sábado, 19 de noviembre de 2011

historias con nostalgia

Desde el año pasado estoy siguiendo un programa de radio canadiense y hace rato que tenía este post en la gatera. Así que aprovecho y lo saco a correr por la pista, que tiene aliento largo.

Es un programa de la CBC canadiense (link al programa) que hace un conductor/narrador/comediante, Stuart McLean. La estructura masomenos es la misma, contar historias, tanto del público como escritas por él sobre los lugares que visita, en general relacionadas con un personaje que se llama Dave, el propietario del Vinyl Cafe, un negocio de discos usados cuyo lema es "No seremos grandes, pero sí que somos pequeños" y sus amigos y familia. Bueno, el humor del programa va por ese lado.

Tiene un tono evocador (historias sobre pescadores detrás de un mítico salmón, jóvenes iniciándose en las plantaciones forestales, un aeropuerto de Canadá con una historia muy especial, etc etc) y quizás por eso, esta semana que estoy pensando en que se cumplen 20 añitos que terminamos la secundaria y nos fuimos a Bariloche, me viene bien subirlo acá y escucharlo un poco al Stuart hablando en esa tonada especial, del que recuerda con nostalgia.

Cosas que recuerdo de la secundaria, mis amigas, claro, van primero: Vero, Sonia. A Sonia no la volví a ver nunca más, bah, una vez creo recordar que fuí a la casa a visitarla, pero luego le perdí la pista. Eramos fanáticas de una serie que daban por el 11, Shadow chasers. Llenábamos pizarrones con los avisos del programa y nos aprendimos la rotación de las tandas publicitarias del 11 para poder ver la primer propaganda de la semana sobre de qué iba el próximo capítulo. Me acuerdo que era una de las de Estrellita mía, el lunes a eso de las 15 y algo. Así que me tenía que comer la novela para ver la propaganda.
A Vero la seguí viendo, hicimos la facu juntas, cada una en su carrera, pero nos juntabamos en los tiempos libres y viajábamos juntas cuando podíamos. Me acompañó/arrastró a la entrevista de trabajo que hice para mi primer laburo de tiempo completo, yo solamente tenía la dirección y el teléfono y el dato de que buscaban gente para abrir un instituto (jé, yo iba dispuesta a cualquier cosa, pero que justo justo fuera un instituto de computación y estuvieran buscando instructora...). Nos recuerdo en la secundaria, caminábamos por el patio de un lado para el otro tomadas del brazo, hablando de nuestras cosas. La hermana de Vero había viajado a Canadá en algún plan de intercambio estudiantil y había traido un cassette de una banda de Irlanda que nos volaba la cabeza: U2. El disco era The Joshua Tree. Jugábamos juntas al cesto en el colegio. Afuera, en el CEF, íbamos a básquet y a patín. El helipuerto del pueblo está junto frente a su casa, así que también nos ibamos ahí a charlar. Fué mi compañera de banco durante bastante tiempo. Cuando me mudé a Capital y dejé de volver al pueblo, nos vimos un par de veces, pero después se fué haciendo más complicado, por razones que no tienen que ver con la distancia.
Y Da, claro. No había empezado con nosotras, pero la conocía de Scout y se pasó del Comercial al colegio, creo que en 3ro porque se había roto las quinotas con unos temas burocráticos de inscripciones en el Comercial. Que me integrara con el curso fuera de mi grupete fué gracias a Dani. El curso nuestro masomenos estaba formado por las chicas del pueblo, las chicas de afuera y esperpentos mutantes (la chica levanta la mano). Con los años Da fué volviéndose menos una amiga y más como mi hermana. No nos vemos mucho (¡igual que con mi hermana!), pero es casi lo mismo. Si sólo pudiera superar sus ataques de pánico ante la vista de una compu...
En cuarto empezamos a pensar en el viaje a Bariloche y en como ibamos a modificar el uniforme para 5to (podíamos hacer cambios en los colores). Yo tenía mi regla de que "si hace menos de 10 grados es día de gimnasia", así que la mayor parte del tiempo (o por lo menos los días con menos de 10 grados) me iba con el equipo de gimnasia. Pero al final nos decidimos por un uniforme sobrio (el de las chicas del año anterior había sido rojo y azul) y nos fuimos a la gama del gris y el verde inglés. Con un moño de pintor que Sonia se negó a usar, y nunca usó. Insistencia no faltó, pero la chica siempre mantuvo su desición.
A Bari decidimos viajar por Casa Piano, y empezamos a ir a Buenos Aires en comitiva para hacer los pagos. Me acuerdo la primera vez, llegamos al edificio y nos metimos en el ascensor. Las puertas se cerraron y nos miramos entre las tres o cuatro que habíamos viajado... miramos la botonera... miramos la puerta... nos miramos de nuevo... estem... ¿alguien sabe como se maneja un ascensor? Las puertas se abrieron y apareció el conserje del edificio, salvador. Nos miró matandosé de la risa... estas pueblerinas... y tocó el botón del piso correspondiente. "Esto en el pueblo no se consigue", debe haber dicho Leonardini, y nos debemos de haber reído un rato, rogando que no hubiera que apretar nada más para salir del bicho.
También decidimos probar via "Feliz domingo", en el que empezamos a intentar en Enero de 1991 (me acuerdo porque con Dani estábamos de campamento, y no pudimos ir. ¿Sería nuestro último campamento de Posta o el primero de Rovers?)... esa fué la primera y la única vez que llegamos a la final, las otras cuatro no (sí, fuimos a Feliz Domingo cinco veces). Me acuerdo de Vero Peralta soplándome el nombre de un candidato que yo conocía pero, por alguna razón, cuando Soldán me preguntó quién era en alguna prenda sobre las noticias de la semana, dejé de escuchar y de saber cualquier cosa. Lamentablemente tampoco la escuché a Vero soplándome el nombre.
Lo intentámos todo: Nata Pane tocando el piano, la mencionada "Puedes dejarte el sombrero puesto" qué nos llevó a la final, el número de "Tomorrow, tomorrow" de Ana de los Tejados Verdes, repechajes, básquet en parejas. Y nada. Pero por lo menos ví a Los Twist tocando en vivo y me enamoré perdidamente de Pipo Cipollatti.
La última vez que ví a varias de las chicas fué en una reunión en el 2004, creo. Alguna reunión cumpleañera o de las de Noviembre, que es cuando suelen reunirse a festejar nuestro cierre de la secundaria con el viaje a Bariloche.
A Gise le cantamos el cumple en Piedra del Águila. Alguien me gritó que me apurara mientras estaba tratando de no resbalarme haciendo un circuito de postas sobre un tronco (no me importó y no me caí). Tomamos agua de algún arroyo (con las manos en la espalda y alguna compañera sosteníendonos el pelo) y anduvimos en catamarán sobre el Nahuel Huapi. Hicimos culipatín en la nieve. Bailamos todas las noches y comimos chocolate todos los días. Llevé dos latitas de cerveza escondidas en el bolso del viaje, solamente porque estaba prohibido hacerlo. Volvieron a casa igual que como fueron, no daba tomar cerveza tibia en el hotel. Deben de haber pasado mil cosas que no me acuerdo. Sí me acuerdo que viajamos en el colectivo con los chicos del Dámaso Centeno. Monjas y milicos, un humor extraño el de Casa Piano.
 Y me acuerdo de la última noche, en un boliche que podría haber sido Grisú, si Grisú tenía vista al lago. Y estar sentada y mirar la luz de la luna y las luces de la ciudad reflejarse en el agua del lago y quedarme dormida del cansancio y alucinar una fiesta en un castillo que la corte real de la gente del lago tenía en el fondo del Nahuel Huapi. Las damas tenían cascos de bronce, bruñidos de luz de luna. Los vestidos también eran metálicos, corsets bronce arrayán. Una hermosa imagen para cerrar esa fase de mi vida.

Les deseo a mis amigas y compañeras de la secundaria unos próximos 20 años al menos el doble de buenos que los anteriores.

Y entonces, el Vinyl Cafe y Stuart McLean. Pueden bajarse los podcast pasados (en inglés) desde http://www.cbc.ca/podcasting/includes/vinylcafe.xml. Recomiendo especialmente:

Dave and the Bike: Desopilante... y la historia del aeropuerto de Gander
Mort D'Arthur, no solamente por la historia sobre el perro, sino también por la visita a la isla y la descripción de sus habitantes y su "relación informal con los relojes".
The bird... esos fanáticos de las aves...
Tree Planting, este está buenísimo, me hace acordar a mis días de wwoofer.
Bloopers, de las grabaciones originales del programa.

Tantas historias, en tantos lugares.

1 comentario:

Marcelo Huerta dijo...

Hace tiempo que no visitaba tu blog y me encontré esto. Hermosa crónica.

Uh, ¿vos también veías Shadow Chasers? Me encantaba esa serie. Era en cierto modo un antecesor de los X-Files, el crédulo y el escéptico tras el misterio de la semana.

Y me encantaba la música de la intro. Voy a ver si la busco por ahí...