sábado, 20 de diciembre de 2014

nataraja

O body swayed to music, O brightening glance,
How can we know the dancer from the dance?
  among school children. w. b. yeats 


domingo, 23 de noviembre de 2014

martes, 11 de febrero de 2014

la escala humana

Hoy es 11 de Febrero de 2014. Un año y un mes atrás, se iba Aaron Swartz. Voy a recordarlo con la siguiente lista:
  • Compartir es bueno. Es bueno. Compartir el fruto del avance técnico y científico nunca puede ser un delito.
  • No es lo mismo ejercer el derecho a la privacidad que ser sospechoso. Cuando te escuches diciendo "no tengo nada que ocultar", pensátelo dos veces: parte de ser humano es tener derecho a hablar cuando lo necesitas y a callar cuando quieras. No renunciemos a nuestro derecho al silencio.
  • No siempre las leyes son justas. No siempre el marco de la legalidad proteje a los buenos. Aprendé sobre todas las veces en las que nos equivocamos con eso. A las leyes hay que pensarlas y entenderlas en un contexto. Cuando jugás al juego de tronos... ah, no... perdón, esa es otra película. A las leyes, y sobre todo a las que NO son leyes, hay que pensarlas criticamente. Sony o Warner, o Monsanto no puede declararte culpable de hacer lo que hace toda la sociedad. Los que tienen que cambiar la visión son los Sony, Warner, o Monsanto.
  • Si adquiero un aparato/programa/libro/música/lo-que-sea es mío. My precious. Y con mi propiedad, respetando los derechos de las demas personas, debería poder hacer lo que quiera.
  • Las empresas no son personas. Los gobiernos no son personas. Las personas son personas.
  • Las guerras son un marco legal para el asesinato de personas, de destrucción de culturas y sociedades. Son el ejercicio del poder salvaje del poderoso sobre el débil. No hay más que mirar las fotos, las armas de cada lado, para identificar a cada parte. Y siempre: el sufrimiento de los niños. Manning: culpable de mostrar que el mayor de los males es solamente cuatro pibes con un joystick, arriba de un helicóptero, entusiasmados con la masacre.
  • En el caso de Swartz, la parte "afectada" (JSTOR) retiró los cargos a cambio de la "devolución" de los documentos. Pero el MIT dudó y colaboró. Es imperdonable colaborar con el poder en contra del individuo que persigue un objetivo positivo. Compartir es bueno. MIT, aún en toda tu belleza, yo esto no te lo perdono.

Si algún día está en tu poder decidir colaborar o decidir detenerte a pensar: Pensá cual es el camino que elegís, pensalo frente a la otra persona y desde vos como persona. Los humanos podemos hacer cosas demasiado terribles cuando pensamos que somos una empresa, un gobierno o una institución. Las personas somos personas.

No perdamos la escala humana.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

el camino menos transitado

Al frente de la carpa, abajo, hay un claro. Del otro lado, retoma el bosque una línea-frontera marcada por árboles aferrando una pared de tierra. El centro: piedras, un arroyito que se aleja y acerca, algunos árboles más jóvenes. Planos verdes de un arbusto rastrero, todo en flor. Una bajada abrupta al área central, alguna vez lecho de un río más grande, o cauce viejísimo del río que ahora corre más allá de los árboles del frente, un plano verde turba, verde pasto, verde musgo tan suave al tacto. Una zarpa de puma eterna trazó en la tierra dos caminos; la montaña, el tiempo, el hielo y el agua, la vida, hicieron el resto. Al frente de mi carpa, un paisaje.

      Bajo a tomar unos mates al arroyo y me encuentro siguiendo con los pies un sendero lateral que va a la izquierda. El sendero principal es el que va al frente, cruza el arroyito y el río detrás y sube a la montaña. Pero este sendero lateral me lleva al plano verde, y pronto a un camino ancho de piedras redondeadas y ahora secas. El silencio de las piedras es palpable, se escucha el calor que reverbera en la piel. El área verde es el límite frío del silencio, donde vuelan los pájaros.

      Los pies se acomodan en pasos entre las piedras, que me llevan de un símbolo al siguiente: el liquen sobre la piedra, una flor que nunca había visto entre las rocas. Estas rocas sobre las que alguna vez bailó el río. Me siento a imaginar las formas que debe haber tomado el agua al recorrer la piel de la piedra, ahí seda transparente, allá pequeña cascada, o curvas rápidas que chocarían contra esas piedras más elevadas y lanzarían espuma y pequeñas gotas. En verano, las golondrinas de cabeza azul de plata y alas grises pasarían rozando esas vertientes. En invierno, el agua tan sólida y blanca como las piedras, manteniendo el movimiento subterráneo, probándose el silencio como un vestido nuevo.

      Un poco más adelante, nuevos caminos se abren o confluyen, sigo uno entre varios y dejo los otros, ellos también son parte de mi elección. A la derecha, una línea de agua emerge y se hunde de nuevo en la piedra. No camino sobre un río seco, camino sobre el rio vivo que fluye abajo, donde no puedo verlo. Transcurriendo en la tierra, hacia el mar.

      Un gigantesco bloque errático, enclavado en el bosque de una ladera, allá lejos adelante, me marca un norte imaginario. Antes de la ladera, un cambio en el silencio marca la presencia de un río corriendo vivo sobre la roca. El camino se abre en un plano de piedras redondeadas y blancas, reflejando el brillo de la resolana, recortado por el bosque y paredes de tierra donde moran las raíces de sus árboles. En equilibrio sobre dos rocas secas, múltiples ríos me abarcan, uno de agua que se zambulle entre las piedras, el de savia y madera que navega la tierra, verde hoja reflejando la luz del sol, deslizándose sobre los árboles. El rio de viento en el cielo, navegando nubes-barcos de papel. Y aquél más allá, el de la oscuridad profunda. En equilibrio sobre estas piedras, cierro los ojos y los navego.

      Cerca del cauce de agua, las rocas son más grandes. Llego al borde y bajo al río a lavarme las manos y refrescarme la cara. Hay árboles secos caídos, su madera pulida por el agua y blanca como las piedras. Del otro lado, vida verde sostiene la tierra. Subo la corriente por un rato, desviándome entre las piedras. Y el agua clama nuevamente y encuentro el nacimiento de otro río, el que sale a la derecha y en un par de kilómetros cruzará rugiendo el sendero principal bajo un puente. Aquí corre tranquilo, bajando escalones pausadamente, un terraplén amplio. Acabo de darme cuenta, éste es un río que corre a contramano, encajonado entre colinas hasta que se une al siguiente río y de ahí, sí, compartiendo otro nombre baja propiamente, como se espera de un río, hacia el este, hasta el mar. En estos pocos kilómetros “pasa a buscar” las afluentes de varios glaciares del barrio. Me río de mi comprensión inconsecuente y sigo camino hasta una playita de arena. Descalza, meto los pies en el agua plana y relativamente cálida de un pequeño pozón.

      Me recuesto sobre un peñón redondeado, suave de años de roce del agua. Enfrente, en la ladera del bloque y del bosque, sobre la línea de árboles, vuela un cóndor. Cicla el escaso viento en círculos. Veo el alternado blanco-negro de sus alas cuando maniobra la térmica que sube la abrupta ladera. Cerca, está su compañero volando. Se hamacan sobre el valle y giran en el viento por un rato, hasta que se posan, juntos, en la pared vertical de la montaña.

      La arena seca en los pies es tan suave como la luz del sol.

      Camino un poco más compartiendo el sonido del río, yendo en puntas de pie sobre las piedras, rozando bloques gigantes redondeados por el enorme trabajo del tiempo. Encuentro una subida a un sendero en el bosque y me alejo del río. El mundo blanco cambia al mundo verde y le agrego otro matiz a una historia que leí hace años, lo tan humano y lo tan profundamente inhumano entretejiéndose, de nuevo.

      Flores nuevas y el sonido más frío y húmedo del bosque me envuelven. Musgo y turba, corteza y raíces. Respiro el perfume del sol en el bosque y camino con pasos acolchados y huecos. Las formas que el viento modela en los árboles se mueven dentro de mí, un despliegue de cadencia singular. Encuentro un ritmo en la explosión de rojo de un arbusto de notro, delineada firme tras un grupo de árboles. Bloques de piedra angulosa, fragmentos nuevos a los que el aire todavía no ha oscurecido, un borde filoso que no ha conocido mas roce que este de mi mano. El tiempo, moviéndose en la materia.


      Saliendo del bosque al claro, cruzo el pequeño cauce cristalino y lo acompaño algunos pasos, recorriendo el mismo sendero en el que empecé, antes de volver al campamento.

domingo, 14 de octubre de 2012

cuando Diana Prince...

"En el césped suburbano de nuestra casa, imito la manera en la que Diana Prince se transforma en la Mujer Maravilla cada semana en la televisión. Hago como que me desato el pelo de un rodete apretado, me quito mis lentes imaginarios y doy vueltas girando como una estrella en nova. Cuando la luz se retira, estoy vestida con su lazo de la verdad y sus brazaletes a prueba de balas. Los anteojos han desaparecido.
Durante el resto de mi vida, me encuentro cada tanto pensando en esa transformación. Cuando tengo unos treinta, me compro la colección de DVD de la serie de la Mujer Maravilla para ver si el programa resiste el paso del tiempo. Desafortunadamente las historias son tontuelas y el modesto heroísmo de Mujer Maravilla ("¡Oh, Steve, soy simplemente yo levantando este tanque!") me dan vergüenza ajena.
Pero aun así, el momento en el que Mujer Maravilla se quita los anteojos está grabado a fuego en la retina de mi inconsciente. Ella es una chica lista hasta que se los quita, pero después se transforma en una fantasía; no por su superfuerza o por su avión invisible, sino porque es inteligente, imponente y sexualmente atractiva, todo al mismo tiempo. Y como todo el mundo familiar con la cultura popular sabe, no se supone que exista una mujer así."
- Analee Newitz, fragmento de "...cuando Diana Prince se quita los anteojos", de She's such a geek.



Esta semana, leyendo las noticias me puse a bajar este video de la Primer Ministro Australiana cantándole las cuarenta al líder de la oposición por su doble discurso sobre machismo, misoginia, su probre concepto de amistad, etc., etc. Como cita Cory Doctorow, el discurso "es una cosa bella". Además, se relaciona con unas cuantas cosas que quiero enlazar por acá, así que aprovecho.


¿Querés saber más?
Australian PM lances a sexist boil in Parliament
Australian P.M. Julia Gillard Unleashes Awesome, Blistering Speech Over Opposition’s Sexism
New York Times’s New Lady Public Editor Slams Writer for Being Sexist
Enough is Enough, del blog de Pat Cadigan, haciendo referencia a esta nota: "Fat Ass and Fiery River: A Pictorial Fairy Tale"
El goce femenino en el paredón, nota del 14 de Septiembre de Página/12 sobre aquella tapa de Noticias.
Civility, Sexism y Democracy, una discusión de Life Matters (ABC) sobre lo que se permite, o no, en términos de ataques a personalidades en base a su género. Sí, es muy diferente.
Nos vamos poniendo tecno, nota del Página sobre las chicas en las Técnicas.
En el espacio... nadie te escucha limpiar, post viejo de la casa.

sábado, 15 de septiembre de 2012

de cabinas telefónicas y otros cuentos

 La semana pasada estuve rastreando una película que había visto de chica, no tenía el nombre, solamente algunos recuerdos que me habían quedado de ciertas escenas. En la película, un chico descubría una cabina telefónica en su balcón y cuando entraba en ella, pasaba a otro mundo. El mundo real del chico estaba filmado con actores reales y el mundo fantástico al que el chico entraba aparecía animado, un dibujito. Dos imágenes de la película siempre se me quedaron pegadas.
Una era el avance de los personajes (el chico y su perro) por este mundo fantástico en una secuencia lenta, perseguidos por un monstruo pegajoso, tentacular y aletargado que quería comérselos, o algo así. La secuencia tenía algo de esas imágenes y sensaciones oníricas, cuando soñás que estas durmiendo y no podés despertarte y abrir los ojos y todo cuesta demasiado. Indolencia concentrada hasta ser inaguantable, como en una bochornosa tarde de verano.
La otra idea era la de la oportunidad de la aventura, y la sensación de la aventura que se termina. Luego de la aventura, la cabina se va a buscar a otros chicos. Milo, el protagonista, no la va a ver nunca más.
Mirando la serie inglesa Doctor Who estas últimas semanas, me empecé a preguntar si no estarían relacionadas, si no habría sido uno de los capítulos especiales de Doctor Who.




Descubrí que no, no eran lo mismo: La peli se llama "The phantom tollbooth" (1970) y está basada en una novela homónima de Norton Juster de 1961. Pero casi... Doctor Who larga en 1963, así que son contemporáneas.

Y la segunda imagen es central en ambas, la perspectiva de que sos parte, por un rato, de algo más. Algo más grande. La misma sensación de cuando lees El Señor de los Anillos (J.R.R. Tolkien) y te encontrás conque hay algo de tu mundo que se pierde, y que ya nunca más vas a poder accederlo de nuevo. O en Viaje maravilloso al Planeta de los Hongos (Eleanor Cameron), o en tantas otras historias.


Bueno, es eso. Esa sensación. Una mezcla de nostalgia y de alegría en el recuerdo y de tristeza porque ya no y de cambio.

Las cabinas telefónicas siempre me cayeron simpáticas. Clark Kent se metía en una y salía convertido en Superman. El Agente 86 las usaba de ascensor. Cuantas veces pude, aproveché para sacar fotos de las que se me cruzaban y me resultaban especiales. Cuando crecí, descubrí que no era la única a la que le llamaban la atención las formas y colores de estos aparatejos. La primera vez que me vine de campamento al pueblo donde ahora vivo, gasté toneladas de moneditas para llamar a mi primer novio desde la única cabina con un teléfono público en por lo menos 200 km a la redonda. La desarmaron el año pasado y ya no está.


Pero lo más divertido del asunto, lo que finalmente me llevó a buscar los datos de la pelicula esa y escribir este post después de tanto silencio radial, es que ahora, dos años después de haber pedido una línea telefónica para mi casa, me dieron esa misma línea, la del teléfono público de la vieja cabina.

domingo, 15 de julio de 2012

siendo un día especial

Ayer, pasando frente a una verdulería, me encontré con una última caja de caquis, de la que elegí el que me pareció más bonito. Así que, de regreso, la metí en el freezer y ahora espero, haciendo tiempo, anticipando el sabor de la memoria.

miércoles, 6 de junio de 2012

el país de octubre

"Looking back over a lifetime, you see that love was the answer to everything."
 Ray Bradbury

No recuerdo quién me regaló, o si compré El país de Octubre. Lo leí cuando era chica. Sí recuerdo sus tapas verde-inglés, y sus cuentos. Y sobre todo que tenía un olor a miedo, un olor a algo revuelto en una jarra de vidrio y dejado ahí encerrado por mucho tiempo, el olor de entender qué es lo que aterra de la casi-posibilidad de que eso te esté mirando. El olor del verano ocultándose en la hierba interminable, el olor de no comprender del todo lo que está pasando, porque lo que está pasando no puede pasar. Sentir en la boca el sabor de la mortalidad de los personajes. Saber que, aunque los sintamos tan cerca, lo que importa al final es la historia que nos cuentan.

lunes, 27 de febrero de 2012

inspirador

The New French Hacker-Artist Underground: http://www.wired.com/magazine/2012/01/ff_ux/

Desde la nota de Stephenson sobre el tendido de fibra óptica transoceánico (The hacker tourist, ¿sería en el '96?), no leía algo tan interesante en Wired. Bueno, quizás lo de Burning Man. Pero esto, subversión en tantos niveles...

Ah, por las vidas secretas de las urbes. Por la historia que palpita en las paredes. Por el alma subterránea del asfalto.

sábado, 4 de febrero de 2012

aún hay héroes

Entrevista del año pasado al Juez Baltasar Garzón en DemocracyNow (subtitulados, y vale cada bitio del ancho de banda ver hablando a alguien que tiene las cosas tan claritas).


(parte 1)


(parte 2)


Aquí está la transcripción en español.


Más...
Nota en Telam: http://www.telam.com.ar/nota/14840/
Noticias fresquitas: http://www.google.com/search?q=baltasar+garzon+espa%C3%B1a+periodico#q=baltasar+garzon+espa%C3%B1a+periodico&hl=en&prmd=imvnso&source=lnms&tbm=nws&oi=mode_link&ct=mode&cd=5&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.,cf.osb&&biw=1023&bih=716