jueves, 12 de febrero de 2009

nz: toma seis (se imprime)

Luego de descansar una semanita en Wellington (Windy Welly para los amigos), esta cronista enfila para la Isla Sur de Nueva Zelanda (¡por fin!), esperando ver algunos otros paisajes y, cuando no, combatir una vez más a ese enemigo del wwoofer amateur: el yuyal.

El descanso pseudo turístico vino bien (Resumiendo, Misia Bater, más allá de alguna que otra visita al museo -Te Papa, sí, ¡ví el calamar gigante!- y al jardín botánico, después de las corridas del festival me la pasé de relajo, digo relax, solamente para darle una semanita de descanso a sus cansados ojos ;) ).
Comentario al margen: no recordaba (hasta que ví el cartel) que esta era la ciudad de origen de Katherine Mansfield, autora que todavía tengo en la lista de pendientes. Sí recordaba que esta es la ciudad de origen de AlexH (i just saw your comments in picasa, will send you email requiring further instructions on those flat whites for my next visit).

Así que crucé el charquito del estrecho de Cook en ferry (4 horitas) y rumbeé para lo de K. y G., en los Pelorus Sounds (paisaje fiordístico/montañoso). En Picton me encontré con M., la wwoofer alemana que conocí en Hohepa y estuvimos charlando un rato mientras esperabamos los micros, lo cual me alegró mucho. En Blenheim, K. me pasó a buscar por la estación y nos llevó junto con F., jóven wwoofer alemán muy atlético (el primer día montañismo, el segundo kayak, el tercero buceo y siguen las firmas...) hasta la marina donde nos esperaba G., y de ahí unos 30 minutos en el bote a la casa. Me cuenta K. que ahora viven 'cerca' y pueden ir a la ciudad y volver en el día. Donde ella vivía antes (further down the sounds), les llevaba un día de ida, un día de estadía y un día de vuelta.


K. y G. (kiwis hasta la médula) tienen una granja de almejas (mussel farm, aquamarine farming), y también crían ovejas y tienen un desarrollo forestal (pinos). La vista desde la habitación era para no salir de ella. Y cuando llegamos tuve mi primer encuentro real con las famosas 'sandflies'. Hasta ahora el único lugar donde me las había encontrado fué el festival, pero en los Sound están realmente hambrientas. Son unos bichitos tipo mosquita de esas pequeñitas que no hacen nada, con la diferencia que estas muerden de lo lindo. Así que me la pasé oscilando entre servirles de alimento e intoxicarme con citronella/OFF.

Tareas de la semana:

- Desyuyar... wee-e-ding! wee-e-ding! Pero siempre hay algo nuevo, hasta en esto del desyuye. Anduve sacando ring fern (helecho en anillo), que tiene unas raices en redes que bueno bueno. También desyuyé en la huerta, y en el invernadero, y en la otra huerta, y en los árboles frutales, y en los olivos... y... no, las almejas no necesitan desyuye... aunque ahora que me acuerdo hay un alga parece que causa estragos, así que por ahí sí necesitan.
- Cosechar papas: basicamente consiste en localizar la planta y empezar a cavar con un rastrillo hasta encontrar todos los papines. Incidentalmente encontramos una media docena de huevos que alguna ponedora planeó esconder. Luego de la primer pasada, se revisa nuevamente. Resultado: una bolsita y media de papines andinos (ñam!)
- Recolectar fertilizante para el compost (¿se acuerdan de las ovejas? Bueno, tienen una variedad de formas y colores en materia de bosta que no me creerían.)
- Recolectar aserrín para el compost (laburo descansado y a la sombra)
- Darle una aspirada a la casa y una sacudida de polvo por aquí y por allí
- Limpieza de platos en equipo con F. y C. (wwoofer UK, labura en un cementerio y tiene un humor veramente inglés... con F. estuvimos a punto de ir a preparar pochoclo para sentarnos a escuchar uno de los intercambios entre C. y el team K./G.)

No fueron muchos días (lo que lamenté profundamente por un lado, pero bueno, no se puede hacer todo a la vez), y el tema del desyuye tomó gran parte del tiempo.

El día libre me fuí a caminar por ahí, aconsejada por K. que me mostró los caminos de la granja en un mapa satelital. Y llegué al camino en el que estaba trabajando C. podando unos árboles para darles forma. Estaba lindo hacia el final, con una vista al mar allá abajo entre los pinos muy pacífica, así que me senté a almorzar el sanguchito y el pepino que me había llevado para el paseo. Cuando me levanté para seguir la caminata me sorprendió una sombra en el camino... chan! santos chanchos salvajes, Batman! Allí estaban mamá/papá chancho con pequeño chanchín (según apreciación de C., del tamaño correcto para el spiedo). Pero no intenté corretearlo por temor a parecerle demasiado impertinente a mamá chancha, just in case imaginara mis intenciones.

Me dió curiosidad por saber más sobre la historia de los 'granjeros acuáticos', por los comentarios de K. y de G. es una actividad con muy pocas mujeres y de carácter bastante machista (lo cual no me sorprende, los medios acá en NZ son lo anti-politicamente correcto en temas de género que se puedan imaginar, y un poco más). La de los sounds es una zona con muy poca población, no hace más de 30 años en la zona de la granja vivian solamente 2 mujeres. Una de una costa y la otra de la otra. Cruzar los sounds era algo lento y peligroso, y todavía hoy es frecuente que los barcos que pasan y no conocen la zona se encuentren en problemas. K. nos contaba de una red de ayuda amateur de la que forman parte para asistencia a los navegantes.

K. fué buceadora profesional y participó en algunos rescates de barcos hundidos, incluyendo un navío ruso que se hundió en el '86, historia de la guerra fría y espías. G. también es story teller, pero no llegué a hablar de eso con él, una semana es demasiado poco tiempo para charlas interesantes. C.-el-inglés se estuvo quedando todo el verano con ellos, por ejemplo. Creo que lo mínimo para realmente conocer algo del lugar y la gente son tres semanas. Quizás la próxima vuelta, con suerte y viento y mareas a favor. Y Off en cantidades industriales.

La casa también es de Tyke, una pichicha super cariñosa que se la pasaba pidiendo mimos. Excepto cuando estaba comiendo possums, claro.

Anécdota de K. (uno): Possum escondido en árbol de navidad.
Anécdota de K. (dos): Aserrando un árbol, descubre que es un nido de weta porque salen todos volando hacia ella... acá en NZ a los chicos los asustan con estas langostas gigantes (que además muerden), ¿se imaginan el terror?.
Anécdota de K. (tres): Una amiga se rapa su abundante, femenina y bella cabellera, en la cresta un mojak, a los costados un símbolo de la paz. Amiga teme comentarios ácidos de padre de K. Padre de K. no dice nada, pero cuando amiga y K. vuelven una semana más tarde a la casa descubren que ahora las ovejas de la granja tienen rapados sendos símbolos de la paz en sus ex-lanudos flancos. Humor extraño el del padre de K.

A la vuelta, P., el hermano de G., me lleva hasta el pueblo. Vivió durante más de 20 trabajando en el exterior, construyendo fábricas de cemento, la lista de países es innumerable y charlamos un poco de sus experiencias viviendo afuera, la gente, los países, la economía, su familia, etc.

Entonces, bote, auto, avión y enfilo para el norte del norte en tiempo récord, vuelvo a Auckland y de ahí a Awanui, un pueblito que está a 10 minutos de la costa este y de la costa oeste, justo adonde empieza la playa de las 90 millas. Otra semanita de pseudo-vacaciones antes de rumbear para Tailandia via Christchurch. La misión de esta semana es antropología social aplicada. Sí. Eso.

Y ahora estoy en el aeropuerto de Sydney escribiendo esta crónica mientras espero la llamada para el avión a Bangkok, mirando la ciudad desde los ventanales (y acordándome de vos, Andre).



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2 comentarios:

Andrea dijo...

jajajaj...en algun Sydney te sorprenderá... por ahora segui disfrutando desde la ventana la torre desde donde se tienen una vistas increibles....Me alegra que estes en vuelo..
Besos.

chalten dijo...

gracias andre! Un abrazo grandote! L.