lo escrito

martes, 24 de marzo de 2015

¿qué iba a ser peor?

Para el acto por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia del 2015 le pregunté a amig@s y vecin@s sobre qué era importante recordar. Salieron estas palabras, que leí antes del debate que hicimos en la escuela, sentada al lado de un banquito verde vacío, y que le dedico especialmente a mi amiga Susana. 


Este texto comienza de dos maneras: empiezo por la más “oficial”, el porqué estamos acá, en este momento: El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemoran en la Argentina las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar. Es el próximo martes 24 de marzo, porque un 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de estado que tomó el control de las vidas y las muertes de los argentinos por siete años.
El otro comienzo de este texto es casi más personal. Jorge Rafael Videla, el dictador, miembro de la Junta, murió en la cárcel que hay en mi pueblo, Marcos Paz. Tenía 87 años y, finalmente, había sido condenado a cadena perpetua por el robo de bebes y niños durante los años de esa dictadura. A veces me imagino que las familias de los 15 desaparecidos de mi pueblo deben haber respirado un poco más tranquilas ese día. Pero nada puede devolvernos al papá de Kamena (gremialista), o a la hermana de Alicia (que era docente), ni al ex-intendente, a ninguno de ellos. Son 30.000, y cada uno de ellos tiene alguien que los recuerda. Son las ausencias presentes.

Hay que decir que, en esos años oscuros, el poder militar lo cubrió todo y nombró y tomó a sus enemigos. Algunos de esos enemigos tenían la edad de ustedes, como los chicos de La Plata, los de la Noche de los Lápices, algunos tenían la edad de nosotros, los profes.  Otros de esos “enemigos” ni siquiera habían nacido. Este poder marcó, asesinó y encarceló sin juicios a sus “enemigos”, y robó las identidades de sus hijos; pero se adueñó también de las vidas de los otros, los que aprobaban y señalaban con el dedo a quienes entrarían en la lista de enemigos  o los que acataban sin mirar, sin escuchar y sin hablar, por desconocimiento o por miedo. El miedo es una gran herramienta de control, y la ignorancia también.

Por eso es importante recordar algunas cosas de las que no podemos hablar todos los días, quizás porque son demasiado dolorosas. Esta semana me visitó mi amiga Susana, por ejemplo. Su estuvo desaparecida por un par de meses y la torturaron, junto con su hermana Amalia, en un centro clandestino de detención. Nadie las había acusado de ningún crimen, salvo sus ejecutores. ¿Qué significa exactamente estar desaparecido? Nadie sabe dónde estás, si estás viva o muerto. Solamente se sabe que “te llevaron”, “lo chuparon”, “desapareció”. No tenés identidad, porque tus dueños han decidido que no sos una persona. Sos “el enemigo”. A ellas dos las torturaron y a algunas otras de sus compañeras les hicieron cosas más duras todavía. A otr@s de sus compañeros de militancia l@s mataron.
Ellas tuvieron la suerte de que, por alguna razón, en algún momento las pasaron a la cárcel de mujeres de Devoto, donde estuvieron unos años. Esto se llama: “las blanquearon”: estaban presas, pero existían. De estas cosas me fui enterando  en fragmentos, por comentarios breves que fue haciendo en los veinte años que nos conocemos. Hace muy poco que empezó a hablar más abiertamente conmigo de estos temas. Pero nunca dejó de militar, de pensar y de hacer, a través del camino que ella había elegido. Y nunca se olvidó.
Pensando en preparar estas palabras, le pregunté qué era para ella lo más importante a recordar de la época del golpe. Y me dijo que lo importante era recordar que había una parte de la población que pensaba que la mejor alternativa era sacar al gobierno democrático del momento, la pregunta que muchos se hacían era ¿qué iba a ser peor que Isabelita y López Rega?

Acá juegan muchos factores, uno importante era que faltaban pocos meses para las siguientes elecciones  nacionales. La fuerza militar golpista no actuaba en solitario, el golpe en Argentina había sido precedido por golpes en Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, todos perpetrados por la fuerza militar de cada uno de estos países. Esto se conoce como el Plan Cóndor. Rodolfo Walsh escribió, en su Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, publicada desde la clandestinidad en Marzo de 1977:
"Una política semejante solo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina. (…) Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra que desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional."

También les hice la misma pregunta a otros amigos ¿Qué es lo que tenemos que recordar? ¿Qué es lo que no hay que olvidar?
Jerry me dijo que uno toma más conciencia con el cuerpo vivido en la situación. Todos tenemos nuestros derechos como individuos, pero solamente los recordamos y los entendemos cuando nos faltan. Ante  la vulneración de derechos, ése es el momento en el que tomamos conciencia. "No sé quien descubrió el agua", me dijo Jerry, "pero seguro que no fue un pez."
Esto me hizo pensar en lo importante que es entender nuestros derechos y valorarlos, y sobre todo valorar la vida en democracia, en “libertad”.

Una vecina, Florencia, la mamá de Tadeo, dijo que lo importante es “Proclamar nuestra democracia, no caer más en dictaduras, pero por sobre todo abrir nuestro espíritu y corazón e integrarnos como sociedad y como sudamericanos.”
Con esto pienso en el valor que tiene entender nuestra historia y nuestras relaciones con los otros pueblos latinoamericanos, en el contexto de presiones imperialistas. Pienso en la situación de Venezuela en este momento y, un poco más allá, pienso en la guerra en medio oriente, justificada por supuestas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. El pasado nos deja comprender el presente.

Susanita, ex-profe de nuestro colegio, recuerda a Julio López, “¡Julio López Presente! Homenaje al tristemente doble desaparecido del ‘que no se habla’”.
Seguramente muchos no saben quién es Julio López, secuestrado en democracia, en el 2006,  poco después de declarar contra Miguel Etchecolatz, comisario encargado durante el Proceso de uno de los centros de detención clandestinos de la provincia de Buenos Aires.

Omar, otro amigo, nos dice algo parecido a lo que decía Susana: “En lo personal, creo que es necesario hacer hincapié en los hechos históricos previos al golpe del ´76. Aquellos que hicieron que gran parte de la población llegara a pensar que eso era lo mejor que podía ocurrirnos a los Argentinos.
Es indudable que el Plan Cóndor no sólo tenía como objetivo derrocar gobiernos democráticos en América Latina e instalar dictaduras. Además, este macabro plan incluía el boicot económico y la instalación en el inconsciente colectivo de que ejércitos terroristas querían implantar el comunismo en estos países, como forma de persuadir a la población para que apoyara los golpes de estado.
Es imprescindible conocer la historia de estos hechos porque dejaron marcas profundas y dolorosas en la sociedad. Parafraseando a Silvio Rodriguez; Esto es la Memoria: Un arma cargada de futuro.”

Diego, desde Villa Gesell, me habló de los autores ideológicos de la teoría económica, que todavía hoy asesoran a algunos políticos con sus recetas, la Universidad de Chicago con sus Chicago Boys, como Domingo Cavallo, ministro de economía durante la presidencia de Menem. Sabri dice que hay que continuar la lucha, algo de eso van a ver en el video que sigue: qué mundo soñaban los que fueron perseguidos. Patricia reflexiona sobre qué significan exactamente las palabras “Terrorismo de estado”. Y Paola recuerda a los Normalistas, los estudiantes mejicanos desaparecidos hoy, que nos siguen llamando a no olvidar y a actuar para que estas cosas no sigan repitiéndose.

Hasta acá, muchas palabras fuertes, ¿no?: Terrorismo de estado, Golpe, Proceso, Dictadura, Desaparecidos…, algunos no conocíamos estas historias… a otros, quizás, algunas de estas palabras hoy nos suenan un poco más de cerca.

Para cerrar, Verónica nos recuerda que lo importante es pensar y reflexionar sobre qué es “Lo que pasa en una sociedad cuando el miedo hace que uno deje de participar y de preocuparse. Y la falta de empatía y el cuidado del otro.”

Antes de ver el video y empezar el debate, me gustaría que escuchemos a la actriz Cipe Lincovsky recitar un poema atribuido a Bertol Brecht, que tiene muchas formas, pero que creo que nos muestra una parte de esto que es tan importante: no tener miedo de defender el derecho de los otros, porque ésos son también nuestros derechos.

domingo, 1 de marzo de 2015

cuando un vulcano se va...

Pocas cosas que enlacen tantos recuerdos como Star Trek... familia, amistades, intereses de ayer y de hoy, crecimientos varios... McCoy se nos fué hace unos años y el viernes partió Spock, no sin antes salvarle las papas, varias veces, a la nueva troupe.
Mis sobrinos me preguntaron el otro día cuál es mi personaje favorito en Star Wars (en mi familia, una pregunta clave), y lo tuve que pensar un rato. Pero en Star Trek no lo dudo ni un segundo: Spock y, bien cerquita, McCoy. Y Roddenberry, claro.
Asi que gracias, don Leonard Nimoy, t´hy´la, por ser ése Spock con el que pude entender algunas cosas.

una con todos... y la Enterprise (fuente: NASA)

¿Querés saber más?
patagonia dreaming: Star Trek y la pizza de la nona
La NASA recuerda a Leonard Nimoy (en inglish)

jueves, 19 de febrero de 2015

cumbre o mate: travesía al r.r.d.

Quien siga las líneas que aparecen por este rinconcito de la Internet de tanto en tanto, sabrá que ya hice varios intentos a ese elusivo destino chaltenense: el Refugio Rio Diablo, sito en la punta Norte del Lago del Desierto. El honor de la casa queda masomenos resguardado por el hecho de que la que suscribe no es la única que se perdió en el camino. Varias veces.

    Así que con el fin de semana largo de Carnaval en vista, y no tentándome demasiado la cuestión de la Fiesta del Lago de Calafate, decidí rumbear para el Norte y darle una paseada a la zona… a ver si en esta oportunidad los caminos se abrían. En la semana previa me empezaron a temblequear las patas pensando en una travesía en solitario y busqué co-expedicionarios: Andre se prendió enseguida y creo que, sin su empujón, me hubiera pasado el finde en casa haciendo fiaca. Lo que me hubiera perdido. Mario estaba que sí, que no, que tiro una moneda, que Calle 13 y que Catupecu Machu. Así que la noche anterior a la partida decidió que saldría el domingo (nosotras salíamos sí o sí el sábado, yo tengo mis limitaciones para la caminata y Andre tenía que estar trabajando el martes de nuevo)…       Por supuesto que Andre y yo ni pensamos que, después del pogo del sábado y con un mapa ad-hoc que le había hecho el amigo O., este muchacho iba a aparecerse en el refugio. No way, José. Little did they know…

    Ese cambio de último momento nos generó algunas corridas el sábado, ya que Andre no recibió mi mensaje a tiempo pero, entre una recorrida a todas las agencias abiertas, con la colaboración de Leo-en-bicicleta, y la inestimable ayuda de Los salteños que me aguantaron la mochila mientras corría a lo de Andre a buscarla, pudimos empezar la fase uno a eso de las ocho y algo de la matina.
    Pero para Lago del Desierto no pasaba ni una cachaña trasnochada… ¿se habría ido todo el mundo tras las luces del vaudeville y las mareas humanas en Calafate? Don´t panic, valiente hitchhiker: nos levantó un muchacho que trabajaba en Los Huemules y nos alcanzó el primer tirón; y de ahí justo pasó Ricardo, del Albergue Patagonia, que iba con la excursión de las bicis y nos llevó hasta el lago. En el camino íbamos hablando de los visones y su científico rock-star, del avistaje de huemules y la remera que se iba a hacer Andre (“Los huemules me ven pasar”), de D. que se iba a hacer kayak (él decía) para (nosotras suponíamos) lanzar su campaña a la intendencia desde el centro de Laguna Cóndor (si el centro no era demasiado profundo).
    Llegamos, pero la Huemul ya había zarpado… le dijimos chau desde el muelle y nos fuimos a ver si la embarcación de las 12 podría cargarnos hasta el otro lado del Lago. Finalmente sí, podía, así que habremos llegado a Punta Norte antes de las 13, lo suficiente como para pronosticar un buen avance por el valle… y, quién sabe, quizás llegar al Refugio el mismo día. Nos registramos en Gendarmería (Andre hizo ilusionar a un joven gendarme con rumores de una gendarme femenina que estaría por ser destinada al destacamento… no le conocía esa veta de maldad).  
    Y salimos.
    Y le pifiamos a la salida y corregimos el rumbo. No era la idea ir a Villa O´Higgins.

    La vista desde el morro que va para la estancia de Sepúlveda es espectacular. Y yo empecé a recordar lo de mi problema en las subidas. A apechugar a velocidad caracol y esperar que la compañera no enloqueciera por mi lentitud. La estancia es hermosa, y nos encontramos lo que ya nos había dicho la gente de la navegación, con Silvia y Raúl reacondicionándola. Pasamos a saludar a Juan y decidimos parar a almorzar cerca, entre los frutales de la chacra. Andrea fue sorprendida no gratamente por los sanguches de la vianda de Mario, que don Leo había regresado a la mochila luego de que ella los sacara esa mañana… ¡éso no se hace, Leo! ¡seicientos gramos son una tonelada de subida! Hablamos un rato con Raúl, que se acercó y nos contó los planes que tenían. Un laburo importante entre las manos. Hicimos un almuerzo tranquilo, al solcito que asomaba de a ratos. Y seguimos camino.
    La primer parte tranquila, el suelo estaba bastante seco y no tuvimos que lidiar con los arroyitos de la salida ni el mallín. Pero al rato de caminar nos empezamos a meter en unos renovales, siguiendo el río y al final se hizo imposible. Decidimos (gran error) vadear el río para evitar las ramas y a uno de las grandes amenazas blancas de la excursión: la cuncuna (conocida como gata peluda en otras latitudes), a la que se le da por eclosionar cada cuatro años, y éste, justamente éste, estaba en su mejor momento.
    Volvimos a vadear para retomar la margen derecha… y seguimos entre renovales, poniéndole el cuerpo al ramaje para atravesarlo. Yo no recordaba demasiado eso, sí me acordaba de una parte con renovales pero, luego de una consulta al mapa, llegué a la conclusión de que estaríamos pasando un morro. Andre estaba en lo correcto, sospechando que estábamos remontando un afluente del Diablo (también glaciario), pero no podíamos acordarnos de haber visto una confluencia cuando vadeamos. Así que decidimos darle para adelante. Y siguió el ramaje. En subidas cada vez más cerradas, con arroyitos cristalinos… un lugar bastante parecido (pero menos abierto) que por el que me mandé la última vez.

    A eso de las ocho, y ya cansadas de subir y agobiadas por el bosque cerrado, decidimos parar y acampar en un lugar plano y más abierto. El viento se sentía de a ratos bastante fuerte, pasando por arriba de los árboles. Fui a buscar agua y Andre se puso a preparar la cena (nos tocaban unos riquísimos fideos automágicos con salsa de tomate). Ya los espíritus estaban más reparados y, mientras yo acomodaba mis cosas, Dora la exploradora se subió al Árbol Solitario y oteó el horizonte. Regresó con su sospecha confirmada de que estábamos muy lejos de nuestro río.
un poquitín perdidas...
    Así que nos fuimos a dormir, noche tranquila con los ruidos del bosque de compañía. A la mañana nos acompañó en el desayuno y desarmado del campamento  un trío de carpinteros que supusimos gays (según Andre eran los papás y el hijo adoptivo), ya que no se veía ninguna hembra a la redonda. Nos fuimos con el mapa para el mirador del Árbol Solitario y constatamos entre las dos las sospechas de la tarde anterior. Aquí tengo que anotar esto: debo aprender a triangular posiciones sobre el mapa con la brújula. V. me preguntó mientras revisábamos los mapas de la zona con el amigo O. y el Google Earth, y ya estábamos muy sobre el momento para ponerme a aprender algo nuevo. Pero eso nos hubiera dado la respuesta precisa de dónde estábamos ya en ése momento.

    Quizás hubiera sido posible seguir avanzando y cruzar por donde estábamos, pero preferimos ir a lo seguro y desandar camino. Si estábamos en lo correcto, teníamos que encontrar la confluencia y seguir al verdadero rio Diablo cerca del punto donde habíamos vadeado originalmente. En la bajada hasta el río nos mantuvimos lo más cerca del morro que pudimos, y con eso agilizamos la bajada, ya que el bosque era más joven, pero no al punto cerrado del día anterior. Y aquí el segundo “desastre” de la expedición: bajando por el bosque, siendo un ardor increíble en el dedo. Inmediatamente pienso: “cuncuna”. Me la estaba tratando de soltar cuando me di cuenta de que no era una cuncuna y que tenía otra abeja revoloteándome arriba de la cabeza y en picada directo y ya picando, más ardor en la cabeza... Andre me gritó que saliera de ahí, que estaban en el tronco. Al valiente grito de “Sacámela, sacámela”, me tiré para el lado de Andrea y, mientras yo me sacaba el puto aguijón de la mano, ella rastreaba el que tenía en la cabeza y trataba de matar a una tercera abeja que yo tenía metida en el pelo sin que la picara. Después, mientras yo me recuperaba del ataque y rogaba que esta genética mía no resultara ser alérgica también a las abejas (pregunta que nunca, hasta ahora, pude responder), ella fue a buscar mis bastones, que yo había tirado cuando salí corriendo. Una grosa, mi amiga. Nos alejamos un poco más, me temblaban las patas. Esperamos unos minutos, a ver si empezaba el shock anafiláctico. Por suerte, más que el tremendo ardor en el cuero cabelludo (era como tenerlo a Cali tirándome del pelo para arriba, para mostrarme como pararme derecha en Tai Chi), la cuestión no pasó a mayores. Resulta que no soy alérgica a la picadura de las abejas. ¡Vamo´ ahí! ¡Una buena!
    Y llegamos de nuevo al río. Para evitar el renoval y, como había un solcito incipiente, nos pusimos el calzado de vadeo y le encaramos por donde pudimos. Por suerte venía bajito y no hubo mucho apurón.

    Toda nuestra teoría recaía necesariamente en que en algún punto habíamos sido lo suficientemente imbéciles para confundir la confluencia del afluente con una curva del Diablo. Y sí, finalmente llegamos al punto en cuestión y nos encontramos con nuestra teoría confirmada. Todavía no entiendo qué me pasó. ¡Cómo no lo ví! Moraleja y recomendación: siempre mantenerse de la margen derecha del rio… no es necesario vadearlo nunca.
    Retomando el sendero, ya fue cuestión de darle para adelante por terreno conocido. Y pronto empezaron a aparecer las marcas: las chapas, las piedras pintadas… de rojo… la damajuana y la cascada preciosa. Y la entrada al senderito de los meandros, el lugar en el que me quedé las dos últimas veces por lo mismo que nos había pasado ahora: remontar un afluente. Curiosamente, la forma de las curvas es similar.
    Las subidas se hacían sentir, modo caracol a full. Eran interminables, y todas venían con su respectiva bajada. Nos cruzamos los pozones de agua cristalina, y las bellísimas cascadas que desde hace tantos años ansiaba ver. Musgo sobre las piedras, el sendero, los arroyos. De a poco, el horizonte se fue abriendo y en algún momento salimos a un valle abierto y en altura: al rato podíamos ver el valle del rio Diablo hasta la punta Norte del Lago del Desierto. Teníamos al Vespignani de espaldas, y al Demetrio a la derecha. Hacia la izquierda, un morro que tapaba al Milanesio, y hacia adelante, la bajada del morro de la derecha, viniendo del Demetrio. Allí, al final, esperábamos ver las lagunitas, la alargada y la redonda, entre las que estaba el Refugio.

ya estamos cerca...
    Y al rato aparecieron ellas. La zona que atravesábamos era mallinosa, pero estaba lo
suficientemente seca como para ser transitable, o nos subíamos al bosquecito de la izquierda para no mojarnos las patas. Dentro del bosque, de a ratos se distinguía el sendero. Sobre un sector, casi al final del mallín, vimos unos líquenes con hojas del tamaño de una lechuga pequeña. Y unas plantas estilo camalote, de flor amarillo-blancuzca y hojas lanceoladas. Mientras caminaba ví, fugaz, una planta que nunca había visto, con pequeñas flores hermosas. No había otras a su alrededor, y se me ocurrió que bien podría ser la última de su especie. ¿Cómo sería ser el último individuo, el final de la cadena?
    Las chauras estaban rojas, brillante rubí cuando les daba la luz del sol sobre el marco verde del pasto contundente.
    Bordeamos algunas lagunitas y encontramos un morro. Subí a explorar y grité de alegría cuando vi el refugio, no en el morro al que me había subido, sino en el del frente. “¡Es enorme!”, le grité a Andre. Subió a mirar y nos abrazamos, felices. Estábamos ahí.

    Discutimos sobre si avanzar por la derecha o la izquierda de la lagunita para subir al morro del refugio, aunque el camino de la derecha parecía más corto, decidimos ir a lo seguro y encararlo por donde todos, o sea la izquierda. Nos encontramos con las chapas, una mata de ruibarbo y la subidita del faldeo final. El amigo O. me había dicho que era “como la subida al barrio de arriba”, pero no encontramos la escalera, así que le dimos por el sendero nomás.
    Y allí estaba: El Refugio Rio Diablo, R.R.D. para los amigos que lo buscan incansablemente. Aunque sí que estábamos cansadas. Decidimos no armar la carpa y echar a los inquilinos ratoniles por esa noche. Por suerte solamente vimos uno o dos. Tomamos un poco de sol afuera y admiramos la vista al valle, a la laguna abajo, al frente donde suponíamos que debía estar el mirador al glaciar Chico, pasando el hito.

    Preparamos una picada y calentamos agua para los mates de la llegada, los mates del encuentro triunfal del refugio. Cómo los venía palpitando a esos mates, desde hace unos cuantos años…
Y… en ése momento… un movimiento a la izquierda, pasando la puerta… que primero mis sinapsis no lograron procesar… un humano… caminata conocida… y la neurona hizo contacto: ¡era Mario, llegando al refugio post-recital de Calle 13! Debo reconocer que mis gritos de bienvenida no son para ser reproducidos en este medio, y que la alegría de verlo llegar sano y salvo también estaba bastante mezclada con las ganas de asesinar a este novato insolente que se presentaba de una y encontraba el refugio… sin equipo adecuado, con una viandita más bien magra, ¡el vino que le habíamos encargado! y… mucho espíritu de aventura.
aventurero...
    Lo abrazamos un rato, y lo sentamos a qué comiera y nos contara cómo había sido su travesía, le contamos de la nuestra y, entre mate y mate, historias de por medio, recuperamos energía como para ir hasta el glaciar. Colgamos toda la comida para alejarla de los amigos rodens y llevamos las botellas para cargar agua en la lagunita. Unos veinte minutos de caminata y estábamos en un mirador desde donde se podía ver en su extensión el glaciar Chico, los cerros, algo del campo de hielo, el lago O´Higgins/San Martín y la península… los icebergs en el agua, el frente del glaciar. Sacamos fotos mientras pudimos y nos movimos a lo largo del frente del bosque donde estábamos, para tener diferentes vistas. Majestuoso. Me senté un ratito a mirar, no sé qué pensaba. Creo que no pensaba nada, excepto en sentir el paisaje. Hay lugares que no pueden pensarse demasiado, éste era uno de ellos. El glaciar, totalmente distinto del Viedma, o del Perito… Oscuro, quebrado. Cascadas y lagunas de ablación que podían verse al otro lado. La piedra del frente hablaba de un retroceso reciente, habrá que comparar fotos.


admirando el Glaciar Chico

vista al lago O'Higgins...

  Había otros senderos que llegaban más sobre el frente, pero se nos estaba acabando la luz y al día siguiente teníamos que salir temprano si queríamos tomar el barco de las 17. Le dijimos chau al paisaje y volvimos al refugio… nos pasamos de largo… retomamos y fuimos a buscar el agua. Mario había encontrado bosteo de puma… pero no vimos ninguno. Esta noche me tocaba cocinar a mí, una polenta con vegetales, y queso crema, con un touch de hondashi, ajo fresco picado, cebollita de verdeo y, según Andre, una exageración de morrón rojo (pero fuente de vitamina C). Era una polenta necesaria. Era la polenta más rica que comí en mi vida: debo decir que el aire de campamento sigue funcionando perfectamente como condimento. Mientras cocinaba, seguimos charlando y nos bajamos el vinito que trajo Mario ya que, no sin horror, descubrimos que el que había traído Andre estaba bastante horrendo.
    Se largó la lluvia antes de que nos fuéramos a dormir, mientras le dábamos al chocolate, los dátiles y hacíamos los últimos aprontes para pasar la noche. Por suerte ninguna gotera del lado para dormir, el refugio está en muy buen estado (excepto por una ventana rota). El viento azotaba afuera y volaba algún que otro tronco, pero adentro con una vela y el fueguito del calentador estábamos cómodos.

    A la noche se puso muy húmedo y tuve mucho frío, mi bolsa de dormir tenía la tela super fría, inclusive usando la bolsa de vivac afuera. Pude dormir un rato largo, gracias al cansancio que traía acumulado, pero una vez que me desperté estuve moviéndome continuamente y temblando para entrar en calor. Sin éxito. Me puse la campera de plumas y ahí resolví la situación arriba, pero tenía los pies congelados. Mario, muy caballerosamente, me acomodó su campera y con eso pude volver a
plena
dormir un rato más. Hasta que sonó la alarma y me levanté a preparar un desayuno fuerte para iniciar la marcha. Desayunamos tranquis, hicimos nuestras abluciones, admiramos el amanecer y esperamos al señor Sol, que nos calentó un poquito más el alma. Arriba, todo estaba espolvoreado de nieve recién caída.
Refugio Rio Diablo

    Y así, levantamos base y partimos de regreso. Fuimos bastante rápido, ya que la pendiente era principalmente en bajada, aunque a Mario se le complicó un poco la rodilla. A mí se me complicó una pasadita medio en picada sobre el río, pero Andre me ayudó y con las indicaciones de los co-expedicionarios, la fui remontando sin incidente.
    Todo es lindo, por allá. El silencio, el ruido del viento, el murmullo del río, el bramido de la cascada verde. La luz. El silencio.
    Las hojas de las lengas, los troncos, los ñires erectos, las flores y los frutos. La muerte en el sendero, pregunta inexplicable. Los pájaros, las nubes, las cimas y la nieve. La sensación en los pies después del vadeo. Frescura tierna.

vadeando la cascada verde
    Pasamos por la estancia a saludar a Silvia, que nos invitó unos mates, pero teníamos todavía la subida del morro de Gendarmería por delante y declinamos la invitación con todo el dolor del alma… prometimos unos mates al reencuentro en el botecito, ya que ellos también volvían al pueblo… el comienzo de clases nos hizo volver al mundo real. Cierto.
    Lo más complicado eran las bajadas, con la rodilla de Mario en la mano. Y yo en las subidas echando los bofes. Andre, una duquesa  de subida y de bajada. No problema. Pero finalmente llegamos, le avisamos al Jefe y a siestear al pastito verde de la orilla del lago y a calentar agua para los prometidos mates. Un poco de elongación… mis rodillas también estaban pidiendo cariño.
    El cruce con poco viento, linda temperatura, bastante despejado todo. Saludamos a la tripulación de la Tehuelche y rumbeamos para el pueblo, con Mario de piloto, quien suscribe de cebadora oficial de mates y Andre en la retaguardia siendo observada (desde el bosque) por todos los huemules. Se rumorea que el que se bajó desde Laguna de los Tres al Chorrillo esa tarde, lo hizo sólo para verla pasar.
    Quedamos en encontrarnos al día siguiente, con don Leo también, para una cena de cierre de travesía, pero los muchachos nos fallaron (intento omitir lecturas feministas pero, qué te voy a decir, no me sale… ¡me cacho!). El sushi estuvo rico (estilo hogareño), aunque el arroz se me pasó un poco. Nos regalamos unas cuantas delicias orientales, incluyendo una sopita miso de entrada, un wasabi termonuclear y salsa de soja y calafate (¡Patagonia fusión!) para acompañar, todo regadito con un par de cervezas bien respetables.

siesta en punta norte

jueves, 1 de enero de 2015

en el primer día del primer mes...

Hermoso es levantarse en la mañana con tormenta, agua en la tierra desde el cielo; y luego desde los árboles: el viento sacudiendo el agua de las hojas, como cuando éramos pequeños y nos colgábamos de las ramas de paraíso al pasar, para hacer que la lluvia cayera sobre el que caminaba atrás. El fresco chaparrón y las risas.
Hermoso es sorprenderse con un pequeño relámpago multicolor, entrando a la casa. Acercarse, intentando no asustarlo, y cubrirlo con las manos para llevarlo afuera. Mirarlo a los ojos mientras espera recuperarse y volar de nuevo al viento. 
Hermoso es sostener entre las manos un milagroso colibrí, en la mañana del primer día del primer mes.

sábado, 20 de diciembre de 2014

nataraja

O body swayed to music, O brightening glance,
How can we know the dancer from the dance?
  among school children. w. b. yeats 


domingo, 23 de noviembre de 2014

martes, 11 de febrero de 2014

la escala humana

Hoy es 11 de Febrero de 2014. Un año y un mes atrás, se iba Aaron Swartz. Voy a recordarlo con la siguiente lista:
  • Compartir es bueno. Es bueno. Compartir el fruto del avance técnico y científico nunca puede ser un delito.
  • No es lo mismo ejercer el derecho a la privacidad que ser sospechoso. Cuando te escuches diciendo "no tengo nada que ocultar", pensátelo dos veces: parte de ser humano es tener derecho a hablar cuando lo necesitas y a callar cuando quieras. No renunciemos a nuestro derecho al silencio.
  • No siempre las leyes son justas. No siempre el marco de la legalidad proteje a los buenos. Aprendé sobre todas las veces en las que nos equivocamos con eso. A las leyes hay que pensarlas y entenderlas en un contexto. Cuando jugás al juego de tronos... ah, no... perdón, esa es otra película. A las leyes, y sobre todo a las que NO son leyes, hay que pensarlas criticamente. Sony o Warner, o Monsanto no puede declararte culpable de hacer lo que hace toda la sociedad. Los que tienen que cambiar la visión son los Sony, Warner, o Monsanto.
  • Si adquiero un aparato/programa/libro/música/lo-que-sea es mío. My precious. Y con mi propiedad, respetando los derechos de las demas personas, debería poder hacer lo que quiera.
  • Las empresas no son personas. Los gobiernos no son personas. Las personas son personas.
  • Las guerras son un marco legal para el asesinato de personas, de destrucción de culturas y sociedades. Son el ejercicio del poder salvaje del poderoso sobre el débil. No hay más que mirar las fotos, las armas de cada lado, para identificar a cada parte. Y siempre: el sufrimiento de los niños. Manning: culpable de mostrar que el mayor de los males es solamente cuatro pibes con un joystick, arriba de un helicóptero, entusiasmados con la masacre.
  • En el caso de Swartz, la parte "afectada" (JSTOR) retiró los cargos a cambio de la "devolución" de los documentos. Pero el MIT dudó y colaboró. Es imperdonable colaborar con el poder en contra del individuo que persigue un objetivo positivo. Compartir es bueno. MIT, aún en toda tu belleza, yo esto no te lo perdono.

Si algún día está en tu poder decidir colaborar o decidir detenerte a pensar: Pensá cual es el camino que elegís, pensalo frente a la otra persona y desde vos como persona. Los humanos podemos hacer cosas demasiado terribles cuando pensamos que somos una empresa, un gobierno o una institución. Las personas somos personas.

No perdamos la escala humana.

sábado, 12 de octubre de 2013

me sentí brote

Estas palabras las escribí para el acto del Día del Respeto a la Diversidad de 2013, allá lejos y hace tiempo. 


Desde hace tres años, oficialmente dejamos de celebrar “la” raza y empezamos a hablar de respetar la diversidad. Digo oficialmente porque seguramente éramos muchos los que antes lo hacíamos, pero luego de 500 años de “conquista” y doscientos de identidad nacional como Argentinos, ya iba siendo hora de empezar a dialogar con las voces de los originarios desde otro lugar: el que forzosamente compartimos. Y digo forzosamente porque ninguno de nosotros tuvo elección, nadie puso un pie aquí por primera vez y conquistó un espacio que ya estaba poblado. Ninguno de nosotros saqueó, borró, destruyó, o dejó, en silencio, que eso pasara. O quizás habría que pensarlo mejor, preguntarnos si eso pasó hace 500, 200, cien años, o ayer nomás, Ecuador de los ochentas, cuando el genocidio del grupo maya quiché, el pueblo de la premio nobel de la paz Rigoberta Menchú, o como en nuestro país, hoy, cada vez que se deja a la gente de la tierra fuera de su tierra para dársela a los que la acumulan pero no la viven.

  En su discurso de Angostura, Simón Bolívar dijo lo siguiente:
            “(…) no somos Europeos, no somos Indios, sino una especie media entre los Aborígenes y los Españoles. Americanos por nacimiento y Europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores; así nuestro caso es el más extraordinario y complicado.  (…)
            Miremos a nuestro alrededor: Si el caso que describe Bolívar es el más extraordinario y complicado… entonces, nosotros, en nuestro pueblo, podemos decir que nos la ingeniamos para complicar todavía más el panorama. Salimos por esa puerta y nos cruzamos con gente de Europa y América, sí, pero también de todas las Asias, algunas Áfricas, y Oceanía.  Dentro de nuestras puertas convivimos también con múltiples diversidades, que no se agotan en la estricta dicotomía aborigen/español. Cada uno de nosotros sabe exactamente cuál es el mejor cuadro de fútbol, la mejor forma de hacer asado, cómo hay que cebar el mate y qué se le puede poner de relleno a las empanadas. Hablamos en cordobés, salteño, santacruceño, jujeño, porteño, formoseño, rosarino. Y también tonadas que vienen más de lejos, Paraguay, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, hablamos en mapuche, aymará y quechua. O no, porque enseguida que empezamos a hablar se nos mezcla la tonada y empezamos a poner y sacar eses y jotas. Será el viento, que nos mezcla las voces y las recetas de cocina.

  En la pared podemos ver escrito un verso del poema “Yo fui mi ruta” de la puertorriqueña Julia de Burgos, pero quería también leerles la línea anterior:
Ya definido mi rumbo en el presente,
me sentí brote de todos los suelos de la tierra

  Nos encontramos aquí, hoy, reunidos en este presente, amontonados por el viento. Y, volviendo a las palabras de Bolívar, vemos que los problemas que nos angustian son bastante parecidos, ¿cuál es exactamente nuestro derecho a la tierra? ¿desde dónde nos encontramos, dentro de tanta diversidad? ¿Con qué sentido nos encontramos? Respetar la diversidad implica entenderla, que no sea un obstáculo para actuar en común, sino una fuente de riqueza y variedad: una abundancia exuberante que nos permita construir un presente completo, con todas nuestras voces.

  Pero esa es la versión positiva de esta fecha. Si hablamos de que es necesario respetar algo, será porque es cotidiano que ese algo no se valore lo suficiente y porque, como sociedad, estamos de acuerdo en que se debe valorar más. Pero individualmente todos los días vemos que, en lugar de ser algo apreciado, la diversidad, lo que nos diferencia del otro, es una amenaza, algo a lo que hay que atacar o que nos pone en peligro. Nos da risa que el otro sea “negrito” o “la rubia”. En grupo siempre es más fácil atacar, excluir al que es diferente, como nos contaba hace poco Adriana, leyéndonos “La comunidad” de Kafka.

  Lo cierto es que es el hecho de que seamos a la vez parecidos y diferentes lo que hace que podamos construir algo valioso. Nuestras semejanzas nos unen y nuestras diferencias nos enriquecen. De hecho, valoramos las piedras y los metales preciosos por su rareza: cuanto más diferentes y únicas son, más las apreciamos. Ojalá podamos hacer lo mismo con nuestras culturas y nuestros vecinos.

Me gustaría pensar que, si los techos, los jardines, las escuelas, el puesto, la comuna, si las paredes de nuestro pueblo tuvieran una voz y pudieran decir algo, digo, como si fueran realmente un organismo vivo, me gustaría que lo que se escuchase fuera algo así, me gustaría que nuestro pueblo se sintiera brote de todos los suelos de la tierra.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

el camino menos transitado

Al frente de la carpa, abajo, hay un claro. Del otro lado, retoma el bosque una línea-frontera marcada por árboles aferrando una pared de tierra. El centro: piedras, un arroyito que se aleja y acerca, algunos árboles más jóvenes. Planos verdes de un arbusto rastrero, todo en flor. Una bajada abrupta al área central, alguna vez lecho de un río más grande, o cauce viejísimo del río que ahora corre más allá de los árboles del frente, un plano verde turba, verde pasto, verde musgo tan suave al tacto. Una zarpa de puma eterna trazó en la tierra dos caminos; la montaña, el tiempo, el hielo y el agua, la vida, hicieron el resto. Al frente de mi carpa, un paisaje.

      Bajo a tomar unos mates al arroyo y me encuentro siguiendo con los pies un sendero lateral que va a la izquierda. El sendero principal es el que va al frente, cruza el arroyito y el río detrás y sube a la montaña. Pero este sendero lateral me lleva al plano verde, y pronto a un camino ancho de piedras redondeadas y ahora secas. El silencio de las piedras es palpable, se escucha el calor que reverbera en la piel. El área verde es el límite frío del silencio, donde vuelan los pájaros.

      Los pies se acomodan en pasos entre las piedras, que me llevan de un símbolo al siguiente: el liquen sobre la piedra, una flor que nunca había visto entre las rocas. Estas rocas sobre las que alguna vez bailó el río. Me siento a imaginar las formas que debe haber tomado el agua al recorrer la piel de la piedra, ahí seda transparente, allá pequeña cascada, o curvas rápidas que chocarían contra esas piedras más elevadas y lanzarían espuma y pequeñas gotas. En verano, las golondrinas de cabeza azul de plata y alas grises pasarían rozando esas vertientes. En invierno, el agua tan sólida y blanca como las piedras, manteniendo el movimiento subterráneo, probándose el silencio como un vestido nuevo.

      Un poco más adelante, nuevos caminos se abren o confluyen, sigo uno entre varios y dejo los otros, ellos también son parte de mi elección. A la derecha, una línea de agua emerge y se hunde de nuevo en la piedra. No camino sobre un río seco, camino sobre el rio vivo que fluye abajo, donde no puedo verlo. Transcurriendo en la tierra, hacia el mar.

      Un gigantesco bloque errático, enclavado en el bosque de una ladera, allá lejos adelante, me marca un norte imaginario. Antes de la ladera, un cambio en el silencio marca la presencia de un río corriendo vivo sobre la roca. El camino se abre en un plano de piedras redondeadas y blancas, reflejando el brillo de la resolana, recortado por el bosque y paredes de tierra donde moran las raíces de sus árboles. En equilibrio sobre dos rocas secas, múltiples ríos me abarcan, uno de agua que se zambulle entre las piedras, el de savia y madera que navega la tierra, verde hoja reflejando la luz del sol, deslizándose sobre los árboles. El rio de viento en el cielo, navegando nubes-barcos de papel. Y aquél más allá, el de la oscuridad profunda. En equilibrio sobre estas piedras, cierro los ojos y los navego.

      Cerca del cauce de agua, las rocas son más grandes. Llego al borde y bajo al río a lavarme las manos y refrescarme la cara. Hay árboles secos caídos, su madera pulida por el agua y blanca como las piedras. Del otro lado, vida verde sostiene la tierra. Subo la corriente por un rato, desviándome entre las piedras. Y el agua clama nuevamente y encuentro el nacimiento de otro río, el que sale a la derecha y en un par de kilómetros cruzará rugiendo el sendero principal bajo un puente. Aquí corre tranquilo, bajando escalones pausadamente, un terraplén amplio. Acabo de darme cuenta, éste es un río que corre a contramano, encajonado entre colinas hasta que se une al siguiente río y de ahí, sí, compartiendo otro nombre baja propiamente, como se espera de un río, hacia el este, hasta el mar. En estos pocos kilómetros “pasa a buscar” las afluentes de varios glaciares del barrio. Me río de mi comprensión inconsecuente y sigo camino hasta una playita de arena. Descalza, meto los pies en el agua plana y relativamente cálida de un pequeño pozón.

      Me recuesto sobre un peñón redondeado, suave de años de roce del agua. Enfrente, en la ladera del bloque y del bosque, sobre la línea de árboles, vuela un cóndor. Cicla el escaso viento en círculos. Veo el alternado blanco-negro de sus alas cuando maniobra la térmica que sube la abrupta ladera. Cerca, está su compañero volando. Se hamacan sobre el valle y giran en el viento por un rato, hasta que se posan, juntos, en la pared vertical de la montaña.

      La arena seca en los pies es tan suave como la luz del sol.

      Camino un poco más compartiendo el sonido del río, yendo en puntas de pie sobre las piedras, rozando bloques gigantes redondeados por el enorme trabajo del tiempo. Encuentro una subida a un sendero en el bosque y me alejo del río. El mundo blanco cambia al mundo verde y le agrego otro matiz a una historia que leí hace años, lo tan humano y lo tan profundamente inhumano entretejiéndose, de nuevo.

      Flores nuevas y el sonido más frío y húmedo del bosque me envuelven. Musgo y turba, corteza y raíces. Respiro el perfume del sol en el bosque y camino con pasos acolchados y huecos. Las formas que el viento modela en los árboles se mueven dentro de mí, un despliegue de cadencia singular. Encuentro un ritmo en la explosión de rojo de un arbusto de notro, delineada firme tras un grupo de árboles. Bloques de piedra angulosa, fragmentos nuevos a los que el aire todavía no ha oscurecido, un borde filoso que no ha conocido mas roce que este de mi mano. El tiempo, moviéndose en la materia.


      Saliendo del bosque al claro, cruzo el pequeño cauce cristalino y lo acompaño algunos pasos, recorriendo el mismo sendero en el que empecé, antes de volver al campamento.

domingo, 14 de octubre de 2012

cuando Diana Prince...

"En el césped suburbano de nuestra casa, imito la manera en la que Diana Prince se transforma en la Mujer Maravilla cada semana en la televisión. Hago como que me desato el pelo de un rodete apretado, me quito mis lentes imaginarios y doy vueltas girando como una estrella en nova. Cuando la luz se retira, estoy vestida con su lazo de la verdad y sus brazaletes a prueba de balas. Los anteojos han desaparecido.
Durante el resto de mi vida, me encuentro cada tanto pensando en esa transformación. Cuando tengo unos treinta, me compro la colección de DVD de la serie de la Mujer Maravilla para ver si el programa resiste el paso del tiempo. Desafortunadamente las historias son tontuelas y el modesto heroísmo de Mujer Maravilla ("¡Oh, Steve, soy simplemente yo levantando este tanque!") me dan vergüenza ajena.
Pero aun así, el momento en el que Mujer Maravilla se quita los anteojos está grabado a fuego en la retina de mi inconsciente. Ella es una chica lista hasta que se los quita, pero después se transforma en una fantasía; no por su superfuerza o por su avión invisible, sino porque es inteligente, imponente y sexualmente atractiva, todo al mismo tiempo. Y como todo el mundo familiar con la cultura popular sabe, no se supone que exista una mujer así."
- Analee Newitz, fragmento de "...cuando Diana Prince se quita los anteojos", de She's such a geek.



Esta semana, leyendo las noticias me puse a bajar este video de la Primer Ministro Australiana cantándole las cuarenta al líder de la oposición por su doble discurso sobre machismo, misoginia, su probre concepto de amistad, etc., etc. Como cita Cory Doctorow, el discurso "es una cosa bella". Además, se relaciona con unas cuantas cosas que quiero enlazar por acá, así que aprovecho.


¿Querés saber más?
Australian PM lances a sexist boil in Parliament
Australian P.M. Julia Gillard Unleashes Awesome, Blistering Speech Over Opposition’s Sexism
New York Times’s New Lady Public Editor Slams Writer for Being Sexist
Enough is Enough, del blog de Pat Cadigan, haciendo referencia a esta nota: "Fat Ass and Fiery River: A Pictorial Fairy Tale"
El goce femenino en el paredón, nota del 14 de Septiembre de Página/12 sobre aquella tapa de Noticias.
Civility, Sexism y Democracy, una discusión de Life Matters (ABC) sobre lo que se permite, o no, en términos de ataques a personalidades en base a su género. Sí, es muy diferente.
Nos vamos poniendo tecno, nota del Página sobre las chicas en las Técnicas.
En el espacio... nadie te escucha limpiar, post viejo de la casa.

sábado, 15 de septiembre de 2012

de cabinas telefónicas y otros cuentos

 La semana pasada estuve rastreando una película que había visto de chica, no tenía el nombre, solamente algunos recuerdos que me habían quedado de ciertas escenas. En la película, un chico descubría una cabina telefónica en su balcón y cuando entraba en ella, pasaba a otro mundo. El mundo real del chico estaba filmado con actores reales y el mundo fantástico al que el chico entraba aparecía animado, un dibujito. Dos imágenes de la película siempre se me quedaron pegadas.
Una era el avance de los personajes (el chico y su perro) por este mundo fantástico en una secuencia lenta, perseguidos por un monstruo pegajoso, tentacular y aletargado que quería comérselos, o algo así. La secuencia tenía algo de esas imágenes y sensaciones oníricas, cuando soñás que estas durmiendo y no podés despertarte y abrir los ojos y todo cuesta demasiado. Indolencia concentrada hasta ser inaguantable, como en una bochornosa tarde de verano.
La otra idea era la de la oportunidad de la aventura, y la sensación de la aventura que se termina. Luego de la aventura, la cabina se va a buscar a otros chicos. Milo, el protagonista, no la va a ver nunca más.
Mirando la serie inglesa Doctor Who estas últimas semanas, me empecé a preguntar si no estarían relacionadas, si no habría sido uno de los capítulos especiales de Doctor Who.




Descubrí que no, no eran lo mismo: La peli se llama "The phantom tollbooth" (1970) y está basada en una novela homónima de Norton Juster de 1961. Pero casi... Doctor Who larga en 1963, así que son contemporáneas.

Y la segunda imagen es central en ambas, la perspectiva de que sos parte, por un rato, de algo más. Algo más grande. La misma sensación de cuando lees El Señor de los Anillos (J.R.R. Tolkien) y te encontrás conque hay algo de tu mundo que se pierde, y que ya nunca más vas a poder accederlo de nuevo. O en Viaje maravilloso al Planeta de los Hongos (Eleanor Cameron), o en tantas otras historias.


Bueno, es eso. Esa sensación. Una mezcla de nostalgia y de alegría en el recuerdo y de tristeza porque ya no y de cambio.

Las cabinas telefónicas siempre me cayeron simpáticas. Clark Kent se metía en una y salía convertido en Superman. El Agente 86 las usaba de ascensor. Cuantas veces pude, aproveché para sacar fotos de las que se me cruzaban y me resultaban especiales. Cuando crecí, descubrí que no era la única a la que le llamaban la atención las formas y colores de estos aparatejos. La primera vez que me vine de campamento al pueblo donde ahora vivo, gasté toneladas de moneditas para llamar a mi primer novio desde la única cabina con un teléfono público en por lo menos 200 km a la redonda. La desarmaron el año pasado y ya no está.


Pero lo más divertido del asunto, lo que finalmente me llevó a buscar los datos de la pelicula esa y escribir este post después de tanto silencio radial, es que ahora, dos años después de haber pedido una línea telefónica para mi casa, me dieron esa misma línea, la del teléfono público de la vieja cabina.

domingo, 15 de julio de 2012

siendo un día especial

Ayer, pasando frente a una verdulería, me encontré con una última caja de caquis, de la que elegí el que me pareció más bonito. Así que, de regreso, la metí en el freezer y ahora espero, haciendo tiempo, anticipando el sabor de la memoria.

miércoles, 6 de junio de 2012

el país de octubre

"Looking back over a lifetime, you see that love was the answer to everything."
 Ray Bradbury

No recuerdo quién me regaló, o si compré El país de Octubre. Lo leí cuando era chica. Sí recuerdo sus tapas verde-inglés, y sus cuentos. Y sobre todo que tenía un olor a miedo, un olor a algo revuelto en una jarra de vidrio y dejado ahí encerrado por mucho tiempo, el olor de entender qué es lo que aterra de la casi-posibilidad de que eso te esté mirando. El olor del verano ocultándose en la hierba interminable, el olor de no comprender del todo lo que está pasando, porque lo que está pasando no puede pasar. Sentir en la boca el sabor de la mortalidad de los personajes. Saber que, aunque los sintamos tan cerca, lo que importa al final es la historia que nos cuentan.

lunes, 27 de febrero de 2012

inspirador

The New French Hacker-Artist Underground: http://www.wired.com/magazine/2012/01/ff_ux/

Desde la nota de Stephenson sobre el tendido de fibra óptica transoceánico (The hacker tourist, ¿sería en el '96?), no leía algo tan interesante en Wired. Bueno, quizás lo de Burning Man. Pero esto, subversión en tantos niveles...

Ah, por las vidas secretas de las urbes. Por la historia que palpita en las paredes. Por el alma subterránea del asfalto.

sábado, 4 de febrero de 2012

aún hay héroes

Entrevista del año pasado al Juez Baltasar Garzón en DemocracyNow (subtitulados, y vale cada bitio del ancho de banda ver hablando a alguien que tiene las cosas tan claritas).


(parte 1)


(parte 2)


Aquí está la transcripción en español.


Más...
Nota en Telam: http://www.telam.com.ar/nota/14840/
Noticias fresquitas: http://www.google.com/search?q=baltasar+garzon+espa%C3%B1a+periodico#q=baltasar+garzon+espa%C3%B1a+periodico&hl=en&prmd=imvnso&source=lnms&tbm=nws&oi=mode_link&ct=mode&cd=5&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.,cf.osb&&biw=1023&bih=716

martes, 17 de enero de 2012

en sus propias palabras

Estaba revisando las noticias en Democracy Now! y me encontré con un programa especial dedicado a la memoria de Martin Luther King, Jr (estos dos últimos posts se vinieron medio eulógicos, qué se va a hacer, cada tanto pasa), con selecciones de dos de sus discursos "Beyond Vietnam" y "I've been to the mountain top", este último de la noche antes de que lo asesinaran (porque en los países del primer mundo...).
Pone la piel de gallina y emociona, escuchar esa voz, esas palabras, en este otro momento del mundo en guerra.



¿Querés saber más?
Download del video del programa especial (mp4)
Más allá de Vietnam (Castellano)
He estado en la cima de la montaña (Castellano)
Yo tengo un sueño
Wikipedia en Español sobre Martin Luther King, Jr.

domingo, 8 de enero de 2012

desde el jardín II




Desde arriba a la izquierda, en sentido horario y en espiral: Siete venas, Berberis atropurpurea, no-sé-vino-con-los-lupinos-pero-no-es-linda?, Calafate (otra berberis, pero local), Don Diego, amapolas, trébol y sr. abejorro patagónico (mangangá), tradescantia de biblioteca, más trébol y otro-polinizador en acción y Varita amarilla.

...y hay quien quiere "que corte el pasto". En fin...

jueves, 8 de diciembre de 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

revolution sounds

Un especial de esta semana de DemocracyNow, con un panel de The Nation en el que participan Michael Moore y Naomi Klein, con varios análisis interesantes del movimiento Occupy.



Y ya se sabe que, si el río suena, agua trae.

Algunas frases a destacar:

- Ocupar Wall Street: porque ellos ya ocuparon el gobierno.
- 40 millones de adultos en USA no pueden leer y escribir más allá del nivel de un chico de cuarto grado... ¿Quién organizó a este movimiento?: Lo organizaron BP, Goldman Sachs, Citibank. [...] Y menciona especialmente a Bradley Manning & Wikileaks como punto de quiebre de algo que venía bullendo bajo la superficie. [Moore alrededor del minuto 8]
- Como no cierra el modelo de negocios con los recortes energéticos necesarios para paliar la crisis climática, la derecha elije desestimarla como una conspiración comunista. [Naomi, alrededor del minuto 49]
- "Vamos a pasarles un montón de cosas sin sentido por la televisión, eso los asustará. Y vamos a convertir sus escuelas en una porquería tal que van a ser ignorantes, no se van a dar cuenta de cuando los estemos manipulando a través del miedo". [Moore, sobre lo que deben estar pensando los del 1% para poder tranquilizarse y dormirse a la noche, alrededor del minuto 53]

Se puede bajar en mp4 de acá. O en audio solamente desde aquí.

¿Querés saber más?
Democracy Now en español
Money: un análisis de XKCD (There, i showed you it.)