miércoles, 9 de noviembre de 2005

Algo de poesía en una noche solitaria

Aquí me pongo a cantar... pero los santos del cielo pueden quedarse tranquilos, nomás, sentaditos en sus nubes. Se larga este blog. Y así, sin explicaciones, qué tanto.

Hay dos tipos de poesía que me gustan especialmente por su métrica (y porque masomenos me sale escribir algo en eso): Los limericks y el haiku. Son prácticamente las antípodas geográficas de la poesía, pero podría relacionarlos diciendo que tienen su métrica bien definida y luego huir por la tangente silbando bajito.

Los limericks son de origen inglés (algunas versiones dicen que se llaman así por la ciudad irlandesa de Limerick, pero vaya una a saber). Son poemas locos, de cinco versos, que tienen un ritmo marcado y generalmente presentan alguna idea medio desopilante. Maria Elena Walsh tiene unos cuantos en su libro de poema "Zoo loco", aunque creo que "Tutú Marambá" también tenía. También Lewis Carrol escribió los suyos, pero no encuentro ningún ejemplo que me guste.
Los limericks combinan dos rimas distintas, pero no puede haber más dos líneas continuadas con el mismo tipo de rima, y los versos 4 y 5 tienen que ser dos rimas distintas. Y la última línea es la que tiene "el chiste" de la cuestión.

Acá van unos míos:

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en un golpe de fortuna
la tigresa encuentra un puma.
situación no habitual
en el reino animal,
cambia su pelaje por plumas.

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recuerda la anciana dulcemente
que de niña saltaba sobre un puente
cantando al otoño muy oronda.
debajo del puente, la corriente
jugaba con los peces a la ronda.

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la lupa perseguía al detective,
a través del abrupto declive
de una pipa. Un gong salvó al inspector
de una suerte indescriptible:
justo a tiempo, sonó el despertador

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En fin.
Bueno, y los haikus. Me gusta más escribir haikus, pero no sale siempre. El haiku surge de una inspiración, de la observación de un momento y de una especie de reflexión/comparación/metáfora. Hay un click, o varios, cuando una lee un haiku. De pronto, uno está leyendo unas líneas y en un segundo todo cambia y la hoja es una ventana a otra parte. Amo los haikus escritos ocupando toda una página. Tres líneas, líneas negras arremolinadas contra un fondo blanco, o crema satinado. En general hacen referencia a algún evento natural que arroja alguna luz sobre la cuestion de la vida, el universo y todo lo demás. Ah, son japoneses. Como muchas cosas niponas, son de origen chino. Originalmente no recuerdo el nombre, pero de un poema más largo pasaron a llamarse tanka (con cinco silabas, divididas en dos areas temáticas de 3 + 2), y de ahí pasa al haiku dejando solamente las primeras 3 líneas. Los haikus tienen una métrica bien establecida (7-5-7) y en general no son rimados. Por aca por América Octavio Paz y Mario Benedetti se les animaron. Una belleza leer estas cosas.

Y bueno, algunos míos también.

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bajo la luna
los sueños brillan
en tus cabellos

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lluvia en la tarde
allí sueña el gorrión
con gotas de plumas

##
pasa el temporal
cinco hojas de jade
caen sobre el barro


Cuando camino un trecho largo, y mi respiración se normaliza y puedo pensar, estas imágenes empiezan a surgir, disparadas por algo de lo que veo en la calle. Una mirada, una frase, un recuerdo mío. Un movimiento fugaz. Que difícil es encontrar las palabras adecuadas para decir algo, cualquier cosa. Hasta estas cosas extrañas que se encuentran en un blog.

3 comentarios:

Bárbara Din dijo...

Un blog ha abierto mi amiga
y ya me nace la intriga:
si lo continuará
y mucho escribirá
o preferirá rascarse la barriga.

:)

Los limmericks me encantan. Los haiku, menos (me gusta la rima, mucho). Me da la sensación que los haikus dan para mucha ladriness ;)

A ver...

Bigotes largos vibran
al compás de un aleteo.
Un bichito!

No, evidentemente no me salen. Y encima éste lo escribió Kia. :)

chalten dijo...

Están buenísimos Barb, gracias. Nah, Kia tiene que seguir dándole a los haikus nomás, que eso de "bigotes largos vibran" es una imagen muy buena. Pero decile a Kia que hizo trampa.

Largos bigotes vibran
como unas alas.
Zarpa atrapa su presa.

Ladriness total. :) Me gusta más la versión de Kia.

Bárbara Din dijo...

A ver, probemos de nuevo:

Revolotean ojitos
en la oscuridad.
La polilla huyó.

No, no hay caso! Un haiku es demasiado corto para decir algo, ja ja. Y eso que a mí me gustan las miniaturas! :)

Y con un limmerick?

Vibran esos bigotes
como locos monigotes.
Un salto acá,
un salto allá
y la pared se llena de pegotes.

En fin. :)