fantástica, fabulosa, de las visitas al planetario de cuando era chica; mirar hacia arriba y ver pasar, en vez de planetas y cometas, a estos seres.
Recuerdo también la carrera de esa pareja sobre la pared. Eso me tocó de una manera sobre la que no puedo escribir acá. Mitad porque me sentí identificada y mitad porque no me acuerdo exactamente en qué, o si en todo.
También recuerdo una danza de dos personajes, uno masculino y otro femenino, sobre dos plataformas móviles, y la lluvía cálida cayendo, una sensación de fecundidad primal.
Pero lo que me pasó a mí fué esto:
Una mujer, parada en la lluvia, una línea negra que mira hacia arriba, abajo, a los costados, mira a la gente y a los actores y a la escena y a la interacción-entre. Sintiendo la música, los tambores, las trompetas. Alguien la toca en la espalda y la toma entre los brazos, como para bailar. Lo primero que ella nota es el abrazo, luego vendrá el registro del roce. Cruzan las miradas y ella sonríe, asustada y sorprendida, curiosa de qué va a pasar después. Él avanza y quedan trabados en un giro, mientras ella piensa que esto es un hermoso momento, pero que es hasta acá. Luego de ese baile de emociones y voluntades, se separan y él se funde nuevamente entre la gente. Ese encuentro, ése acercamiento, me sacude.
Y luego el baile, todos bailando y saltando. La membrana y el papel picado del piso, junto con el agua forman un papel maché que se adhiere a todo. Me vuelvo a casa caminando por Las Heras, llena de algo distinto. No voy a lavar el papel pegado a ese pantalón negro por un largo tiempo y, cada vez que lo veo en el ropero, regreso a esa noche.

El 2001... qué añito. Los restantes cuatro meses del año podrían resumirse como "Dos torres, un divorcio, una renuncia, corralito. Entrevista y represión en Plaza de Mayo. Todos al Congreso (por no mencionar el fémur de mi hermano)." Por suerte, el 2002 empezó de campamento y volviendo de visita a El Chaltén, que si no...

lunes, 4 de julio de 2011

democracia, bibliotecas y elvis

La cantidad de información interesante que hay disponible en la internec casi casi no debería sorprender a nadie a estas alturas (400 msnm), pero sigue pasando. Hacia un tiempo que quería meter acá algo sobre el ciclo de charlas de la Biblioteca Pública de Nueva York, "Live from the NYPL" y esta nota de la sección Espectáculos del Página/12 de hoy me da la escusa: "Una nueva histeria macartista". Ya había escuchado sobre esta charla entre Slavok Zizek y Julian Assange en una de las charlas de Zizek en el programa Live, donde comentaba que iban a rematar por eBay una cena con ambos para juntar fondos a favor de Wikileaks. No quisiera ni imaginarme lo que debe ser eso. No, no quiero ni pensarlo. No. Por favor. No.

Pero bueno, la cuestión que Democracy Now! tiene página en español que puede visitarse acá, la NYPL tiene todas sus charlas en iTunes (el listado está acá) y el coordinador del programa es un personaje total. Recomiendo la charla con Patty Smith hablando sobre su autobiografía "Just kids", su vida en los '60, su amistad con Robert Mapplethorpe y cantando un rato. Las dos de Zizek están buenísimas, la de Umberto Eco por supuesto, la de Naomi Klein, la de Antonia Fraser. En fin, hay de todo como en botica, lástima que solamente en inglés.

¿Y Elvis? Elvis has just left the building, como diria don Zappa.

Actualizo con un link a la traducción de partes de la entrevista de Democracy Now! que salió en el diario hoy.

viernes, 11 de febrero de 2011

música para aplaudir

Buscando algunas fotos de un desfile de modas (esperá, esto se pone más extraño todavía) del diseñador Riccardo Tisci (Givenchy) inspirado en Kazuo Ohno, llegué al blog de Opera Chic (I'm a young american woman living in Milan and you are not. I go to La Scala a lot and you don't), donde me encontré con esto:
"Slap Happy: Steve Reich Clapping Music X John Boorman's Point Blank"

Atenti gente taikera... horas de diversión tratando de sacar esto con los tambores.



Otras cosas interesantes de Steve Reich:

Clapping music por Steve Reich
Nagoya Marimbas
Fragmento de Música para 18 músicos

martes, 18 de mayo de 2010

eyjafjallajökull-sama

Impresionante video del volcán en erupción en Islandia.

Iceland, Eyjafjallajökull - May 1st and 2nd, 2010 from Sean Stiegemeier.


Y la banda de sonido, muy apropiadamente islandesa, también.

sábado, 6 de marzo de 2010

el choque en el chaltén

¡¡¡Me muero acá!!!

Estoy revisando el folletito de la XII Fiesta Nacional del Trekking 2010, del 17 al 20 de Marzo en El Chaltén y ¿quienes vienen a tocar?

La gente del Choque. El Choque Urbano. El viernes 19 de Marzo toca El Choque en El Chaltén. No, esto es demasiado. Snif, ¡cuantos recuerdos asambleísticos!

¿Quieres saber más?
Se viene la XII Fiesta Nacional del Trekking (El Periódico Austral)
XII Fiesta Nacional del Trekking, info sobre carreras (SantaCruzSinVueltas.com)

sábado, 9 de enero de 2010

esto es taiko


Otro motivo de alegría que quedó desde diciembre fué que publicaron mi nota "Latidos del mundo: Palpitando la Earth Celebration 2009" en el ansiado número dos de la revista Esto es Taiko!!. Don Gastoncito Bayashi (Gracias Gastón! Gracias Pau!) me mandó una copia de la nota y quedé impresionada por las mejoras en la calidad de la diagramación de esta segunda edición de la revista.

Se nota que las fotos tienen un rol central en las notas, y solamente de pispear la última parte de la nota anterior y el comienzo de la siguiente que venían pegada a la mía, veo que el contenido y la estructura también van avanzando. ¡Felicitaciones a todo el equipo editorial!

Un orgullo formar parte de este número, sobre todo teniendo en cuenta el comentario de Ana Kina a la notita. Me emocioné un cacho, me emocioné.

¿Quieres saber más?

Esto es taiko!! en Facebook
Comentario en Taiko Project (¡¡¡internacionalesssss!!!)

"11.18.09
Thank you to everyone who came to our Open House last Saturday! Renovations continue in the new studio, with new mirrors, the new stage, and even some new walls...how about that? In other news, TP will be featured in an interview in the next issue of Argentina's new taiko magazine, Esto Es Taiko. Yes...Argentina has a taiko magazine. Crazy, huh?"


El primer número de la revista en Calameo

Posts anteriores sobre la Aasu Seereburashion:
Día menos dos
Día uno
Día dos
Día tres!

jueves, 3 de septiembre de 2009

la danza del viento

Cada año (desde hace unos trescientos, día más, día menos) en Owara Yatsuo, un pueblito de la prefectura de Toyama en Japón, se hace el Kaze no Bon (o Danza Bon del viento).
Los chicos y chicas de entre 15 a veintipico bailan en las calles, escenarios y templos. Los mayores tocan la música de acompañamiento, con shamisen, kokyu y voces masculinas y femeninas. El festival se hace de noche y todo tiene un aire muy lento, delicado y no se si nostálgico o anhelante, o una mezcla rara de eso. Desde el río, llega el sonido del agua saltando entre las piedras cuando una baja desde las callecitas empinadas (esta es la ciudad de las calles empinadas, también).
Los hombres se visten con happi y las mujeres con yukatas, y usan el sombrero de paja semicircular que cubre las caras. Los movimientos de manos son extremadamente delicados y expresivos. Cada tanto, las manos se ocultan dentro de las mangas de las yukatas y las danzantes parecen tímidas muñequitas kokeshi.
Mirando varios de los bailes, la estructura generalmente es el inicio con el acompañamiento de música, una estrofa cantada por la voz masculina principal y la entrada de los bailarines, que se alternan entre hombres y mujeres y luego bailan juntos. El baile de las mujeres recuerda un poquito algo de los movimientos de manos de las geishas en Kyoto. Cada tanto se detienen a armar una imagen quieta, y la gente aplaude. Las imágenes y los últimos movimientos (usualmente giros) antes del momento de quietud son conmovedoras.

Este es un video de una de las escuelas de danza del pueblo, bailando en una de las calles.



Y este es un fragmento del cierre en el escenario del templo:



Ayer terminó y, por alguna razón extraña de cables cruzados, me quedé tarareando un rato la baguala de juan poquito.

¿Quieres saber más?

Link a página de la ciudad (en inglés)
Fotos en Picasa

(infinitas gracias a T.-san que me recomendó venir a ver esto)

lunes, 31 de agosto de 2009

haisai fuji-san, haisai fuji-san...

Todavía medio destruída para cualquier otra cosa que no sea reírme un rato con XKCD.




Un par de galerías de fotos explican la cuestión del cansancio (Doña Bater, hay una para ud!):

Fuji-san, Japan

Y las de Fede: http://picasaweb.google.com/fedende/Fuji#

Y este videito ¿explica? el título del post.

martes, 18 de agosto de 2009

aasu seereburashion: día tres

El último día también iba a ser movidito. Empecé temprano en el templo, haciendo la cola para los iroetsu y me las encontré a F. y a K., que se estaba durmiendo una siesta con el marido unos lugares más adelante que nosotras. Estuvimos un buen rato charlando con F. sobre sus planes cuando volviera a Australia. Super interesante, vive en una ciudad que tiene una historia portuaria bastante larga, y tienen un festival anual de música country que habrá que investigar.

Y... todos estabamos esperando una actuación sorpresa de Kodõ, que parece que hace eso algunas veces en la cola de la mañana en el templo, así que mientras charlabamos mirábamos para todos lados. En un momento escuché el motorcito de una camioneta avanzando por la calle de al lado y empecé a pispear para ese lado, hasta que ví un mohawk conocido... Estaban bajando cosas de la camioneta, así que nos preparamos para la sorpresa. Pero realmente terminó siendo una sorpresa-sorpresa, porque aparecieron unos seis de los muchachos vestidos de trajes negros, camisa negra, anteojos de sol y okedos colgando al costado, muy serios. El simpático de pelo largo y el del mohawk (que ya tendría que saber como se llaman a estas alturas...) empezaron a sacar cartelitos con texto en japonés y en inglés, cual subtítulos de película. “Buenos días”, “¿Están listos?”, que iban descartando en el piso después de mostrarlos para todos lados. Ni una sonrisa, totalmente serios. Obviamente, desde el público nos estabamos matando todos de la risa de lo ridículo y contrastante de la función. Un verdadero regalo.

Al rato cayó A., medio dormida todavía, así que sacamos los tickets juntas. Esta vez nos tocó verdes, así que ibamos a entrar un poco después.

De ahí ellas se volvieron para su camping en Sobama beach, a seguir con una siesta matutina y yo me fuí al gimnasio, que esta mañana tocaban Chieko Kojima y su pequeño ensamble (un subgrupo dentro de Kodõ) y después le tocaba el turno a la gente de Miyake que iba a hacer una demostración para todo el público de su estilo.

Acá hay unos fragmentos de video mostrando Miyake ejecutado por Kodõ, y luego por la gente de la isla de Miyake (es una isla un poco al sur de Tokyo).



El grupo de Chieko Kojima apareció todo vestido de un rosa furioso muy divertido (cuando se presentaron Shogo Toshii dijo 'Soy Shogo Toshii y me gusta el rosa'). Solamente verla hablando con el público a Doña Kojima ya era algo diferente. Transmite un entusiasmo y tanta simpatía que, por lo fuerte, tiene algo de infantil.



En la espera, desde la estación de sonido, había un ciclista sin casco... ¡se confirmaron mis sospechas! Era Don Seiichi nomás. Quizás esperando para saltar un rato durante la danza de los demonios... vaya una a saber.



De ahí había podido arreglar para voluntariarme y ayudar con algo, y necesitaban gente en la estación de reciclaje. Extrañé un poco a nuestros fearless leaders del Organic River Festival, pero la señora que estaba en la estación cuando llegué era muy simpática, se la pasaba bailando la música que estaban tocando en el escenario del mercado de pulgas del puerto, que se arma en cada EC.
Sobre esto, alrededor de un escenario que está frente al puerto se empiezan a levantar carpas, tiendas y carpitas de todos los colores. Comida, claro, y también ropa, artesanías, sakes varios, instrumentos musicales, pulseritas, etc etc. Había dos estaciones de reciclaje y yo estaba en una de ellas. Cuando llegué, había un chico yanqui que era parte de un equipo que estaba recorriendo Japón en bici, bajando desde Hokkaido hasta Okinawa. BeeJapan, se llama la organización y su web site es: http://www.beejapan.org. Me contó que las estaciones de reciclaje son parte de una iniciativa del gobierno de Sado, que se está haciendo recolección diferenciada en las casas y aprovechan eventos como la EC para hacer educación al respecto. Acá teníamos tachos diferenciados para: restos de comida, waribashi (palitos descartables), plástico, vidrio, botellas de plástico, latas (con chapitas por separado), metal/papel de aluminio, palitos de bambú (se usan mucho para las brochettes) y todo lo que no encajaba en esas categorías iba a parar al tacho de moeru gomi, basura para incinerar. En este caso lavábamos las bandejas de plástico reciclable, cosa que en NZ directamente iban a parar a la pila de landfill.
Al día siguiente me comentaría M., otra voluntaria, que a los waribashi y el bambú los mandan a procesar y hace papel (pero no me adelanto).
Otra de las chicas de BeeJapan me comentó que estaban vendiendo remeras de ciclismo con los logos de la organización hechas con un 40% de plástico reciclado. Y que, además, eran cómodas de usar.
También estaba en la estación el responsable de waste management de Sado, un señor muy simpático al que le pregunté un poco sobre las estaciones de procesamiento de basura en la isla, pero la muralla idiomática de nuevo hizo que no pudiéramos avanzar mucho en la comunicación.
En las casas suelen tener un tacho de basura para latas y botellas de plástico y otro para todo el resto (excepto en la casa de H.-sensei en Oguni que fue la única que vi que tenía su tachito de restos de comida para compost). Así que sospecho que se hace complicado tener un sistema verdaderamente diferenciado de punta a punta. Pero unos cuantos quilitos se sumaron en la EC.

Un ratito antes de las 5 rumbeé para Shiroyama, a hacer la cola para la subida. Me volví a encotrar con el voluntario del gorro que se estaba quedando en el Youth Hostel, me dijo que el día anterior se había tenido que quedar en cama porque se había caído. Un golpe fiero en la espalda. Para ese momento ya la EC se sentía como un pueblito, con gente que pasaba y se saludaba por aquí y por allá. La chica del hang drum, J., que estaba otra vez haciendo la intro en japonés antes de la subida. En el grupo azul se los divisaba a K. y al marido. El chico de Tokyo de los anteojos raros que estaba con su patota de amigos. Llegaron E., mi compañera de cuarto (a la que juro no escuché roncar nunca), F. y A. y nos preparamos para subir. Finalmente quedamos sentadas masomenos en el mismo lugar que los días anteriores, excepto F. que avistó unas amigas en un mejor lugar y rumbeó para allí.

Esta vez era un recital como el que dieron Kodõ y Blof en Holanda, según los datos del site. Así que fué como el otro día en el ensayo del gimnasio, pero con un mar de gente alrededor mío que también la estaba disfrutando. Tocaron la versión de Zoku con el batero de Blof, buenísima. En el cierre, la gente pedía an-co-rre, an-co-rre y no los dejabamos ir. Pero finalmente se terminó, con los cantitos de gracias desde Kodõ y desde el público. Recoge tus cosas y largo de aquí...
Y bajamos la colina del Shiroyama por última vez, snif. A. estaba un poco triste porque ya se iba, así que la acompañé a el parque a hacer tiempo hasta que el ferry zarpara.
En el parque no se había terminado la pachanga, y a eso de las 21:30/22:00 apareció otro subgrupo de Kodõ, y Doña Kojima se subió al escenario para dirigir una bellísima coreografía con manos que dibujaban hiraganas en el aire. Me quedé sentada mirando a la gente bailando en círculos alrededor del escenario. Estaba demasiado cansada para sumarme al baile.

Y eso también se terminó y me volví caminando hasta el Hostel y a dormir hasta la mañana siguiente, que se iba a largar el desarme y me habían citado a las 10:00.
Pero esa es otra historia.

lunes, 17 de agosto de 2009

aasu seereburation: día dos

La mañana empezó con despedidas, M. y F. se volvían a casa, así que me despedí de ellas. De M. costó. Buena gente. De ahí al templo a hacer temprano la cola para las iroetsu cards (hoy se sumaban E., otra australiana del hostel y dos amigos suyos que yo no conocía), y me encontré con K. de nuevo, que estaba haciendo la cola mientras su romántico marido preparaba el desayuno. K. me mostró una planta de la que se saca la parte gris que hay atrás de la hoja y, seca, se usa para hacer moksa (mogusa). Crece por todos lados y especialmente se las puede encontrar alrededor de los templos. La planta tiene otro nombre que ahora no recuerdo. El jugo de la hoja aplastada es antiséptico. Aproveché para ponerme un poco en la ampollita.
Del templo al workshop de esta mañana, que es el Círculo de voces con doña Fujimoto. Me encuentro con T., el canadiense de Otowa taiko y con F., otra australiana. Doña Fujimoto, una amabilidad y una gentileza a prueba de desastres vocales como el de esta chica. El workshop fue intenso, una parte de precalentamiento/relajación y ejercicios con la voz, y ver de donde sale y por donde sale. Difícil, pero interesante para seguir trabajándolo.
En la segunda parte cantamos unas canciones a varias voces y en canon, una canción de cuna japonesa, una de celebración ainu sobre la niebla elevándose hacia los dioses y otra de Ghana, que creo que les escuché a las chicas de De boca en boca ('tuei tuei, barima, tuei tuei'). Divertido.

Hoy era otro día tranquilo (jé), así que me fui para el gimnasio, donde estaban tocando varios grupos muy muy muy relax (casi me duermo una siestita). Iba a haber un grupo de taiko de Tokyo, Waraku Daiko, como parte de los fringe events y quería verlos. En el medio pasé por el hostel a buscar los implementos internetísticos, que hoy era el cumple de la Flaca y quería mandarle mensajito. Así que de nuevo a la oficina pública a conectarme un rato.

Me llegó mail de M. por lo del voluntariado, avisándome que fuera a hablar con el encargado del equipo de reciclaje para ver cuando podía ayudar. ¡A mi juego me llamaron! :) Así que me fuí para el mercado de pulgas y hablé con N.-san un ratín, y arreglé para volver al día siguiente a la tarde.

En el mercado me encontré con A., la yanqui/iraní, que estaba hablando con P., un peruano simpático que estaba atendiendo un puesto y que no sabía que había recitales... volado total, un personaje. Nos quedamos hablando un buen rato y después nos fuimos a mirar un poco por aquí y por allá, había un grupo de sacados dándole a los tambores y djembé en el escenario. Ahí me quedé hasta que se hizo la hora de rumbear para el templo a hacer la cola. M. y sus amigos ya estaban ahí y cerquita estaba F. con las chicas de Canadá que me deletrearon O-t-a-w-a. Luego de la bienvenida de J. en japonés y de otro de los voluntarios en inglés, subimos nuevamente la colina del shiroyama, esta vez con el grupo verde. Pero terminamos sentándonos una fila más atrás que el día anterior, así que todo bien. Hoy era solamente Kodõ, así que me preparé para lo que viniera.

Wow. Wow. Wow. Entraron desde atrás del escenario, cinco o seis, vestidos con unos trajes muy estilizados y coloridos, con un aire soldadesco. Los pasos parecían de marcha militar. Cada uno tenía dos varas altas revestidas de blanco atadas a la espalda, de más del doble de su altura. Me dio también una imagen muy de langosta lo de las varas, lo cual era un poco inquietante. Atrás venía más gente con okedos y otras cosas. Los del grupo de las varas se pusieron a marchar por el escenario y en un momento se pusieron en fila uno al lado del otro frente al público y se agacharon al unísono, bajando las varas cual cañones de combate. Atrás, en las plataformas que habían entrado desde los costados del escenario, los hirado grandotes empezaron a hacer un redoble que parecía de helicópteros Me asusté. El grupo del frente empezó a bailar y saltar por el escenario, y a batir las varas contra el piso marcando el ritmo. El polvo que se levantaba del escenario cuando las varas estallaban contra el piso agregaba algo a la iluminación de la escena. Y todo era bastante terrible, así que me encontré esperando que se terminara pronto. Igual, hermoso verlos bailando en el escenario con esos trajes, pero una danza demasiado terrible. Se me pararon los pelitos de la nuca.
El cierre llegó desde atrás, cuando los últimos tambores de guerra se habían callado, otra parte del grupo llegó desde el frente, desde atrás del público, y entraron tocando un tema muy alegre que alivió la tensión que había acumulado el tema anterior. Al ratín estaban todos con los trajes negros, okedos y chapas y flautas creo, tocando arriba del escenario. Algo simple y alegre. Se me ocurrió pensar que la alegría no sería tan espectacular como la guerra, pero era, bueno, alegre. Y necesaria. ¿Porqué sera que si no es algo 'serio' y dramático, no es importante? Vivimos en una sociedad donde lo único importante es la guerra por estos días.
Después, una versión de irodori con un grupo bailando eisaa con parankus, lindo! Un tema con las chicas, bailando alrededor de varios taikos con un grupo en el centro. Tanto el tema como los trajes, hermosos.
Uno de los amigos de M. se empezó a reír cuando entró el odaiko y don Fujimoto en fundoshi. A los cinco minutos no se estaba riendo más, claro, es impresionante ver ese tema y al resto del grupo alentando al que está tocando cuando parece que se está por desmayar.
Otro tema fue con onidaiko, así que apareció el presentador y cuatro onis en el escenario, bailando, impresionante. Y los trajes dorados y las máscaras, bellísimas también.
Cuando tocaron Zoku, ya no me podía quedar sentada, así que me fui al costado, al área de baile (hoy no había cámaras y, para nada sorprendente, hoy en el área de baile sí había gente bailando... ayer estaban todos parados mirando el escenario). A mover un poco las tabas. Igual, al rato se paró todo el mundo en todos lados, así que se armó el baile, o las palmas, o los saltitos, en todo el parque. Lindo.

Ah, tan lindo.
La bajada fue tranqui, muy lenta también, y durante todo el camino gente del staff diciendo gracias, tengan cuidado, gracias, gracias. Cuando llegamos abajo F. me dijo que se sentía una invitada especial con tantas atenciones. Caminando hacia el mercado, nos cruzamos con los de Blof, y el cantante nos dice arigatoo también :) Le respondo que muy bueno el recital del otro día. Rué ayer, me doy cuenta al rato, pero parece que fuera hace una semana. Lindo como pasa el tiempo en Sado.
En el mercado hoy va a haber onidaiko, por Kodõ. Así que aparecen los Onis y el presentador de nuevo (el personaje del presentador parece algo muy tradicional, la manera en la que habla, lo que dice, es bastante parecido a lo que decía el presentador en Õda hace unos días). También toma plata del público y en este caso hacen un juego de sombras bailando adentro de una carpa para los que le dan plata al presentador. Habrá que investigar sobre qué significa todo esto. Shogo Yoshii (el presentador) es un personaje también, se le nota.

Hoy me vuelvo sola y aprovecho para parar un rato en el camino y mirar las estrellas. Hay pocas luces públicas en la isla, y algunos tramos de la ruta directamente no tienen iluminación, así que el cielo estrellado es todo un espectáculo. Y bajemos el telón del día dos con una estrella fugaz que cruzó por ahí, ya que estamos.

domingo, 16 de agosto de 2009

aasu sereburaashion '09: día uno


Ayer fué día de relax, aunque a la mañana me levanté tempranito para hacer un workshop de una hora en el Taiko Center, que está cerquita de la villa de Kodõ. Además de eso y de ir a buscar los tickets para la EC, hoy no tenía otro programa. Y necesitaba recuperarme de anteayer.

Entonces, 4.5 km hasta el Taiko Center y llego un rato antes para chusmear las instalaciones. Hay como quichicientos okedo y dos tambores gigantes de una madera hermosa. Creo que voy a necesitar salir con un babero en la mochila.

Me acaba de decir una de mis compañeritas de habitación que existe tal cosa como el helado de jelly fish (no, no de jelly belly, popote, jelly fish). Y que es salado... va a parar a la lista de cosas para probar.

Entonces, volviendo al workshop de ayer, una intro al taiko de una horita, con paseo en los diferentes tambores y una cancioncita sencilla para practicar. Qué fuera de forma que estoy. El profe, Shinchan-sensei, impresionante. Pasó de sonreír como un maníaco a la cámara de mis vecinas de asiento a darle al õ-daiko como un desaforado y a sonreír de nuevo cuando terminó. Impresionante. Divertido también, me maté de la risa. Necesitaba darle al tambor un rato.

A la tarde, después de intentar subir infructuosamente al Shiroyama (se escuchaban los taikos del ensayo por todo el pueblo, pero los ninjas acechaban), nos fuimos con M. (compañera de habitación) al onsen que tenemos cerquita. Relax total.

Y hoy a la mañana enfilamos también con ella a buscar las entradas numeradas tempranito, a eso de las 7 y monedas estábamos ahí. M. es una australiana que vive en Japón desde hace unos doce años y enseña inglés. Me cayó muy bien de entrada, así que estuvimos charlando un buen rato de un montón de cosas. En la cola nos encontramos con K., una profesora de inglés japonesa que tiene una escuela y que se había encontrado con M. el día anterior en Shukunegi (un pueblito que está acá cerca y que voy a ir a visitar un día de estos). K. nos cuenta que, cuando el marido le propuso casamiento y ella aceptó, lo siguiente que le propuso fué irse a viajar tres años por todo el mundo, via barcos y transporte terrestre. Romántico, ¿eh?. Nos cuenta anécdotas de viaje. Grafica con los brazos la bajada en la cuenta bancaria correlacionada con la subida en las experiencias interiores que tuvieron.
A las nueve empiezan con la repartida de las tarjetas de colores y nos toca el segundo grupo de las azulitas, que parece que vamos a estar bastante cerca. Luego salimos a cazar un desayuno por ahí hasta que se hace la hora de nuestro workshop, Kasuga Ondeko (baile de unos demonios parecido al de Õda). Cada pueblo tiene su estilo de Ondeko, con pasos y detalles diferentes. En este caso el estilo que nos mostraron es el de Ryotsu (por Ryotsu Kasuga Onigumi). Tiene dos sub-estilos, el baile que hace el demonio masculino (máscara con la boca cerrada) y el femenino (máscara con la boca abierta). Nos enseñan una versión simplificada del masculino, que es más sencillo que el femenino y es el que se aprende primero. Me encantó. También me ayudo que conocí a J., una voluntaria que está de aprendiz acá, pero que vivió un tiempo en Bolivia y que me tradujo las explicaciones. Después nos seguimos encontrando por ahí, muy amable. Varias de los voluntarios con los que estuve hablando trabajan en organizaciones no gubernamentales relacionadas con el desarrollo o el medio ambiente en América latina.
Al salir del workshop me cruzo con una chica (A.) que me sale preguntarle en español de donde es. Bueno, parece que todo el mundo hace eso :) Me dice riéndose que es yanqui, pero originalmente de Irán, de ahí el tipo físico. Nos ponemos a hablar después y fué una de las personas que me encantó conocer en la EC, super alegre.

Y después de conseguir un almuerzo, sale mi micro para el taiko center, al workshop de Miyake. Nuestra otra compañera de habitación (F., una irlandesa de Galway), también está anotada en ese, así que lo hacemos juntas.
El workshop es con la gente de Miyake que le enseñó el estilo a la gente de Kodõ (que es una isla chiquita al sur de Tokyo). Lo primero que hacen es una demostración. Me siento en primera fila y, cuando empiezan, temo por mi integridad fisico-auditiva. Ay dió, como le dan al taiko. Parece que lo están hachando (y salta un pedazo de bachi en algún momento también). La precisión, el poder de los golpes esos. Cuando cantaron Kiyari se me puso la piel de gallina.
Había un chico con síndrome de down en la clase, y fué interesante ver como los instructores le dedicaban una atención especial. Varios chicos chiquitos también (set de bachis especiales, más livianitos).
Nos separaron en cuatro tambores y primero practicamos la frase de miyake con y sin bachis, fuera del tambor. Después en el tambor, mitad del grupo dándole a la base de un lado y la otra mitad tocando la frase y rotando, cambiando en el medio mientras la ibamos tocando. Apenas empezamos veo la postura de otra de mis compañeras de grupo. Esta chica toca taiko, obviamente. Cuando salimos le pregunto de donde es y me dice que de San Francisco Taiko Dojo (ver post anterior “Taiko para campistas”). El novio también está en el workshop y, a medida que vamos avanzando se le nota un cambio en la postura increíble.
Sobre esto, me pareció interesante el método que usaron para corregir las posturas. Después de un rato, cuando ya habiamos sacado el esquema de rotación (tanto en el mismo lado, como pasar de tocar la base a la frase y viceversa), nos empezaron a rotar de tambor, así que del primero, mi grupo pasó al segundo. En cada tambor/estación la gente de miyake corregía algún tema puntual, en una estación era el movimiento de piernas, en otra la postura de los brazos, o el lugar donde uno le daba al tambor, o como cambiábamos sobre el taiko.
Había que verla a la galesa en polleras dándole al parche! Mirando alrededor, las posturas de algunos eran impresionantes. La energia en los movimientos que tiene este estilo.
Terminé con una ampollita nueva en el dedo índice derecho, arriba de la parte interna del nudillo del lado del pulgar. Lugar raro, casi se me cae el dedo. Cuando hacemos un corte, veo otras dos chicas que están quedándose en el hostel, me cuentan que son de Canada, de un grupo de un templo (Steveston Tera Taiko), de Vancouver. Otro chico de Otawa, de Otowa Taiko (que recién me doy cuenta que es de Otawa dos días después, cuando me encuentro en la subida a Shiroyama con otras chicas del grupo y me deletrean Otawa. Ay, estos acentos.) Y, cuando estabamos sacandonos las fotos con los taikos y con la amabílisima gente de Miyake, veo un muñequito de lana conocido arriba del taiko con forma de raíz de árbol... ¡estaba el chico de Las Vegas taiko que vi el año pasado en Grass Valley! Estaba con su sensei, que ahora está viviendo por acá y que es el hermano de la chica que los teje.
Así que nos volvimos en micro a tiempo para hacer la cola y subir la colina (el parque está en la cima del Shiroyama), que es bastante empinadita, mire ud. Cigarras y perfume de jazmines nos acompañan en la subida. Perdimos a algunos integrantes de la troupe en el camino, pero enfilé directo y sin pausa al lugar mas cerquita del escenario que pude encontrar y terminamos las tres en tercera o cuarta fila. Bastante bien. M. empezó a sacar aislante, lonas y comida del bolso, F. y yo aportamos algun bocadillo y el padre de la familia que teniamos al lado empezó a alimentarnos con todo lo que habían traído en la heladera (algo que escuché varias veces es que cuando alguien te convida algo de comida se responde 'sumimasen', disculpe, al aceptarlo), así que estabamos oblongas para cuando... para cuando...


El escenario estaba vacío. Aparecieron Don y Doña Fujimoto y abrieron cantando Kiyari a duo. Casi me pongo a llorar. Bueno, no, está bien, me puse a llorar. Demasiada emoción acumulada. Cuando iban terminando empezamos a escuchar los taiko viniendo del fondo, era el resto de Kodõ con platillos y okedos y 'se armó la fiesta'.
Versión modificada de Jang-Gwara, con un juego de sombras al principio muy divertido. Una danza de Chieko Kojima con dos ramas, hermosa. La carroza de Yatai Bayahi, con banderas y todos los colores. Las caras, los gestos. Un fiesta. El primer segmento fué todo Kodõ y en el segundo se empezaron a escuchar unos sonidos de tu-tuu-tu-tuu y aparecieron tres de las chicas de Kodõ, dos con ocarina, caminando muy cómicas de costado como quien se va acercando despacito. Y presentaron a los de Bløf, repitiendo cada cinco segundos que eran encantadores, y tan altos, y encantadores, y etc.
Y subieron los de Bløf nomás, el batero con una cara de divertido como chico con un juguete nuevo. El cantante diciendo que era el lugar más extraño y hermoso en el que habían tocado.
La invitación de este grupo holandés viene por la celebración de los 400 años de comercio entre Japón y Holanda y porque los de Bløf invitaron a Kodõ a tocar con ellos un tema para su proyecto UMOJA (también estuvieron en Argentina).

Y se termina el show y bajamos de la montaña organizaditos, iluminados por las lámparas de papel que parecen pintadas a mano, me gustaría saber por quién, porque son muchas y muy lindas. En el camino, uno de los chicos de seguridad juega con una linterna, apuntando al piso y una nena va saltando cual gatito de aquí para allá, persiguiendo la luz.
Un grupo de policias apostados en un rincón están más interesados en perseguir cigarras (ah, las cigarras en Shiroyama) que en mirar a la gente. Je.

Y nos sumamos un rato a la danza de Ogi Okesa por el pueblo, en una de las callecitas principales alrededor de una carroza/yagura. Paso difícil y estamos muy cansadas, así que damos una vuelta y nos vamos de regreso al hostel.

En el camino, mientras estamos tratando de re-encaminar a una pobre lumbriz que estaba sobre la calle (“estúpidos humanos, ¡es la quinta vez que no me dejan cruzar!”), nos pasa un ciclista que es el mismo que me crucé de ida al Taiko Center ayer a la matina... tengo la sospecha de que sé quién es.

viernes, 14 de agosto de 2009

aasu sereburaashion '09: día menos dos

Iba esta cronista caminando muy tranquilamente hacia el centro de informaciones del pueblito de Ogi, en la isla conocida como Sado, a ver si podía encontrar el punto de conexión a internet que le habían marcado en el mapita el día anterior y que (infructuosamente) había intentado localizar. Luego veremos porqué.

Little did she know... pero si algo hace esta chica, es seguir el sonido de los tambores cuando los escucha de lejos. Así que, con el corazón medio apurado, dejó que sus pies siguieran el caminito que marcaban los taikos. Taikos grandes, por el barullo que armaban. Una escalerita por aquí, bajamos corriendo, una esquinita arbolada por allí, la puerta roja de un templo por acullá. La escuela primaria de Ogi. Lugar raro para taikos, pero no paran de sonar...

Y, cuando la chica llega a la puerta de lo que parece el gimnasio de la escuela, se escuchan acordes de guitarra eléctrica, un bajo, algún teclado y un tipo que canta en otro idioma (más) que no entendemos... y la canción es esa que la chica vio el otro día, sip, cuando estaba tratando de investigar un poquitín sobre quiénes serían estos Blof, que este año estaban de invitados en la EC.

La primera impresión es la de estar viendo una foto en movimiento. Los de Kodõ caminan por ahí, respiran, le dan a algún okedo, precalientan. Algunos de los que estuvieron el año pasado en Baires, y otros, como salidos de un videíto pero a metros de distancia. Y los holandeses, claro, una cabeza y media por arriba del resto de los presentes.

El chabón del mohawk. La mujer que canta solista en acrópolis, con esa voz tan hermosa (Yoko Fujimoto). Mas tarde el señor que le da al odaiko en fundoshi (Don Fujimoto) pasa a mirar, esta vez en remerita y tamangos (y sin odaiko) y una toallita al cuello (todo el mundo usa toallas por aca, atsui desu ne!), una chica con una voz dulcísima que es la que se ve en el video cantando con el cantante de Blof. Y ahora está cantando con el cantante de Blof, me cacho!!!

Me descalzo en la entrada y miro a ver si no hay problemas en sentarme a mirar. Un muchacho me dice que esto es para prensa, insisto un poquito, pero me redirecciona a una de las puertas del costado. Igual, estoy a diez metros, hay gente repasando bailecitos, alguno dándole a un paranku, un par de chicas armando las banderas de papel que supongo van a estar revoleando en el escenario. Me pongo a sacar fotos como una desquiciada, y una señorita se me acerca y me dice no shashin. Snif. Guardo la cámara y me siento a mirar.

Entre ensayo y ensayo, cambios de instrumento (pasan por el piso del gimnasio flautas de todos los tamaños, okedos, wadaikos, un koto, las castañuelas que no me acuerdo como se llaman, platillos (eiichi toca unos grandotes con un sonido muy peculiar, bajo y pegajoso que se queda retumbando un momento y que contrasta muy bien con otros mas agudos que toca el chico del mohawk y que se quedan retintineando).

El batero de Blof se para al lado de uno de los shime y el chabón del paranku (no se quien será, pero es super simpático) se pone a darle una clase introductoria al taiko. Me mato de la risa cuando lo veo hacer lo que hacemos todos... duro como rulo de estatua frente al tambor, y bien pegadito con los brazos cual velociraptor. Claro que el muy puto saca Zoku en dos segundos y hace unas preguntas que me pierden totalmente sobre qué viene después en la canción. Eiichi llega corriendo y le palmea los hombros para que los relaje. Je.

Después del almuerzo (me fui a comprar algo a un super que había cerquita), vuelvo a sentarme a almorzar a unos arbolitos con mesas que hay enfrente a la escuela, e incidentalmente frente al puerto. Una vista espectacular, el agua abajo de los cascos de los barcos pesqueros anclados (barcos chiquitos, llenos de colores) es transparente y llena de pececitos. Pero diviso una figura tirada durmiéndose una siesta sobre el pasto (¿Eiichi?) y reruteo hacia las escaleritas arboladas del templo para no molestar.

Y a la tarde... tiembla el piso cuando todos se calzan los okedos y se ponen a tocar en patota. Después Zoku, y casi se me pianta un lagrimón. El batero se pone frente a una batería de taikos y se manda una impro sobre el tema. Repiten varias veces hasta engancharla bien, y se vuelve muy contento a su batería, dando salticos.

Algunos temas más y vuelve el koto. Finalmente el cantante dice 'we quit' y se da por terminado el día. Me quedo un rato a ver como desarman, mientras los taikos ruedan enfundados hacia el camión.

Y me voy saltando contenta. Llego al edificio en el que me dijeron que me podía conectar a la internec... es una ¿oficina publica? Con razón no la había visto. Luego de insistir un poquitín, me dejan conectarme por 300 morlacos. Desenfundo y posteo y salgo corriendo. Hay una obra de teatro Noh en un pueblo cercano a la tarde, así que hago tiempo caminando por el puerto hasta que se hace la hora del colectivo.

Una cosa muy tradicional de esta área son los barquitos de pesca hechos con toneles (tarai bune), que usan las mujeres para salir a pescar, pero que además es parte de la industria turística de la isla, así que te llevan a dar una vuelta. Pero me contento con sacar foticos. Los movimientos con el remo son rítmicos y coordinados. No se ven las caras, ocultas por el sombrero de paja semicircular que tantas veces hemos visto en esos videítos de Kodo. Moño rojo, que parece ser algo importante el color (marca la zona).
Otra cosa muy tradicional son los caquis congelados... riquísimos! (hay de descongelarlos un poco antes de comerlos, ¿eh?)

En realidad, el micro que me tomo es el último de ida a Õda, y no hay micros de vuelta. Ya improvisaré. Japón no es muy hitchiker friendly y yo me dejé mi toalla en el hotel, pero algo haré.

La obra se presenta en el puerto pesquero de õda, y es Hagoromo (la del pescador que encuentra el vestido de la doncella celestial y se lo devuelve a cambio de que dance para él). Me encuentro con una canadiense y un venezolano que habían venido conmigo en el micro, y que están tan colgados como yo para lo de la vuelta. Les cuento un poco de que viene la historia, me imagino que debe ser bastante aburrido estar viéndola sin tener idea de que hace la mina esa con la máscara en el escenario. Antes de sentarme me hago de una bandejita de takoyaki y una cervecita, claro.

Después de la obra, bailes en una carroza con abanicos, y después oniodori! Nunca había visto y me encanto. Hay que aprender! Dos onis (uno rojo y otro azul) y dos chicos bailando, uno una pulguita y otro mas grande. Y un señor vestido de amarillo que bailaba con plata en la mano y que daba vueltas en el escenario con una coordinación impresionante, a pesar de que sus movimientos eran aparentemente torpes. Taiko y varias flautas, lindo!

Después de eso me las pique para ver si empezaba a hacer dedo antes de que se levantara todo el mundo. Empezaban los fuegos artificiales, así que iba con tiempo. Me plante frente a una maquina expendedora de gaseosas y levante el pulgar. Los locales no suelen levantar mochileros, pero bueno. Empezaba a calar el fresquete marino... ('y yo sin mi saquito, que marmota mamita...') pero igual algo de calorcito me quedaba en algún lado :)

Al rato me levanto una pareja, Reiko-san y Sanshiro-san, que me dijeron que iban a Ogi, pero que en el camino iban a parar en el Bon Odori de Yamada, una villa en las montañas, que si no era problema. ¿Qué si no era problema? Me tenían sentada en el asiento de atrás en lo que se tarda en decir.
Eso, en nada.
Así que Obon! Odori! Lo andaba buscando por todos lados y mirá donde y cómo lo vengo a encontrar. Bailamos tres temas, último un Sado Okesa, con movimientos lentos de manos y aplausos, alrededor de la yagura donde niñas, damas y abuelitos con micrófono cantaban, y los señores se turnaban para darle al taiko. Flautas también. Se nos pegó el típico borracho de la fiesta, así que mi versión de Sado Okesa tuvo que tener extra-cuidado, porque el señor insistió en darnos una clase a Reiko-san y a mi y en menos de cinco minutos lo tenia medio arriba, pero bueno. Omoshiroi!

Me terminaron alcanzando hasta el hotel, un par de personajes super amables, nos matamos de la risa todo el camino. Traté de dejarles una lata de mikan (que era lo único que tenia arriba en la mochila) pero no quisieron, me pidieron a cambio que si algún turista japonés se encontraba varado en Argentina, que fuera amable con ella. (Y me acorde de Naoki, en que andará el caballero que tenia la cama de abajo de la mía en ese albergue en la Angostura, con el que terminamos jugando rol en la Cofradía). Así que, promesa mediante, me infiltré nuevamente en mi habitación y aquí estoy, a la mañana siguiente, palpitando lo que va a ser el día menos uno de la EC 2009.

sado, eh?

La cuestión que esta mañana iba caminando para el lado del centro de informaciones de Ogi, muy campante yo, cuando empecé a escuchar tambores... obviamente rumbeé para el lado de donde venian.

ARRRRRHHHHHGGGHHHH... me mueroooooo... estaban ensayando los de Kodõ y los de Bløf para el recital en el gimnasio de la escuela primariaaaaaaaaa. Me pasé todo el día tratando de que no se me cayera la baba y casi me pongo a llorar cuando tocaron Zoku con el baterista de los holandeses. La foto es una porquería, pero me taclearon a los escasos minutos y tuve que dejar de sacar.



Me muero acá. He dicho.

Bueno, mejor no.

lunes, 10 de agosto de 2009

domingo, 28 de junio de 2009

35 mil años de música

Una banda de hippies del Danubio, tallando flautas de los huesos de algún buitre con poca (o mucha) suerte. Lo más interesante de la cosa es que las flautas que se encontraron tienen unos treinta y cinco mil años de antigüedad.

Vía el blog de la tía Sterling, que quiere una réplica y apuesta a que "la música contemporanea Neanderthal no solamente existió: iba acompañada de poesía oral y tenía 'géneros'. El tipo que construyó esta flauta acompañaba a gente cantando y lo que cantaban era, aún para ellos, muy, muy antiguo".

También en:
http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature08169
http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5j6MhTK_oltyMTR7POcAgfbT5XeZQ

domingo, 22 de marzo de 2009

see that girrrrl..


Otra vuelta más del planeta loco este alrededor del sol, y van 35 ya que voy contando. Domingo tranquilo para recuperar aliento y desinflamar pulgares, estudiar y leer un rato. Y disfrutar de estas hermosas flores, que fué lo primero que ví cuando me desperté.

Ayer nos juntamos a festejar varios cumpleaños, el de esta chica y otros dos compañeros del curso, L. (Francia/Seychelles) e I. (Iraní, alias 'strong man'), charlando hasta tarde, jugando a las cartas (en inglés, iraní, japonés y thai) y probando cosas ricas. Una de las profes trajo un par de paquetes de langosta y larvas de mariposa fritas y procedí a degustar. Las larvas de mariposa estaban ricas, la langosta... mh, no tenía gusto a mucho.

Acá en Tailandia todo el mundo usa apodos, el de esta profe es 'Shrimp' (no me acuerdo como es en Thai), nuestras profesoras del curso se apodan Yimluck (afortunada-cuando-sonríe) y Pook (gordita, prefiere que la llamemos por su nombre, Malinee). A mi me pusieron Catay (conejo, por los dientes), así que cada vez que Teacher Shrimp me ve, se ríe y me llama 'Labbit!'.

Otra costumbre religiosa (Budismo Theravada) local es asignar a cada persona una imagen de Buddha distinta dependiendo del día de la semana en el que nacieron. Así que, según el almanaque, a mi me toca el Buddha del viernes, 'Día de la contemplación', que vendría a ser el que se ve en esta fotico. Busquen el suyo.

Dato curioso extraído de las búsquedas para este post, la posible relación entre los términos theravada y terapeuta. ¿Qué opinás, Fer?


Espero que la hayan pasado lindo ayer en baires saltando a la rayuela!

martes, 17 de febrero de 2009

tamboriles en bangkok

Andaba caminando por ahí y me encontré con este festival en una plaza. Un pedacito de la tocata de los tambores. Sí, el caballero le da con el marote al tambor. Sí.




Y esto es viejo, pero ya que estamos. Taiko en la ceremonia budista de Butsudan (donde queman los altares de las casas), en el templo Osu Kannon en Nagoya, el año pasado. Un poco mejor en cuanto a calidad.


Nagoya, Japan - Butsudan ceremony

miércoles, 17 de diciembre de 2008

un día en la vida de una wwoofa (toma dos)

Colectivo y ferry a la isla Waiheke y me encuentro con J., español radicado entre acá y el Tibet, que vive con R., mi anfitriona de esta semana. En el camino levantamos a otra argentina que anda por acá en plan de working holiday y nos caemos los tres a lo de R., que nos invita un té.

A la llegada la habitación sorprende, parece más un templo hindú que una habitación. En realidad, le han asignado a esta chica el rincón de la casa destinado a meditación y yoga (esta chica está en casa de budistas, parecería ser), con varios tapices mostrando imágenes de Tara blanca, que según R., la dueña de casa (inglesa viviendo en NZ desde hace más de 30 años), simboliza lo relacionado con la curación (¿donde me metí, Fabi?). La habitación es realmente, como dicen por acá, 'lovely'.

Misión del día uno: limpiar un jacuzzi con un balde de agua con detergente y dos sin (acá el agua es de lluvia y no se puede malgastar demasiado), tres trapos, dos pinceles artísticos y un destornillador. Lleva su mañanita, pero quedó bastante bien la cosa. Después se larga a llover, claro (igual tenía tapa).

A la tarde algo liviano, regar un poco las plantas y cosas de la casa. Ya sabía que esto iba a pasar, extraño la comida de M. y el ambiente familiar de la otra casa. Por otro lado, acá hay una linda bibliotequita, así que pispeo un rato técnicas de mosaico.

Misión del día dos: Nos ibamos a ir a pintar la otra casa, pero se largó la lluvia, se largó. Así que como viene gente a la tarde (R. va a hacer una ceremonia de limpieza de la casa que está vendiendo, con una shamana y algunas amigas), empiezo la ceremonia de limpieza más temprano. Mi versión es un poco más moderna e incluye una aspiradora que es el state-of-the-art de las aspiradoras. Mas linda que mi aspiradora, y además de que el modelo se llama 'Dyson', tiene forma de cohete de protones, así que me siento cual cazafantasma mientras voy por ahí limpiando. Una se divierte barato.

Y llega la gente y nos vamos a darle a los tambores por toda la casa (muy linda la ceremonia). Después, para variar, nos quedamos charlando y tomando té.

Su, acá se consigue un té de licorice que te gustaría mucho, me parece.

Misión del día tres: la pintura se demora por la lluvia, así que nos ponemos a diseñar el store de R. en Etsy.com. Hacía años que no veía nada de esto (esto vendría a ser qué se hace para armar una imagen y que quede potable) y de a poco me fuí acordando. Aguante Gimp! Finalmente, quedó bastante bonito, pueden darse una vuelta por http://sacredspirals.etsy.com y de paso pispear qué hace R.

Misión del día cuatro: Finalmente, día de pintura. Conozco a D., un chico chileno que está en la isla con su polola, se vinieron con una working holiday para aprender inglés. El pobre chico es contador y para peor, laburaba en E&Y. La pasamos bien charlando sobre la diferencia de algunas palabras en argentino y en chileno, y sobre los planes de viaje y sobre cualquier banana, basicamente. La cosa se pone un poco edgy entre R. y J., que andan estresados por la venta de las casas. Pero ya mañana me voy para Auckland, que el sábado tiene práctica Haere Mai y me dijeron que podía pasar a visitarlos. Así que repito el mantra "taikoooo... taikoooo" y trato de pasarla bien dándole al pincel.

A la noche, cena de chicas. Ambiente distendido y conversaciones interesantes. Muchas religiones dando vueltas, muchas anécdotas de vida en comunas. Vidas extrañas. No como la de una, claro.

Día cinco: J. no pasa a buscarnos para ir a pintar, estos chicos... Así que le damos a la compu toda la mañana, terminamos de configurar el store y de subir las fotos. Así que nos ponemos a sacar fotos, R. me cuenta sobre las piedras con las que trabaja, como las fué coleccionando y cómo es la vida por estos lados, cómo fué cambiando la vida en la isla en los años que estuvo por acá, y entre las dos intercambiamos ideas sobre "dios y los chicos, y otros cuentos".

Y me vuelvo a Auckland por un día, el viaje en el ferry es bien ventoso y parece que se viene una tormenta que bueno bueno apenas nos acercamos a la ciudad. Aprovecho y me relajo saliendo a cenar un poco, la primer cena afuera que tengo desde que salí. La camarera es tailandesa y su hermano vive en Chile. Me cuenta que sus sobrinitos hablan castellano muy bien.




En el hostel, comparto habitación con una chica alemana, ciclista-pura-fibra, y una yanqui de Seattle, super tímida. Salgo a averiguar como llegar mañana al lugar donde practica el grupo.

Taikooooo: ¡por fin! Rumbeando para el reducto de Haere Mai, los encuentro en el mejor momento... descargando tambores... y bué... que le hace una mancha más al tigre... gente super amable y me invitan a participar de la clase para principiantes, así que le damos a taiko bayashi sin asco. A la salida (carga de tambores), P. sale descalza cargando un wadaiko grandote mientras repite... "En New Zealand no usamos zapatos". A la alemana como que se le pianta un lagrimón, lamentablemente el suelo es de grava con piedras sueltas. En fin... adonde fueres (no, yo no, ¿eh?, yo Argentina y con zapatillas).

Este es el video que les decía del tema ese en el que se "pelean por tocar":



A., vasco él, me deja en Ponsonby, barrio cheto con casitas de fines del siglo XIX, desde donde me vuelvo caminando (a instancias de amable señor descendiente de portugueses que me insiste en no tomar el colectivo, el señor tenía razón, era un lovely day).

Y ferry de vuelta para Waiheke. Me encuentro a M., una cantante maorí y nos ponemos a charlar un rato (Argentina, New Zealand, Australia, la conexión de la gente con los lugares, etc). Parece negra y me dice que mucha gente le pregunta dónde aprendió a hablar inglés tan bien, se mata de la risa y me dice "yo nací acá". Ama New Zealand y se le nota. Me cuenta de las ballenas y los delfines alrededor de la isla, le digo que tenemos las mismas ballenas en Península Valdés.
El otro día, mirando un libro de uno de los escritores locales, Witi Ihimaera (el de Jinete de Ballenas), encontré al azar un capítulo que decía que migraban entre las aguas de Oceanía y Valdés. No se si será cierto o una licencia literaria, pero igual es una idea interesante.
M. me dice que su ex vive en Australia, y que si no fuera poco con las serpientes y arañas peludas, allá hasta tienen tiburones en el río.
Ya G. en Waiheke se había reído bastante con la editorial de una revista de opinión de acá (The Listener), que cerraba con un "lo mejor que tiene Australia son sus Neozelandeces".

De vuelta en la isla, hay villancicos navideños en la playa, así que rumbeo para ahí y me quedo tarareando un rato, pizza, colectivo y a la cucha.



Día siete: Hoy mudanza a lo de K., mi siguiente lugar, pero antes ayudarla a R. con el stand en la feria y arreglar con otra vecina, S., para pasar otro día a ayudarla un rato con el jardín. M. es una de las cantantes que participa en la feria, así que hasta la pude escuchar cantar un rato.



Y lo de K. es otra historia, para contar otro día.