lo escrito

viernes, 23 de noviembre de 2007

Bruce Sterling en Belgrado

Este post podría encuadrarse en alguna serie de posts sobre autores de ciencia ficción que me gustan. Lo primero que leí de Bruce Sterling fue, creo, "El chico artificial". Me acuerdo de estar sobre la cama, riéndome a más no poder cuando se me ocurrió que estaba leyendo algo parecido a los libros de aventuras de Verne que leía de chica. Pero un poco más loco, por ahi parecido a Computer Connection, de Bester.
Y después, la compilación de cuentos "Crystal Express", con el cuento "Días verdes en Brunei", que es uno de mis cuentos de ciencia ficción favoritos. Hackers, robots, maquinaciones políticas, princesas en apuros y todo un ambiente "atado con alambre" que refleja bastante a nuestro caótico tercer mundo. Hay varios cuentos dentro de esa colección que se basan en algún acontecimiento histórico, y de ellos el que más me gusta es "Flores de Edo", con un trio de japoneses yendose de bares en el Tokyo del 1800 pocos y repasando los cambios traidos por la entrada de los ingleses. El cuentito incluye pelea samurai contra demonio de la electricidad, adivinen quien gana.
Ah, es un autor cyberpunk. O era. Bueno, lo que sea, escribe buena CF.

De sus novelas la que más me gusta es "Holy fire", sobre una sociedad basada en la gerontocracia, que presenta ideas sobre organización económica, qué es el arte, qué es la creatividad, y puf, tantas cosas.

El año pasado le hicieron una entrevista en Axxón, para más datos http://axxon.com.ar/rev/166/c-166ensayo3.htm. También en Axxón, un cuento suyo "Declaran extinto al Homo Sapiens"

La cuestión es que me acordé de un video interesante, donde Sterling hace un recorrido por la ciudad de Belgrado (es Diseñador, y fundador del movimiento Viridian), hablando sobre la evolución de la arquitectura en esa ciudad, vista desde una óptica social. Y diciendo unas cuantas cosas interesantes sobre la historia de Europa del este.



Vealo, 'ta bueno. 'Ta en gringo, though. Acá agrego una traducción de las partes que más me interesaron, medio a los ponchazos, pero bueno.

(..)
Pueden ver que (el edificio) no tiene agujeros de bala ni daños causados por la guerra (...) Esto representa lo que los locales llaman "globalizatzia". Es un edificio para la globalización Y representa el futuro porque, de alguna manera, esto es lo que la población aspira a tener.
(...)
Esta esquina muestra el futuro de las ciudades tal como es vivido y experimentado. (...) El pasado y el futuro se van superponiendo en capas como en una especie de compost. Aquí tenemos edificios pre-segunda guerra mundial, y edificios del 1930 mostrando el estilo nacionalista romantico serbio. En la esquina tenemos los edificios post-guerra, de 1960, estilo Tito. Un proyecto de los trabajadores comunistas. Y a la vuelta de la esquina tenemos la intrusión del siglo 21. (...) Sobre este edificio para trabajadores estilo Tito, con sus paredes descascaradas y su cemento sub-estándard. Tenemos lo que es basicamente una declaración ideologica, negocios, comunicación, tecnología. No parece vender nada por sí misma, es solamente una placa acerca del estilo de vida del siglo 21. Pero es esta fina capa apoyada sobre este edificio la que me permite estar acá en esta ciudad. ¿Qué clase de persona soy? Miren mi ropa, mis poseciones. Negocios, Tecnología, Comunicación. ¿Qué son estos objetos? (...) Éste en particular (muestra el celular), comunicación wireless, cambia completamente la forma de interrelación física de las personas sobre la ciudad. Para juntarnos hoy, tuvimos que hacer no menos de 30 llamadas. Y todo eso, gracias a la comunicación wireless, a Internet. Eso es lo que me permite estar acá.
Ahora una de mis areas favoritas de Belgrado, la zona Bohemia. (...) Aunque no hay bohemios en esta zona, si no me cuentan a mí, con mi paragüas excéntrico y mi boina bohemia. Esta es un area que existe para los turistas, es un destino para el entretenimiento. Es un destino de herencia económica, donde el pasado es el futuro y el pasado es vendido, es transformado en una commodity y redefinido para una audiencia global. (...) Y ha sido construído sobre lo que queda de una industrialización desaparecida, como pueden ver allá atrás, en esa chimenea que pertenecia a una fabrica de cerveza. Esta cerveceria no ha fabricado cerveza por 60 años, pero la chimenea es el legado de un pasado de industria pesada y nunca será destruído. (...) Esta chimenea está aquí por motivos simbólicos. Si vienen a Belgrado y preguntan por el alma de la ciudad, es aquí a donde los van a mandar. Esta no es el alma de la ciudad, es el alma de la gente global que viene a la ciudad. (...) El peor caso de lo que estamos viendo acá es Venecia.
(...)
Ha habido asentamientos humanos en este área desde el neolítico, y los principios de la Edad de Bronce. Si lo piensan, la ciudad se ha mantenido aquí por tanto tiempo como las colinas y los ríos. Ese es el Danubio ahí atrás, en general considerado un rio gentil y civilizado. La dificultad comienza si el río en sí pierde su permanencia. Las colinas están bien, pero la primavera pasada el rio empezó a portarse mal de una manera bastante drástica. Esas pequeñas casas-bote que se ven en la orilla fueron simplemente sacudidas y volaron para todos lados. La inundación fue bastante mala debido al cambio climático. Las ciudades pueden cambiar si sus sustratos físicos son dañados. (...)


¿Y entonces, el edificio de tu casa qué historia tiene?

jueves, 22 de noviembre de 2007

Vientos de cambio


De la migración al nuevo template de Google, digo Blogger. De la incorporación de AdSense y sus consecuencias en la confidencialidad de los navegantes. De como ya no la teniamos de antes, asi que no interesa. De como una gripe de morondanga sirve para encontrar tiempo para pensar un rato y de las posteriores aventuras que surgieron. Y, finalmente, de como una puede conseguir algo que buscaba, pero no entender ni jota lo que dice.

domingo, 21 de octubre de 2007

Consumiendo hábitos

Pensando un poco en cosas raras que hace la gente, hace un tiempo que tenía estos links sobre hábitos de consumo dando vueltas en la cabeza.

Locavores: Comprando local

Y esto no debe ser nada sencillo. La idea es comprar solamente productos que se encuentren en un radio de 200 km de la casa de uno. Por acá por la pampa húmeda, no es nada complicado. Quiero decir... tenemos lácteos, harinas, carnes, vegetales. Un momento... ¿de dónde vinieron esas manzanas que están en la heladera? Nada de frutas tropicales. Fideos, solamente si los hace alguna empresa de Mercedes o Cañuelas... y solamente si la harina está dentro del radio.
Entonces, esta gente plantea una especie de revisión económica de qué cornos estás almorzando... o cenando, o desayunando. ¿Y éste alfajor, de donde vino? Interesante.


Buy nothing day (BND): El día de la billetera encanutada

El 24 de noviembre de 2007 se va a celebrar nuevamente el BND (esto debería ir en otro post acerca de cosas raras que festeja la gente, coming soon). En este caso, esta manga de desacatados propone no comprar nada (como en nada, cero) por un día, el mencionado tercer sábado de noviembre. Es otra idea interesante que replantea el qué compro.
Una idea que se me había ocurrido el otro día en una librería era entrar e ir a preguntar a la caja el precio de un libro que había llevado yo (y que ellos no tuvieran en su base de datos) y ver si me lo podía llevar de nuevo o me obligaban a dejarlo.

The compact: Compre usado, joya nunca taxi

¿Porqué llenar la casa de cosas nuevas que no sirven? O más bien la pregunta sería ¿El desarrollo industrial de quién queremos favorecer? Comprar no es moco de pavo y en estas épocas donde cualquier elección parece estar tan vacia de contenido real, por ahi vale la pena preguntarse a quién le está comprando uno, si vale el gasto de (en terminos económicos hogareños o en terminos ambientales) crear un producto nuevo, cuando otras personas pueden tener el mismo producto usado en buenas condiciones. Esto me recuerda algo que comentaban unos amigos que habían estado en Barcelona. Parece que hay un día a la semana donde la gente saca a la calle las cosas usadas que ya no usa, pero que estan en buen estado, para que los demas puedan pegarse una vuelta y fijarse si les sirve o no. Y si no, las levanta el basurero con la recorrida diaria.
No digo nada nuevo cuando pienso que en la época de mis abuelos las cosas se compraban para que duren, y pasarlas en la familia, y ahora es todo muy distinto. Uno tiende a pensar como en Brave new world/Mundo feliz, de Huxley, donde es mejor tirar lo viejo y comprarse algo nuevo, que arreglar lo viejo para que siga funcionando.


Para terminar, esta serie de fotos del Times, con un despliegue de lo que comen las familias alrededor del mundo, donde puede apreciarse como el plástico y los envases aumentan o disminuyen en cada casa del mundo, de una manera muy poco casual.

En fin, que las cosas se hacen (o pueden hacerse) de maneras diferentes. A veces.

lunes, 8 de octubre de 2007

Taiko Matsuri 2007

Hace rato que no paso por acá a postear algo, pero esto lo amerita. Ayer fué el festival de taiko anual en el Jardín Japonés. Participamos con mis compañeros de clase y el profe. Estuvieron todos los grupos de Capital que conozco y nos tocó un día precioso, soleado, con un poco de vientito.
Nos juntamos con las chicas para desayunoalmorzar en un barcete por ahí, y tomar coraje juntas para rumbear hacía el Jardín a la hora señalada. Estaba(mos) muy nerviosas, asi que después de ir de aqui para allá un rato nos pusimos a hacer un poco de precalentamiento y después empezamos a llevar los taikos.
Bueno, y mas allá de la aneda... ¿qué cornos es taiko?
Es tambor en japonés. Y algunas cositas más.


Finalmente, luego de arrastrar gente que insistía en esconderse debajo del escenario y evitar meterme yo también abajo del mismo (se veía muy fresquito y seguro :) ), nos subimos al coso ese y empezamos a tocar. Para muestra, un botón, que vendría a ser la foto de aquí cerca. Notese que todos tenemos el mismo brazo arriba, todo un logro! :)

Mejor miren algunos videos de grupos de taiko que la tienen clara en esto de darle al parche:

Mukaito Taiko - Argentina
Kõdo - Irodori - Japón
San José Taiko - Seven Lands - USA
Portland Taiko - Taikokinesis - USA
Kyodo Taiko - Encore
Haere Mai Taiko - Taiko Bayashi - Nueva Zelanda (con Kiwi exportado de Rosario)
San Francisco Taiko - USA
Matsuri Daiko fotos - Argentina

Bueno, nos falta bastante para que nos salga algo medianamente parecido, pero asi es la cosa, hay que seguir practicando.

El cierre fué uno de los momentos más lindos, subieron todos los grupos que habían estado tocando durante el día arriba del escenario, con la gente de Matsuri bailando adelante, y se hizo un Ran en conjunto (uno de los temas que tocamos todos). Ya estaba un poco mas tranquilo todo, así que se disfrutó con más calma.
Después agregaré más data con los diferentes tipos de taikos que hay (a ver si me aprendo los nombres de una vez), pero así aprovecho el envión. Gracias a los amigos que pasaron por ahí!

domingo, 19 de noviembre de 2006

Das Kleine ich bin ich


Eureka! Finalmente (o por lo menos hace un mes) alguien indexó la base de datos de una biblioteca argentina y apareció en google el tan buscado librito.

O seasé, "Yo soy yo", escrito por la alemana Mira Lobe, con las ilustraciones originales de Suzi Weigel y traducido por Verena Kull (gracias Verena). Kapelusz, 1975. Justo a tiempo.
Theaterversion von Dagmar OSWALD und Abel Solares. :)

Ahora, con más pistas, próximas noticias sobre la localización del libro-objeto.

domingo, 17 de septiembre de 2006

Bailando sobre las mesas


Ultimamente andaba con ganas de salir a bailotear un rato, y pensaba acerca del tema este del baile. Me puse a buscar por ahí un poco de material al respecto, youtube tiene unos cuantos videos interesantes y, bueno, todo eso.
Bailar y hablar (como pensar y flotar) tienen algunos puntos en común, pero como las palabras no salen, mejor paso los links y me dejo de jorobar.

Bailando en los '50, un musical (USA): Once upon a honeymoon
Dance 2 Trance: PAN
Taichi en Turkia: When i was in Turkey (gaiataichi)
Otro de gaiataichi: Feel the fire
Derviche (uno): Video desde el Nilo
Una chacarera: Medio apurada, pero bue.
All in the mind (en inglés): The dancing mind
La diosa de los mil brazos (Bali): Kwanyin
Kali Dance: India, Kathak (subtitulada)
Kazuo Ono (Butoh, Japón): La Argentina
Butoh: Documental (Shibusawa/Hijikata)
De la guarda: Villa Villa en Japonés
Tango salón: 4tos de final del mundial de tango
Dance Portfolio: Colección de fotos en video (música horrenda)
Fotos: Cortesía de Flickr

De "Among School Children", William Butler Yeats

Labour is blossoming or dancing where
The body is not bruised to pleasure soul.
Nor beauty born out of its own despair,
Nor blear-eyed wisdom out of midnight oil.
O chestnut-tree, great-rooted blossomer,
Are you the leaf, the blossom or the bole?
O body swayed to music, O brightening glance,
How can we know the dancer from the dance?


La canción es la misma, la que estuviste bailando tantas veces en tu casa, en tu pieza, agarrado a la escoba, agarrado a la toalla, o a tu chica. Pero ahora estan ahí, y la música te hermana con una marea humana que fluye y refluye a tu alrededor, respira y para, un roce de la chica esa que tiene un topcito rosa, o al menos lo tenía hasta hace un rato. Ya no te interesa qué tiene puesto, pero sus curvas resuenan contra tu piel una y otra vez, y a veces pensás si no está haciendolo a propósito; y otras veces es tu piel la que resuena frente al que está bailando adelante, y sabés que no podés evitarlo.
Y otras veces son tus pensamientos. Esas veces, el silencio te rodea y todo sucede en tu interior. Pero el estímulo externo en la piel no se acalla, te sentís uno solo con los otros, bailando, y pensás que seguirías con este ritmo por toda la eternidad. Mientras te dé la respiración, y tu cuerpo es el que sigue la discusión y vos ya no formás parte, sos solamente un testigo que baila, transpira, respira y siente y siente y toca y roza.

miércoles, 14 de junio de 2006

Los puntos: (flotando) sobre las íes.

Un ejercicio de puntuación viejo que estaba releyendo y que me gustó. Lo reusé en un cuento sobre unas mantarayas medio extrañas. Bicho raro la mantaraya.

1) Ejercicio sin símbolos de puntuación

Pensar y flotar

Pensar y flotar tienen varios puntos en común y hay cosas que solamente pueden pensarse flotando entre los corales porque las paredes aquí son reales y libres y me siento en mi casa no encerrado artificialmente como en mi casa aquí estoy en una cueva viva de coral y piedra y algas y anémonas que ululan visualmente y pienso entonces que el viento es agua y que el aire quizás no exista más que en mi mente la que cobija el encierro las paredes los lugares y respirás y tenés que estar consciente para respirar porque si dejás de pensar un segundo en lo que estás haciendo zás y te cortaste contra un reborde filoso del coral o te pasaste por una centena de metros una decena de segundos y lo siguiente que hacés es estrellarte contra algo o dejar un reguero de sangre que puede atraer a los tiburones como un rastro de rubíes gemas preciosas que intento ocultar para que ellos no me roben la vida me desintegren a dentelladas violentas como a aquél delfín que flotaba nadando elástico suave y Ellos llegaron un Ellos violento y yo con la cámara tuve que apagarla me parecía un crimen no poder hacer nada yo era un tiburón y era el delfín pero mejor pensar en éste arrecife aquí ahora tantos colores y arriba un hueco por donde el sol pasa sus rayos como agujas y me deja ver la vida en la piedra ahí se movió algo ahí está de nuevo qué es qué es parece una anguila o quizás una morena deslizándose despacio boca abierta cerrada abierta de nuevo y me encuentro respirando en su mismo tiempo y luego el tiempo es el de las olas en la superficie y un tirón y me siento a mirar el barco desde el arrecife respiro



2) Punteado, cambios mínimos de puntuación.

Pensar y flotar

Pensar y flotar tienen varios puntos en común y hay cosas que solamente pueden pensarse flotando entre los corales: Las paredes aquí son reales y libres y me siento en casa; no encerrado artificialmente, como en mi casa. Aquí estoy en una cueva viva de coral y piedra, algas y anémonas que ululan visualmente. Entonces, pienso que el viento es agua y que el aire quizás no exista más que en mi mente, la que cobija el encierro, las paredes y los lugares.
Respirás. Y tenés que estar conciente para respirar, porque si dejás de pensar un segundo en lo que estás haciendo… ¡Zás!, te cortaste contra un reborde filoso del coral y dejás un reguero de sangre que puede atraer a los tiburones como un rastro de rubíes, gemas preciosas.
Intento ocultarlas para que ellos no me roben la vida, me desintegren a dentelladas violentas. Como a aquél delfín que flotaba nadando, un elástico suave. Ellos llegaron, un Ellos violento, y yo con la cámara. Tuve que apagarla, me parecía un crimen no poder hacer nada. Y yo era un tiburón y era el delfín… pero mejor pensar en éste arrecife: Aquí, ahora, con tantos colores.
Arriba hay un hueco por donde el sol pasa sus rayos como agujas y me deja ver la vida en la piedra. Ahí se movió algo. Ahí está, de nuevo. ¿qué es? ¿qué es? Parece una anguila, o quizás una morena deslizándose despacio. Boca abierta, cerrada, abierta de nuevo; y me encuentro respirando en su mismo tiempo. Y luego el tiempo es el de las olas en la superficie: Un tirón y me siento a mirar el barco desde el arrecife.


3) Punteado, reescritura.

Pensar y flotar

Hay varios puntos que pensar y flotar comparten, y hay algunas cosas que solamente pueden pensarse mientras se flota entre los corales. Las paredes de un arrecife de coral no marcan un límite, forman una cueva viva de coral y piedra. Al mirar las algas y anémonas que ululan visualmente pienso que aquí soy libre y siento que estoy en casa, no encerrado artificialmente por las paredes de mi casa. Pero, aquí se hace evidente que es mi mente la que cobija el encierro, las paredes y los lugares. Y el aire, aquí abajo el aire está, mas que nunca, solo en mi mente.
Respirar es un acto consciente acá abajo. Un segundo, una distracción mínima y ¡zás!, te cortaste con el reborde filoso del coral. La sangre deja huella para los tiburones, ladrones de joyas tras la pista de una carga de rubíes.
Intentaré ocultarlas entonces, para que no me roben la vida, me desintegren en violentas dentelladas.

viernes, 2 de junio de 2006

Fénix kite

Caminando con las manos en los bolsillos, zigzagueando, circando el lago, las rosas, el cielo. Un poco de viento y los barriletes. El hombre lee un libro y tarda en mirarme. El barrilete cambia de manos, luego de aferrarse un momento al hilo que lo sostiene. Tiene un Fénix dibujado en el cuerpo, el barrilete.
Sube, baja, tiro, aflojo, giro, corro, salto y me muevo para que baile en el cielo. El viento conspira. Me siento barrilete por un rato, recortada contra un cielo azul, un árbol verde, un sol amarillo. Una chica saca fotos y los chicos juegan a la pelota con el padre.
Sofía se enoja y se va cerca de un árbol. La miro mientras el viento me da un respiro. ¿Siete, seis años? Qué carácter podrido, Sofía. Después se amiga y se pone a correr atrás de la pelota. Le voy a regalar el barrilete. La miro y le digo, ¿Querés el barrilete? te lo regalo. Buenísimo, pienso, le estoy haciendo una ofrenda al conocimiento, le doy un Fénix. Me quedo como una pelotuda feliz pensando en eso, pero Sofía me dice: No. ¿No querés el barrilete? Niños, no la dejan realizarse a una. No. Bueno, que se le va a hacer. Igual te lo dejo, le digo. El padre interviene. Te lo está regalando, Sofía. Sofía quiere el barrilete, sospecho, pero no puede aceptar-cosas-de-extraños. Bueno, le digo, te lo dejo acá en el piso, y me agacho a acomodarlo.
Le sonrío, a ella y al padre, y me voy sin mirar.
Me imagino a Sofía remontando el barrilete. No le dije que el hilo no estaba atado, como me previno el hombre, lo olvidé. Por ahí el Fénix se escape de las manos de Sofía y se vaya a recorrer el mundo.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Queriamos tanto a Ponchorama

Un blog con info muy interesante sobre artistas gráficos, diseño y cosas locas que hacen los japoneses:

http://ponchorama.com/

Cosas salidas de allí:

http://www.amycrehore.com
http://www.sylviaji.com/paintings_one.htm
http://www.zenaholloway.com/
http://www.urchinrock.com/
http://www.acegallery.net/past/d-f/donovantara/taradonovan.htm

miércoles, 26 de abril de 2006

¿Qué hago yo aquí?


Además de que más de uno se lo debe de haber preguntado en algún momento, "¿Qué hago yo aquí?" es el título de uno de los libros de Bruce Chatwin, para ser más exactos es el título de su último libro, ya que este caballero aventurero murió en el '89 a causa del SIDA.
Leí por primera vez a Chatwin hace unos tres años, estaba investigando un poco la historia de la Patagonia argentina para una novelita corta que nunca terminé (la de los galeses, Dani!) y encontré referencias a su libro "En Patagonia" por todos lados, así que cuando lo encontré en la librería salí corriendo con él de la mano.
Y me enamoré.
O en realidad fué un primer flechazo, y me terminé de enamorar cuando vi su libro de fotos de viajes, con comentarios extraídos de sus notebooks de viaje. Un nómade, un aventurero. Viajero por Asía, África, América, Oceanía. Un experto en arte de Sotheby's que un día decidió empezar a viajar por un problema en la vista, por el que su médico le recomendo mirar hacia horizontes lejanos. Cosa que hizo enseguida, yéndose de viaje por África y renunciando a su trabajo en Sotheby's. Luego viene su vida como periodista, que nuevamente deja con un telegrama a sus empleadores "Have gone to Patagonia", para escribir su libro más conocido.
Uno de sus libros, "El virrey de Ouidah" fué masomenos adaptado por Herzog para una película, que creo que es "Cobra verde". No la ví, así que vaya uno a saber.
Como parte de su investigación sobre el tipo de vida nómade y las culturas que todavía quedan que lo practican, y sobre algunas cosas más, también escribe "The Songlines". Un libro más que recomendable, y que está traducido al castellano como "Tras las huellas de la canción", o algo así.
Para terminar, un fragmento de uno de sus libros, no recuerdo ahora cual:

"Debo escribir ese maldito libro mío de un modo claro y sensato. Abrí la primera página esta tarde un tanto como quien manipula una carta-bomba. Era horrible. Pretencioso. Pero aún me gusta: «Los mejores viajeros son iletrados; no nos aburren con reminiscencias.»"

Y el muy maldito odiaba la ciencia ficción.

jueves, 20 de abril de 2006

Rompecabezas

Primero separó las piezas por color: recuerdos tristes de un lado, las esperanzas del otro. Un poco más allá las añoranzas, pero cerca de los recuerdos. Algunas líneas resultaban extrañamente similares. Se quedó con una pieza en la mano, indecisa. La pieza mostraba un recuerdo de cuando ella era pequeña: estaba armando un rompecabezas que le había regalado su padre. Una vez terminado, formaba la inmensa fotografía de una montaña de piedra, delineada contra un cielo azul-celeste de una gama casi infinita. Era un recuerdo feliz, intenso

Un reflejo feliz de esta pesadilla. Pero el ahora es, más que nunca, la montaña.

Trató de calmarse. ¿Dónde iría mejor la pieza? Pero no, ahora el cielo no era azul-celeste. Un sueño, entonces. Deseó volver a ser pequeña y correr hacia su madre, como hacía cada vez que ella volvía del trabajo, para encontrarse con sus brazos cálidos y reconfortantes. Como cuando estaba enferma y sus padres se turnaban para cuidarla en la cama. Ella lloraba y alguno de ellos la abrazaba hasta que se dormía.

Tantea afuera de la bolsa de dormir hasta encontrar la linterna y enciende la luz, hace mil años que el calentador se apagó y el frío la cubre en mareas. No debe quedarse dormida, se recuerda, y el miedo le ahoga el pecho.

Regresó su atención a la habitación, al hogar encendido, al rompecabezas. Tenía que terminar de armarlo. Las sensaciones de terror estaban en otra pilita, cuidadosamente separada de todas las demás. No quería tocar esas piezas. Amor en otro lado, una pila más alta, haciendo equilibrio en una de las esquinas de la mesa, casi a punto de desbarrancarse. Piezas tan frágiles que tenía miedo de que se deshicieran en sus manos mientras las acomodaba.

Cuando tocó una de las últimas piezas la asaltó un dolor agudo en la pierna y otro grupo de piezas cobró nitidez. Imágenes fugaces: risas y un descuido.

El dolor en la pierna le recuerda la fractura. Se había olvidado. No puede olvidarse, no debe quedarse dormida. No recuerda por qué.

En el rompecabezas faltan algunas piezas. Quizás en algún tiempo estuvieron allí y ya no están, o tal vez nunca estuvieron allí. En la esquina de abajo falta una sección. Le parecía que alguna vez le había dado unas piezas parecidas a alguien. Esa persona estaba allí, en la imagen que iba formando el rompecabezas, hacia el centro. Una pieza que bien podría ser una sonrisa, o una mano abierta que la reconforta y le da calor. La imagen cambia, a veces es su hermano, a veces una amiga y otras su chico, su amor. Sostiene la pieza en la mano, pero el calor es cosa del pasado. Siente mucho frío, a pesar de que el hogar está encendido. Por la ventana puede ver la nevada y escuchar al viento, rondando; un cazador buscando a su presa. Trata de abrir los ojos para escapar, para que no la encuentre. Pero es demasiado esfuerzo y las lágrimas forman cristales sobre sus párpados. Sigue juntando las piezas, combinándolas hasta que la imagen aparece clara:

Un accidente en el descenso, una soga que falla y una caída que duró hasta ahora. Una carpa, y afuera la tormenta y el hielo. Una noche de los mil demonios.

El rompecabezas no está terminado, pero su parte está casi completa. En los bordes hay piezas con más encastres, pero aquellas piezas ya no son suyas.

Abre los ojos durante un momento. La linterna se acaba de apagar. A través del techo de la carpa se ven las estrellas. Alza su mano hasta una de ellas, pero el calor no llega ni siquiera cuando la arranca del cielo y la aprieta contra su pecho.

Ya no importa. Y en ese momento -con una estrella en su mano y un rompecabezas armado sobre una mesa que no existe-, en su mente surge un pensamiento que no termina de comprender. Piensa en sus compañeros: “Me hubiera gustado llegar al campamento base”.

Se reclina en la silla, que cede, abrazándola, y mira al sol a la cara, sin cerrar los ojos. Toma entre sus manos la última pieza. Alguna vez se prometió que este sería su último recuerdo.

Trepando una duna con una amiga, en algún lugar remoto llamado Necochea. El viento las despeina, incrustando los granitos de arena en sus brazos. Hablan del momento, de vivirlo intensamente. Lleva las zapatillas en la mano. Hunde cada paso en la arena, sintiendo el calor, el esfuerzo de la subida, el aire entrando y saliendo de sus pulmones. Tiene que detenerse. Sintiendo cada pisada, la conciencia del momento la confunde. Sensaciones múltiples y, extrañamente, a la vez tan únicas. Suavemente aspira el aire marino con los ojos cerrados. Se promete recordar este momento para siempre y da el último paso para subir la duna. Apoya el talón descalzo y la arena caliente se ajusta a su pisada. Un pequeñísimo alud baja desde su pie. La voz de su amiga llega desde un costado. Las correas de la mochila le ajustan los hombros. Siente hambre y el regusto de un pan ácido en la boca. La sombra de la caña de pescar cae sobre una mata de pasto amarillento. Hay barcos en la línea del horizonte y algunas gaviotas gritan en la playa. Sonríe. El momento no ha terminado y ya lo recuerda. El momento es un mosaico de recuerdos, un rompecabezas.

Encaja la pieza ahí, en el lugar apropiado. Observa la imagen, los recuerdos que forman su vida. El calor del sol la envuelve mientras mira el mar.

Enero 1990 - Mayo 2003

lunes, 2 de enero de 2006

Chica artificial


Realidad fuera de foco, mentiras internas. Ya no sé que significa todo esto, ni quién escribe esta historia. Qué poco que se necesita y cuanto se busca, ¿no? Y la vida se me pasa en artificios complicados y lo único que hace falta es una montaña y un bosque para bajar a tierra. Y el camino igual es exigente y el sol pega fuerte. Y al principio los tábanos importan y después ya no. Importa el agua, encontrar un arroyito que está por ahí. Y nadie en el camino, sobre todo. Nada que ver con Florida, con luces de neón, con mares de gente. Como una ciudad vacía sí, una de edificios altos y calles desiertas y mucho río, pero vacía.
Y vos hace millones de años que estás ahí, y tan campante. Y nunca sos igual, de una manera tan simple.

sábado, 17 de diciembre de 2005

Imágenes fuera de foco

Uno

Dos hombres se encuentran en un aeropuerto, años sin verse dicen las sonrisas de todos los que los rodean en esa bienvenida tan esperada, en un lugar ajeno a sus orígenes. Estos dos hombres, padre e hijo quizás dos hermanos, tez blanca y caras enrojecidas, son cuatro brazos que no terminan de encontrarse.
El movimiento es simple, familiar: dos sonrisas y cuatro labios se encuentran. Los hombres se han besado en los labios, estruendosa y felizmente.
Casi aparto los ojos, casi dejo que el techo del aeropuerto me convenza de que no he visto lo que he visto.

Dos

A la salida del subte, algo atrae mis ojos. Una figura estática. Una mujer, que no termino de ver por lo extraño de su postura. Creo que está parada, frente a la salida del subte, o más bien a un costado. Tiene un pañuelo en la cabeza, o quizás en el cuello. No creo que esté saludando a nadie, porque su cara está congelada, pero tiene una de sus manos levantada. Así, como si estuviera sintiendo la temperatura ambiente, o quizás deteniendo el tiempo a su alrededor.
Podría ser esto último, porque cuando me di vuelta para mirarla de frente y entender, ya se había ido.

Tres

Gela, en el suelo. Quisiera no mirarla, pero está ahí, tirada sobre el cordón de la vereda, su sangre mezclada con el agua que corre por la calle. Lo que no puedo mirar es su pierna, que se escapa por el costado de mi visión. Me obligo a fijar la vista en la carne, la grasa que parece grasa de carne y es grasa de carne. El hueso, finalmente, intentando ocultarse. Pero parece que no estoy mirando nada, porque eso se escurre y queda la cara de Gela, sus manos y su historia.

Cuatro

Estoy caminando, y el mundo se desvanece. Me despierto en un lugar conocido, treinta metros y tres tramos de escaleras más adelante. No iba hacia allí, no iba hacia allí. Estuve muerto durante treinta segundos y nadie lo notó.

Cinco

Abro el libro. Estoy en un país extraño, en un lugar especial en el que siempre quise estar. Una librería. Y entonces hojeo el libro y una foto captura mi vista. Un golpe en el pecho y el aire se escurre. Miro alrededor, buscando a alguien a quien decirle lo que me pasa, un amigo a quien tocarle el brazo y pedirle que comparta conmigo este dolor. Una foto escolar, un curso de secundaria en el Proceso. Y flechas y círculos y comentarios alrededor de toda la foto. Las presencias ausentes.

Seis

El movimiento es demasiado abierto, demasiado curvo para un cuerpo humano, un cuerpo serio, un cuerpo de espacio público. Me llama la atención, pero sé que ella espera que la mire, así que primero la rodeo con los ojos. Otra gente la mira, hay un círculo de miradas que se entrecruzan a su alrededor. Sonríe, mueve el cuello y los hombros. Con movimientos voluptuosos que no puedo fijar se toma del pasamano y se acomoda el pelo. Sonrío y la miro, es libre. Está haciendo el amor con el aire. La envidio, la recorro y quisiera seguirla cuando baja, pero no lo hago.

lunes, 5 de diciembre de 2005

El ángel de la casa

De una conferencia dada por Virginia Woolf, parte del ensayo "The death of the moth". Algún otro día escribiré un poco más sobre misia Woolf, pero este texto me es especialmente interesante estos días.

"She was intensely sympathetic. She was immensely charming. She was utterly unselfish. She excelled in the difficult arts of family life. She sacrificed herself daily. If there was chicken, she took the leg; if there was a draught she sat in it —in short she was so constituted that she never had a mind or a wish of her own, but preferred to sympathize always with the minds and wishes of others. Above all —I need not say it— she was pure. Her purity was supposed to be her chief beauty —her blushes, her great grace. In those days —the last of Queen Victoria— every house had its Angel. And when I came to write I encountered her with the very first words. The shadow of her wings fell on my page; I heard the rustling of her skirts in the room. Directly, that is to say, I took my pen in my hand to review that novel by a famous man, she slipped behind me and whispered: “My dear, you are a young woman. You are writing about a book that has been written by a man. Be sympathetic; be tender; flatter; deceive; use all the arts and wiles of our sex. Never let anybody guess that you have a mind of your own. Above all, be pure.” And she made as if to guide my pen. I now record the one act for which I take some credit to myself, though the credit rightly belongs to some excellent ancestors of mine who left me a certain sum of money —shall we say five hundred pounds a year?— so that it was not necessary for me to depend solely on charm for my living. I turned upon her and caught her by the throat. I did my best to kill her. My excuse, if I were to be had up in a court of law, would be that I acted in self–defence. Had I not killed her she would have killed me. She would have plucked the heart out of my writing. For, as I found, directly I put pen to paper, you cannot review even a novel without having a mind of your own, without expressing what you think to be the truth about human relations, morality, sex. And all these questions, according to the Angel of the House, cannot be dealt with freely and openly by women; they must charm, they must conciliate, they must —to put it bluntly— tell lies if they are to succeed. Thus, whenever I felt the shadow of her wing or the radiance of her halo upon my page, I took up the inkpot and flung it at her. She died hard. Her fictitious nature was of great assistance to her. It is far harder to kill a phantom than a reality. She was always creeping back when I thought I had despatched her. Though I flatter myself that I killed her in the end, the struggle was severe; it took much time that had better have been spent upon learning Greek grammar; or in roaming the world in search of adventures. But it was a real experience; it was an experience that was bound to befall all women writers at that time. Killing the Angel in the House was part of the occupation of a woman writer."


Una anécdota extraña acerca de leer a VW. Estaba en Bariloche, a punto de tomar un micro para Baires cuando me puse a hablar con un escritor de Madryn, que había estado en un encuentro de escritores de fantástico y ciencia ficción. Estabamos hablando de nuestras lecturas y él me recomendaba leer a Proust, o a Flaubert, no recuerdo. Le comenté que había estado leyendo a Woolf y que también se lo recomendaba. Me dijo algo así como que de mujeres mucho no había leído. Me pregunto porque uno puede ignorar el sexo de Flaubert o de Proust y no el de Woolf. Si es bueno o si es malo, o si es inevitable.

domingo, 4 de diciembre de 2005

Edelweiss


Vaya una a saber porqué.


Ajá... interesante. Es una linda flor.

lunes, 28 de noviembre de 2005

Llavecitas

Un juego. Escribir y extraer las palabras clave.

keywords: insomnio kokeshi felicidad tiempo muerte consciencia realidad futuro camino decisiones puente japón tokio coppola blur juego oficina chicas brillantes opiniones xxxxxxxx idiotez dolor rabia rechazo barrera verdad separar respuesta violenta inmanejable go vida desvio tai-chi horas sueño


Después, escribir otra cosa basada en esto.
Veremos que sale. Más noticias en un próximo boletín. Se aceptan comentarios basados en el juego (hay que usar todas las palabras de la lista anterior). No importa el órden. O sí importa, quién sabe.

sábado, 26 de noviembre de 2005

NSA Dope Calypso

Buscando cosas por ahí, me encontré hace un tiempo con Allen Ginsberg, un poeta, músico, pintor, all-around tipo simpático muy interesante. El título de este post está sacado de una canción suya que menciona unos cuantos nombres conocidos (aquí se lo puede ver interpretándola y aquí el mp3, son dos versiones diferentes, personalmente me parece más divertida la del mp3):

Now Richard Secord and Oliver North
Hated Sandinistas whatever they were worth
They peddled for the Contras to ease their pain
They couldn't sell Congress so the Contras sold cocaine

The discovered Noriega only yesterday
Nancy Reagan & the CIA

Now coke and grass were exchanged for guns
On a border airfield that John Hull runs
Or used to run till his Costa Rican bust
As a CIA spy trading Contra coke dust

They discovered Noriega only yesterday
Nancy Reagan & the CIA

Ramin Milina Rodriguez of Medellin Cartel
Laundered their dollars & he did it very well
Hundreds of millions through U.S. banks
Till he got busted and sang in the tank

It was buried in the papers only yesterday
When Bush was Drug Czar U.S.A

Milian told Congress $3,000,000 coke bucks
Went to Felix Rodriguez, CIA muck-a-muck
To give to the Contras only Hush Hush Hush
Except for Donald Gregg & his boss George Bush

Buried in the papers only yesterday
With Bush Vice President U.S.A.

Rodriguez met Bush in his office many times
They didn't talk business, they drank lemon & limes
Or maybe they drank coffee or they smoked a cigarette
But cocaine traffic they remembered to forget

Buried in the papers only yesterday
And Bush got in the White House of the U.S.A.

Now when Bush was director of the CIA
Panama traffic in coke was gay
You never used to hear George Bush holler
When Noriega laundered lots of cocaine dollar

Bush paid Noriega, used to work together
They sat on a couch & talked about the weather

Then Noriega doublecrossed his Company pal
With a treaty taking back our Panama Canal
So when he got into the big White House
Bush said Noriega was a cocaine louse

The Cold War ended, East Europe found hope,
The U.S. got hooked in a war on dope

Glasnost came, East Europe got free
So Bush sent his army to Panama City
Bush's guns in Panama did their worst
Like coke fiends fighting on St. Marks & First

Does Noriega know Bush's Company crimes?
In 2000 A.D. read the New York Times.

(de una entrevista en http://www.levity.com/digaland/ginsberg96.html)


No sabía que había hecho alguna obra en conjunto con Phillip Glass, pero sí, mire ud.

Y para divertirse otro rato y de paso aprender a meditar, se puede escuchar su "Do the meditation rock" (http://www.allenginsberg.org/library/Audio/9923.mp3).

Bueno, en fin, y entre otras cosas escribió: "Which way will the sunflower turn surrounded by millions of suns? (¿Hacia dónde se volverá el girasol rodeado por millones de soles?).
¿No es una frase con movimiento propio?

domingo, 20 de noviembre de 2005

Dos ronroneantes felinas

El otro día en una reunión con unos amigos, salió en algún momento la pregunta de porqué los gatos ronronean. Seguramente las dos chicas de la foto tuvieron algo que ver en la inspiración de tal duda existencial.


Entonces me puse a buscar un poco cuál es la razón de que los felinos ronroneen y me encontré con algunos datos interesantes. Por ejemplo, no todos los Felidae ronronean, solamente los de la subfamilia Felinae, como los gatos domésticos, el lince, el puma, el chita (aunque este parece que es de otra subfamilia). Los leones, tigres y leopardos parece que no pueden ronronear. Adios a mis planes de adoptar un tigrecito de bengala entonces.
Hasta dicen por ahí que los mapaches ronronean.

La cuestión es que parece que lo hacen con los músculos de la laringe, y que con eso producen un sonido entre los 25 y los 150 hertz. Los que hayan visto uno de estos bichos, sabe que lo más raro es que lo hacen mientras inspiran y exhalan. Azul me he puesto tratando de hacer esto, sin resultados positivos hasta el momento.

Pero ¿porqué, Sax, porqué? Nadie sabe con certeza, porque supongo que lograr que uno de estos bichos ronronee mientras tiene veinte electrodos/sensores/cablecitos puestos y adentro de alguna máquina de resonancia debe ser algo cercano a lo imposible. Para más referencias, basta conseguir una copia de ese mail que lista las indicaciones para darle una pastilla a su gato.

Parece, igual, que el ronroneo sería, en la edad temprana de los michos (cuando nacen no pueden ni ver ni escuchar), una manera de encontrar a su mamá gata y hacerle saber que todo ok con la teta. Luego, el ronroneo puede indicar o felicidad (esto lo sabemos todos, basta agarrar un gato mimoso para empezar a temblar cual sosteniendo un motorcito) o niveles de estrés o daños. En este último caso, parece que el ronroneo sería una manera de mantener la salud osea y muscular con un bajo consumo de energía. Que, todos sabemos, el ahorro de energía es algo que todo gato adulto valora intensamente.

Aquí se puede escuchar a un minino haciendo uso de su laringe a todo motor. También, hay un hermoso poema de Vita Sackville-West, amiga de Virginia Woolf, sobre el tema de los gatos:


Los gatos más grandes
Victoria Sackville-West, traducción de Silvina Ocampo
Poesía Completa I, Ed. EMECE
Aparecido por primera vez en revista Sur, 1947 (modificada)

Los gatos más grandes con ojos dorados
miran afuera desde entre los barrotes.
Hay desiertos y diferentes cielos
y noches con estrellas diferentes.
Rondan por las montañas aromáticas;
matan, tan ferozmente como copulan
y mantienen libre la voluntad
para vagar, vivir y beber hasta saciarse;
pero más allá de su entendimiento esto sé yo:
El hombre quiere un poco y morirá por mucho tiempo.
Estas especies a través del desierto moran
donde los tulipanes florecen entre piedras,
ignorando que sufrirán cambios
o que los buitres picotearán sus huesos.
La fuerza es eterna para ellos,
gobiernan el terror de la noche,
cazan al ciervo en su fuga
y con arrogancia hieren;
pero yo soy sabia, si ellos son fuertes:
El amor de los hombres es tan transitorio como larga es su muerte.
Mas ¡qué poder para el engaño!
Mi entendimiento se ha transformado en esperanza,
en este instante creo
en el amor y me burlo de la muerte.
Vine de ninguna parte y seré
fuerte, inmutable, rápida, eternamente.
Soy un león, una piedra, un árbol,
y como la estrella Polar en mí
está clavado mi constante corazón en ti.
Ah, quede yo para siempre ciega
con leones, tigres, leopardos y sus semejantes.


******* El original en inglés ********

The Greater Cats
Victoria Sackville-West


The greater cats with golden eyes
Stare out between the bars.
Deserts are there, and different skies,
And night with different stars.
They prowl the aromatic hill,
And mate as fiercely as they kill,
And hold the freedom of their will
To roam, to live, to drink their fill;
But this beyond their wit know I:
Man loves a little, and for long shall die.
Their kind across the desert range
Where tulips spring from stones,
Not knowing they will suffer change
Or vultures pick their bones.
Their strength's eternal in their sight,
They rule the terror of the night,
They overtake the deer in flight,
And in their arrogance they smite;
But I am sage, if they are strong,
Man's love is transient as his death is long.
Yet oh what powers to deceive!
My wit is turned to faith,
And at this moment I believe
In love, and scout at death.
I came from nowhere, and shall be
Strong, steadfast, swift, eternally:
I am a lion, a stone, a tree,
And as the polar star in me
Is fixed my constant heart on thee.
Ah, may I stay forever blind
With lions, tigers, leopards, and their kind.


En fin.

Y si quieren leer ciencia ficción, de la buena, con unos cuantos gatos como protagonistas, pueden leer al Sr. Cordwainer Smith y su saga de la Instrumentalidad (La balada de la pobre G'mell, por ejemplo). Algo que quizás, muy quizás, combina ambas cosas es este cuento que salió en Axxón #126.

Ronroneo es salud; y sinó pregunteselo a Miai, que está acá, ronroneando sobre el codo de quien escribe, durmiendo y estirándose de a ratos. Así se hace complicado escribir un blog.

miércoles, 16 de noviembre de 2005

Copyrights, copylefts

Cada vez más, me encuentro con este tipo de textos en cartas, newsletters, press releases, en fin, en toda la cantinela corporativa. Básicamente la estructura es algo así como lo que sigue:

Querido [inserte aquí su nombre, sacado de alguna base de datos]:

[Nombre de la empresa], [explicación de lo maravillosos que somos haciendo lo que hacemos], vamos a [como parte de nuestro plan de mejora de servicios crecimiento corporativo seguridad], [restringir parte del servicio que le veniamos dando en la siguiente medida] y [lo hacemos solamente por usted].

[Firma insertada de un tipo que no existe, o que le importa un comino que yo, puntualmente yo, tenga algún tipo de buena experiencia con su producto/servicio. Pero si las estadísticas van dando bien, todo ok.]

Orwell un poroto al lado de esta gentuza/yakuza. Por ejemplo, leer lo que está entre líneas es un deporte de alto riesgo... por ejemplo, el press release de Sony, con respecto a lo de los CD que venían con el rootkit este, y que ahora anda usando un virus. Esta pieza de la literatura de negocios contemporanea termina con la siguiente frase:

"Going forward, we will continue to identify new ways to meet demands for flexibility in how you and other consumers listen to music." "En el futuro, seguiremos identificando nuevas formas de alcanzar nuevas demandas de flexibilidad referidas a la manera en la que usted y otros consumidores escuchan música"

¿Esto quiere decir que son tan buenos que van a sacar los programas esos de porquería de los CD y me van a dejar escuchar música tranquila en el aparato que yo elija escucharla, sin necesidad de pedirle permiso a nadie o hacer veinte trámites de registración?

No.

Esto, según lo leo yo, que soy una persona un tanto desconfíada, dice que van a seguir poniendo trabas para que yo pueda copiar la música que les compro pero que, si me quejo lo suficiente, o si la EFF se queja lo suficiente, se van a tirar para atrás y van a hacer de cuenta que aquí no pasó nada. Yo no solamente escucho música, el CD es mío, porque yo te lo compré, Sony. Si quiero hacer origamis con el CD, es cosa mía.

Entiendo que proteger los derechos de los autores a su obra es importante, porque muchos autores viven de su obra (y sería lindo que muchos más pudieran hacerlo), pero... como con todo, nunca hay una cota para la avaricia de estas empresas y, en general, la realidad es que el porcentaje que se lleva el autor por su obra es mínimo cuando hablamos de estos grandes. Barb, por ahí vos tenés más datos acerca de esto. Como siempre, los sectores con poder económico se las arreglan para que esto termine siendo una pelea entre "el consumidor" y "el autor". Y esquivando del todo el tema de las ganancias que ellos toman de cada producto vendido o cada servicio vendido.

Y cada vez más, las cosas que compro con mi dinero no son mías, sino que me las prestan. Para el sistema económico que usamos ahora (neoliberal?), el concepto de propiedad privada solo es importante si es la propiedad privada de un grupo económico (ver libro "Vallas y ventanas", de Naomi Klein).
Si es la mía (como mi dinero, o mis CDs o DVDs, o tu XBox), ellos pueden elegir pasar las leyes que les venga en ganas y/o poner las protecciones que se les antoje para limitar mi propiedad. Claro, la excusa es que lo que yo estoy comprando es un un subconjunto de lo que me venden (¿será la famosa eXPeriencia?), y "ellos" elijen cuál es el subconjunto que se usa en esta temporada, no sea cosa que la que viene no puedan venderme algo distinto.

sábado, 12 de noviembre de 2005

El miedo

Una vez soñé que el miedo era un hombre de traje gris, impecable, que estaba condenado a comer eternamente un guiso aceitoso lleno de grumos. Lo comía con gusto y cada vez que el cuenco del que comía se llenaba venían dos mozos, trayendo ollas de las que volvían a llenar el cuenco. Creo que este no está en Sleepyminds.

Hoy venía caminando a la mañana y me acordaba de ese sueño y de un texto que tallereamos hace mucho, una mezcla de algo que me pasó con mi hermano una vez. Que cosa rara, el miedo. Y lo más rídiculo de todo es que ahora recuerdo la sensación de terror que sentí al cruzar ese río y me da risa. El miedo es subjetivo y temporal, entonces. Al menos para mí. Uno cambia tanto.

Ahora no recuerdo en qué novela de ciencia ficción decían que uno podía reirse de los fantasmas, mientras fuera de día. Pero a la noche...
(¿Sería en Ciudad, de Clifford Simak? ¿Mutante, de H. Kuttner?)

El Frías

Ya venía preocupado por los carteles que habían encontrado en la senda. Se suponia que tenían que llegar al río antes del mediodía para cruzarlo sin problemas. Después, el sol iba a calentar el glaciar, el deshielo del glaciar iba a aumentar el cauce... y finalmente ellos no iban a poder cruzar. Otro día parados.
No era el primer problema que tenían. Sergio había estado a punto de tirar la carpa al río un par de veces y al final se había caído él en un arroyo. Alguien tendría que mandar a alguno de los guardaparques a hacer un curso de construcción de puentes, cada vez que cruzaba uno de los troncos enclenques que habían cruzado al tuntún sobre los arroyos tenía miedo de caerse y romperse una pierna. Y después los tábanos. Pero eso ya estaba solucionado. Nada más tenían que evitar intoxicarse con el Off.
No era que no disfrutara del paisaje. Era hermoso, pero se sentía fuera de lugar. Y algo no encajaba. El lugar mismo no los quería ahí. Habían intentado, él y Sergio, tomar por un atajo y cruzar antes el primer río que pasaron por un lugar más pandito. Del otro lado los esperaba una maraña de arbustos espinosos. Finalmente, y por alguna razón que todavía no podía entender, se habían terminado cayendo los dos al suelo, exactamente en el mismo momento. Solamente se miraron, y en silencio decidieron volverse, al lugar donde se suponía que sí podían estar.

Y ahora el último río, adelante, y después un par de horas más de caminata, y el puerto. Ya estaban por llegar. Solamente deseaba que el Frías fuera tan sencillo de cruzar como los anteriores riachos.
No era así, aunque se notaba que hubiera podido estar más crecido. Ya era la una pasadas, se fijó en el reloj. No quería mirar el puente. Si eso se podía llamar puente. Un árbol grande, cruzado sobre el río. Y una soga, para agarrarse. Estaba bastante correntoso, y tendría un poco más de medio metro de profundidad. Probó el peso de la mochila, y su equilibrio.
-¿Estás bien? -le dijo Sergio.
-Sí, todo bien, no te preocupes.
Pero no, no estaba bien. Ya estaba sintiendo vértigo solamente de ver el agua corriendo, y las piedras sobre las que iba a golpearse cuando se cayera.
-Te llevo la mochila -Sergio se había dado cuenta del miedo que tenía-. Esta complicado, pero si vamos despacito no va a haber problemas.
-No, no, yo puedo.
Pero le temblaban las piernas cuando trató de agarrarse a la raiz del tronco para empezar a cruzar. Se iba a caer. O Sergio se iba a caer y él no iba a poder ayudarlo. Pero tenía que cruzar, y no había otra. Probó el equilibrio con la mochila una vez que estuvo arriba del tronco. Todavía estaba en la orilla, hacia el centro de la corriente el agua ya estaba arriba de la madera. Iba a estar resbalosa.
Algo zumbó en el oído. Mierda. Una de esas avispas. Justo ahora, y esta era de las grandes. Lo único que faltaba era que lo picara y Sergio tuviera que arrastrarlo, la reacción alérgica podía ser terrible, ya le había pasado. La apartó con la mano y el movimiento brusco lo desbalanceó. Casi se cayó al agua.
-¿Que pasa, Claudio? -le gritó Sergio desde la otra orilla. Ya había cruzado y él no había podido ver como lo hacía.
-Nada, una puta avispa. Me cago en la puta avispa, justo ahora -siguió agitando los brazos hasta que el insecto se alejó volando.
-Dejá que te llevo la mochila -Sergio le sacó la mochila de los hombros, había cruzado de nuevo mientras él se peleaba con el bicho.
Sí, era lo mejor. Le dio la mochila y lo ayudó a ajustarla. Lo miró mientras cruzaba, el corazón le golpeaba en el pecho y la sangre se le agolpaba en las orejas. Trató de no olvidarse de respirar. No era fácil. Empezó a cruzar, se agarró con fuerza a la soga, tratando de llevar el peso hacia el otro lado. La madera tenía verdín resbaladizo, ahí justo donde la corriente era mas fuerte. Sergio le gritaba algo desde el otro lado. Trató de entender lo que decía.
-¡Ya llegás! Dale, que esta noche estamos en la casa de Gaby, tomando unas cervezas.
Todavía tenía ganas de joder, el bastardo. Trató de reirse, y se sorprendió. No era tan dificíl. Estaba cruzando. Las manos le dolían un poco, pero si caminaba con cuidado podría llegar sin problemas.
Hasta que se terminó el tronco. La soga seguía unos cinco metros más. Y no podía ver el fondo, el agua estaba turbulenta.
-¿Estaba muy hondo, che? -le dijo a Sergio, tratando de gritar más fuerte que el Frías.
-No, hasta la rodilla. No te soltés, nomás.
Podía equivocarse y apoyar el pié en un pozo, y caerse. Y las piedras, de nuevo. El río daba un par de saltos más adelante, y había unos cincuenta metros hasta el primer lugar donde poder frenarse.
No había otra.
Metió el pié en el agua, despacio, sin bajarse del tronco. Pero no hacía pié, y ya estaba inclinandose demasiado. No iba a poder hacer equilibrio. Sergio lo distrajo y tuvo que volver a subir el pié izquierdo.
-Sí, dale, es ahí. No pasa nada, es hasta la rodilla nomás.
-Sí, sí, escalador, para vos es fácil.
Trató de nuevo. No iba a pasar nada. Era simple. Solamente tenía que apoyar el pié ahí, y ya. Pero para eso tenía que bajarse del tronco. Volvió a bajar el pié, hasta que tuvo que terminar de apoyar el peso. Soltó el tronco, y se desestabilizó un poco cuando hizo pié, pero no se soltó de la soga. Dudaba que pudiera soltarse cuando llegara a la orilla.
Ya era fácil, la corriente hacía dificil los pasos, pero en unos segundos estuvo con Sergio.
-Para vos es fácil, Sergio. Vos te viniste re-preparado.
Y se acordó. Se quedó mirandolo a Sergio, y al equipo que había traído. Y se tiró al piso, riéndose si poder evitarlo
-Somos unos pelotudos, negro.
-¿Qué pasa? ¿nos dejamos algo?
-No tarado, los mosquetones. Tus putos mosquetones de medio kilo que para lo único que estás usando es para enganchar el termo a la mochila.
Sergio se sentó al lado suyo. Se quedaron un rato, sentados, riéndose, mientras se le pasaba el temblor de piernas.