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miércoles, 20 de junio de 2018

las banderas de Belgrano

En este ejercicio de poner en juego una palabra que valore los ideales revolucionarios sobre los que nos construimos, preparé para el 20 de junio un texto para compartir en el acto de la escuela. Una parte del texto la tomé prestada de las palabras del periodista y diputado rosarino Carlos del Frade, que nos contó acerca de estas banderas de Belgrano hace unos años. Y afortunadamente Goleth agregó sobre el cierre del acto otra bandera que yo me había olvidado, la de la educación, en la forma de las escuelas para cuya construcción don Manuel donó gran parte de su dinero. 



El otro día vinieron los chicos de 1B a preguntarme por qué la gente confunde la bandera con el mundial de fútbol. Creo que estaban haciendo unas entrevistas para algo que nos van a mostrar… Me dejaron pensando, porque tenía que ver con algo que yo quería decirles hoy acá, sobre los símbolos, y las ideas que muestran y que ocultan.
Empiezo lejos, con una historia budista. No sabemos del todo si esta historia ocurrió, hay debate sobre si se escribió en la India o en China. El caso es que pasó hace mucho tiempo. Los japoneses, preocupados por la veracidad de esta historia, mandaron monjes a China a preguntar. Un grupo de monjes volvió y dijo que era una imitación china de las historias de Buda. Pero justo cuando estaban a punto de quemar el manuscrito, llegó otro grupo y los detuvo, porque el Emperador chino quería conocer el texto. Así que el manuscrito se salvó y hoy todavía podemos leerlo, y es parte de una conversación de Buda con sus estudiantes que se llama Shurangama[1].
La cosa es que uno de los estudiantes, Ananda, va y le pide a Buda una enseñanza perfecta para entender todo. Buda le responde: Para señalar la luna se necesita un dedo ¡Pero qué calamidad sería confundir un dedo con la luna! [2]. Guiada por el dedo, la gente debe mirar hacia la luna, pero si se quedan mirando al dedo como si este fuese la luna, estas personas no solo pierden la figura de la luna sino el sentido de la señal [3]. Y de ahí viene el proverbio Zen, “No confundir la luna con el dedo”.
¿A qué apunta este dedo que es nuestra bandera? No digo cualquier bandera, digo la nuestra. De China nos vamos a Rosario, un febrero de 1812, a las orillas del río Paraná, donde Belgrano se prepara para iniciar la marcha hacia el norte. “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme á los colores de la escarapela nacional”, le escribe Belgrano al gobierno superior de las Provincias del Río de la Plata, el Triunvirato.  El 27 de febrero la usa para inaugurar una batería de artillería en la isla Espinillo y convoca a sus tropas: “¡Soldados de la Patria! En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro Excmo. Gobierno: en aquel, la batería de la Independencia, nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad.”
El gobierno central respondió negativamente a la creación de esta bandera y ordenó a Belgrano usar la del fuerte de Buenos Aires, o sea la española. Lamentablemente, la carta llegó a Rosario un día después de que Belgrano partiera a hacerse cargo del Ejército del Norte y no se enteró.[4] Por esto continuó usando la misma insignia hasta Jujuy, donde la usa para festejar el aniversario del 25 de mayo, ése 1812, a dos años del primer gobierno patrio. En junio finalmente llega a sus manos una sanción del Triunvirato por armar tanto revuelo albiceleste… En 1813, sigue usando la misma insignia blanca y celeste, aunque como bandera del Ejército. Finalmente, en el Congreso de Tucumán de 1816, junto con la Declaración de la Independencia, se define como pabellón nacional la bandera que conocemos hoy, basada en el diseño de Belgrano. Belgrano 1 – Triunvirato 0.

            Así que podríamos decir que esta bandera que nos acompaña hoy aquí, y en las tribunas del mundial, es una bandera nacida de la rebeldía y del grito independentista sudamericano.

Hoy conmemoramos  la muerte de Manuel Belgrano, abogado, periodista, militar, revolucionario independentista. Celebramos su vida y sus ideales. ¿Cuáles eran las otras banderas de Belgrano?
El periodista Carlos del Frade, que se enamoró de El Chaltén hace unos años cuando nos visitó para la Feria del Libro, nos contaba que Belgrano escribía en La Gaceta de septiembre de 1813, "Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas; la una dispone de los frutos de la tierra, la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios comodidades y objetos de lujo en cambio de lo que les sobra. El imperio de la propiedad es el que reduce a la mayor parte de los hombres a lo más estrechamente necesario". Esto dicho treinta y cinco años antes del “Manifiesto Comunista”, de Carlos Marx y Federico Engels.
También comparte con nosotros otras reflexiones acerca de Belgrano, en su libro “Los caminos de Belgrano”, y hay un documental breve que pueden encontrar en Youtube.

«La distribución de tierras que plantea en el Reglamento para los 30 pueblos de las Misiones de diciembre de 1810 es el exacto contraste a la concentración de tierras que hoy se impone no solamente en aquella provincia sino en otras.
Su alianza con Martín Miguel de Güemes y el impulso del llamado fuero gaucho que liberaba al trabajador rural de las demandas de sus patrones, le costó la traición de las clases acaudaladas de Jujuy, Tucumán y Salta pero, en forma paralela, introdujo a las masas de los pueblos originarios y explotados por generaciones a la lucha por la independencia que fue lograda por aquellas medidas de Don Manuel.
            Aquel brillante abogado y dirigente político dejó de lado sus comodidades materiales y personales y consagró su existencia hasta morir en la pobreza y el silenciamiento, condenas concretas impuestas por las élites que jamás le perdonaron sus decisiones a favor del gauchaje, las comunidades indias y en contra de las clases dominantes.
Hay que celebrar el primero y último símbolo de identidad que es la bandera, pero también es preciso pensar, discutir y hacer visibles las otras banderas de Belgrano, aquel revolucionario cuyas ideas nos sirven no solamente para pensar lo sucedido, sino para pensar nuestro presente y futuro. »[5]
Gracias.


[1] THE SHURANGAMA-SUTRA (T. 945): A REAPPRAISAL OF ITS AUTHENTICITY by Ronald Epstein. American Oriental Society, March 16-18, 1976, Philadelphia, Pennsylvania. http://online.sfsu.edu/rone/Buddhism/authenticity.htm
[5] Tomado y adaptado de “Las banderas de Belgrano”. Carlos del Frade. https://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2012/425-las-banderas-de-belgrano.html

sábado, 24 de marzo de 2018

discontinuidades de facto



Éstas son las palabras que leí ayer en el acto de la escuela por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. El acto en sí mostró algunas de las tensiones que circulan por espejo social que es la escuela pública. Luego de estas palabras y la proyección de los primeros diez minutos de La noche de los lápices, hubo una intervención de otro docente habilitada por prácticas machistas que intentó meter en el juego a la teoría de los dos demonios, y que se fué de mambo cuando se la intentó bajar a nuestra realidad en la escuela. Cuando digo prácticas machistas digo habilitar la voz de un hombre sin los mismos requisitos que tienen que tener las voces que hablan en un acto oficial escolar. Antes de cada acto, l@s profes nos inscribimos en un libro de circulares para colaborar en diferentes partes. En mi caso, que me anoté para las palabras alusivas, también es un requisito que estas palabras se presenten con anticipación al rector, para que pueda revisarlas. Así que las leímos en rectoría, y también con los aportes de la secretaria y la asesora pedagógica de la escuela, revisamos el contenido. Como a la mañana misma del acto no se había inscripto nadie para el número, propuse pasar la secuencia inicial de La noche..., la de la asamblea de la Coordinadora de Centros de Estudiantes de La Plata, donde se decide una movilización para presentar una nota pidiendo por el Boleto Estudiantil, y debatir con l@s estudiantes acerca de la escena y el tiempo en el que se producia. Ahora, unos minutos antes del acto, me acerco a la compañera que coordinaba, para ver cuando me tocaba intervenir y veo que, en lápiz, está escrito el nombre del profesor de historia, "cerrando". Lo que pasó a continuación ...es material para otro posteo. 
Gracias a María Laura, Julián, Leandro, que fueron mis compañer@s de equipo en el profesorado (el texto original puede encontrarse aquí). Y a l@s estudiantes que se animaron a aportar al debate con preguntas y respuestas, especialmente a Juan y a Patricio.



El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de estado que sacó de la presidencia a Isabel Perón y se inició una dictadura que se prolongó hasta 1983.

      Ustedes nunca vivieron en una dictadura. En una dictadura tu mamá te dice que no cantes canciones por la calle, porque hay canciones peligrosas. En una dictadura, tu papá llega del negocio y comenta que al repartidor lo acribillaron en su camioneta porque se le paró enfrente del destacamento de La Tablada. En el diario, dicen que fue un "enfrentamiento". En una dictadura hay un mundial de futbol que todos miran. Los chicos van a la primaria y toman distancia, los jóvenes van a la secundaria, con el pelo corto o con pollera, y cantan el himno nacional. Argentina sale campeón en el Mundial. Los estudiantes secundarios salen a reclamar el boleto estudiantil y los trabajadores a hacer el Cordobazo. En Puerto Santa Cruz, a los niños de la primaria los hacen formar en fila para darle un beso a Videla. Todo esto pasa en una dictadura, mientras las personas viven sus vidas.
      Hay algo que falta, en una dictadura. Todo parece normal, inclusive lo que no es normal. Hay una normalidad de mentira. Hay un estado de excepción. No hay garantías constitucionales. Todos los derechos que nuestra constitución garantiza, desaparecen.

      Los estudiantes de secundaria desaparecen, los y las trabajadoras desaparecen. El futuro del país se decide en otro lado.

      Cuando estudié el profesorado, lo hice en la UTN, la Universidad Tecnológica Nacional. Hace muchos años que nació la UTN, pero cuando se fundó se llamaba Universidad Obrera Nacional. Fue en el primer gobierno de Perón, cuando el movimiento obrero logró acceder a la educación universitaria. Una de las innovaciones de la UON eran sus horarios flexibles de cursada, podías trabajar y estudiar al mismo tiempo. ¿Por qué cuento esto? Una de mis profes, Marilú, la de Historia, nos pidió hacer una investigación sobre las discontinuidades en la democracia argentina. Nos preguntó ¿Cuántos gobiernos democráticos y de facto tuvimos? ¿Cuántas presidencias democráticas pudieron completar sus mandatos? ¿Cuántos gobiernos de facto tuvimos? ¿Cómo terminaron?

      Porque hoy conmemoramos la fecha de inicio de la última dictadura, pero hubo unas cuantas más antes. La del ’76 no fue la primera. Cuando pedimos Memoria, Verdad y Justicia lo hacemos para que Nunca Más haya estado de excepción constitucional, para que los chicos y las chicas de las secundarias puedan pensar sus derechos sin que aparezca un auto verde en la puerta de sus casas y se los lleve a ser torturados, y asesinados. Para que las ideas sobre los modelos de país que queremos, que esos chicos y esas chicas, y esa generación querían, se puedan debatir. Para que todos los genocidas que cometieron y colaboraron con esos crímenes reciban su justicia en la cárcel, que es el lugar donde tienen que estar.

      El resultado de ése práctico fue sorprendente, por lo menos para mí, que en mi adolescencia no tuve formación política y que no entendía por qué no podemos acordar qué modelo de país queremos. Les voy a mostrar unos gráficos que hice sobre esa información.

 En éste primer gráfico vemos que pasó en los 102 años de gobiernos desde el primer gobierno de Irigoyen en 1916 hasta este año. Tres partes del tiempo, practicamente, tuvimos gobiernos electos en el poder. Ésto parece bastante bueno.
 Ahora, ¿Cuántos gobiernos hubo en estos 102 años que hayan accedido al poder por el voto popular? Apenitas sobre la mitad.
De esas 19 presidencias que accedieron al poder legitimadas por el voto popular, hasta ahora solamente 9 pudieron completar su mandato.

Además... ¿cómo fueron las elecciones en cada caso? Década Infame, voto femenino solamente a partir de 1952 (la mitad del padrón actual excluída), proscripción de una de las principales fuerzas políticas desde el '55 hasta el '72...
 








      Entonces, vuelvo a preguntarnos, ¿cómo queremos que sea nuestro pueblo, El Chaltén?, ¿cómo queremos que sea nuestra patria?

      Si puedo aconsejarles algo, les pido que construyan su memoria. Lean, infórmense, miren La historia oficial, La noche de los lápices. Los primeros minutos de La noche de los lápices es una asamblea de la coordinadora de Centros de Estudiantes de La Plata. ¿Qué se discutía, qué país querían? Miren Los traidores, de Raymundo Gleyzer, sobre la burocracia sindical. Algunas películas viejas son muy modernas.

      Construyamos memoria. Exijamos verdad y justicia parándonos sobre tierra firme. Construyamos nuestra Democracia.

Gracias.

domingo, 17 de septiembre de 2017

tierra y vivienda

(Este texto lo escribí para la Audiencia Pública sobre la Problemática Habitacional en nuestro pueblo que se hizo ayer en la Primaria. En el texto, le agradecí a la agrupación Vecinos Unidos por la solicitud de la audiencia pero, hasta que no ví la presentación de todos los datos que recolectaron y la información sobre el estado actual de los terrenos y la situación habitacional, no había entendido el alcance real de todo el trabajo que habían hecho. Así que doblemente gracias. Luego de la audiencia, me quedo con la idea de que estamos de acuerdo en que el pueblo tiene que crecer, hacia afuera, con reglas claras y planificación. 
Lamento la negativa del CAP a poner el número de terrenos sobre la mesa pero, sobre todo, lamento el motivo que adujeron. El pueblo de El Chaltén no se va a pelear por 20, 30 o 40 terrenos. El pueblo es solidario. Queremos que se planifique el crecimiento. Tenemos que pensar a largo plazo y actuar ahora en base a un plan claro.
También aprovecho para agradecer a las familias y amig@s que en un momento o en otro, me dieron una mano y me dejaron habitar sus lugares: Marina y Merlin, Flor y Lucas, Ana y Leo, Mónica y Gabriel. Y a los super carpinteros que en dos meses y medio hicieron aparecer una cabañita de la nada. Gracias.
¡Ah! Y todo esto... es político, profundamente político. No nos confundamos.)



Foto: Vecinos Unidos de El Chaltén
Agradezco a todas las personas que generaron este espacio, especialmente a la agrupación Vecinos Unidos, que solicitó la audiencia pública para que podamos acceder a la información actual y que los y las vecinas podamos hacernos escuchar.
Mi nombre es Laura [...], soy originaria de Buenos Aires, y vivo en El Chaltén desde el 2009. Voy a hacer un resumen de mi historia personal, que no es original, es la de muchas personas: Cuando llegué, vivía en el depósito de la agencia en la que trabajaba. Ése invierno, una familia amiga me prestó su casa y en la primavera encontré una cabañita para vivir y desarrollar mi actividad comercial. En 2011 empecé a trabajar como docente. La cabaña se inundaba cada vez que llovía hasta que pude enchaparla. A los dueños no parecía importarles mucho. No tenía ventilación en la planta alta, pero tenía contrato de alquiler. En febrero del año pasado me avisaron que no iban a volver a renovar el contrato, porque la iban a transformar en un alojamiento turístico o vender. Busqué, pero no encontré, una casa donde vivir dignamente y no tener que dejar más de la mitad del sueldo en alquiler. Muchos propietarios calculan el valor del alquiler como lo que puede pagar una pareja con dos trabajos.
Decidí construir una cabaña móvil, y una compañera de la escuela, otra familia amiga, me prestó una esquina de su terreno. A fines de octubre me pude mudar.
Lo que no incluí en el relato son las peregrinaciones al Consejo Agrario, las reuniones con sucesivos Presidentes y Vocales, las notas y documentación enviadas continuamente. En 2010 la Directora Arbilla me dijo que el proyecto que yo quería presentar no era lo que el pueblo estaba necesitando, así que lo modifiqué. En 2012, cuando vino el Director Cárcamo en el invierno pude abrir el expediente de pedido de tierras. Así que me emocioné cuando, en uno de los viajes a Gallegos en 2015, ví que mi carpeta tenía un papelito verde prendido con el texto “Separar para entregar terreno”. Pero llegó la última entrega antes de la Municipalización y éso no pasó. Y todo lo que es Tierras se puso en pausa, aunque vemos que cada tanto aparece algún alambrado nuevo.
En acciones concretas, lo que pido a las autoridades es la consideración de los siguientes puntos:
1.    Los alojamientos para el personal de temporada deben ser revisados para que cumplan condiciones dignas de habitabilidad e inspeccionados anualmente.
2.    Las viviendas destinadas a alquiler permanente también deben ser inspeccionadas. La Municipalidad debiera contar con un ente que regule y controle estos contratos. Pensemos que en muchas de las construcciones más precarias viven familias con niños ¿tenemos que esperar que haya otro accidente que cueste vidas por los problemas de calefacción y aireación de las casas?
3.    Sabemos que el pueblo de El Chaltén va a crecer. Tenemos que hacerlo con planificación y reglas claras de adjudicación de tierras para promover el desarrollo comunitario. El Consejo Agrario debe transferir la documentación a la Municipalidad y la Municipalidad debe acordar con los y las propietarias de las tierras lindantes al ejido actual: Parques Nacionales y Estancias. Debe revisarse la venta de las tierras aledañas a la propiedad de la familia Madsen. Por otro lado ¿Qué pasa con los terraplenes que se encuentran del otro lado del rio Fitz Roy, detrás de Vialidad Nacional?
4.    Sabemos que a los intereses privados se les hace agua la boca cuando piensan en aumentar sus propiedades aquí en el pueblo, o en “otros pueblos”. Es necesaria una regulación de la cantidad de tierra que individuos, empresas o socios de ellas pueden poseer para evitar la concentración. 
5.    Lo mismo con la especulación inmobiliaria. La tierra para quien la habita y desarrolla la comunidad, ya sea desde los sectores de infraestructura o de industria turística. Implementar trabas a la venta o transferencia de los terrenos adjudicados para vivienda o uso mixto.
6.    Asegurar que las organizaciones de desarrollo social, cultural y deportivo de la comunidad tengan un lugar central en la planificación. Hoy todas las fuerzas de seguridad y hasta el Banco Santa Cruz cuentan con terrenos, la única fuerza que realizó una construcción es Prefectura (les quedó linda). Los terrenos del Banco Santa Cruz, Gendarmería y Ejército Argentino deben ser re-adjudicados. Es una vergüenza que continúen aspirando a terrenos sin haber puesto un ladrillo en todos estos años.  A futuro, ésto se puede rever.
7.    Siempre pienso que no hay que desarmar lo que ya se construyó y funciona. La Agrupación Gaucha y las áreas de Reserva Urbana, no deben ser tenidas en cuenta como futuras áreas a construir. También, la Biblioteca Popular Mujer Pionera necesita definiciones sobre su espacio. Y el pueblo necesita espacio para que se desarrollen nuevas organizaciones culturales.
8.    El edificio del Secundario y del Jardín. Los necesitamos ya. Los y las estudiantes necesitan el espacio, la escuela necesita el espacio. Y esto es solamente una parte de la infraestructura que necesita la comunidad para desarrollarse… desde las cisternas de agua de SP que no dan abasto, pasando por una provisión de energía contaminante en ruido y gases y que depende de la transitabilidad de la ruta, el manejo de los residuos y hasta el Puesto Sanitario que todavía no cuenta con un pediatra (o una pediatra). Tantas cosas que muestran que necesitamos pensarnos y tomar decisiones a largo plazo desde nuestra localidad. Es hora.

Ya en el ´92 le dijeron a Anabel de La Choco que no había tierras en el pueblo. Yo miro alrededor y veo valles y estepa sin uso real. ¿Es necesario dañar el bosque? ¿Es necesario construir unos sobre los otros, cada vez más amontonados y peleados? ¿Que cada vecino se deba erigir en árbitro de quien se “merece” un terreno y quién no?
Desde el Preámbulo de nuestra Constitución se habla de “promover el bienestar general”. Sin planificación y reglas claras, sabemos que se generan conflictos entre vecinos. El Artículo 14 bis también declara que es responsabilidad del Estado garantizar el acceso a una vivienda digna.

Espero que, después de los testimonios que se escuchan hoy, se tome conciencia real de lo que necesitamos para el desarrollo de nuestro pueblo. Y se actúe. Gracias.

domingo, 10 de septiembre de 2017

escuela con espacios

(Estas palabras las escribí para el acto por el Día del Maestro que hicimos el viernes pasado. Quiero agradecer especialmente a las compañeras que me ayudaron a revisarlo y mejorarlo y a las personas que intervinieron con sus aportes durante las palabras. También a C., que esa mañana entró a la escuela para buscar unos papeles y, observando el 'caos creativo' de la previa del acto, dijo: "Qué buen ambiente que hay acá.".)



Al alejarse de los límites del Sistema Solar, en 1990, la sonda Voyager I tomó la fotografía conocida como “El punto azul pálido”… ¿la conocen? Es la imagen de la Tierra como un pequeñísimo punto luminoso rodeado de la vastedad del espacio. Tan pequeña como una de esas motas de polvo que se pueden ver flotar en los rayos de sol a la hora de la siesta, pero más solitaria.

En ese planeta, el único que conocemos, ocurren nuestras vidas. Tenemos ciudades, pueblos, cables que nos comunican para que podamos contarnos nuestras historias. Y una de las maneras que encontramos para transmitir ciertos conocimientos a las personas que van naciendo; para sumarlos a estas historias, es la profesión que ejercemos los y las docentes: la enseñanza. En un sentido más amplio, esto que llamamos educación y que hacemos estudiantes y docentes, y familias, y comunidad, aquí en la escuela.

A través de los tiempos fue tomando diferentes formatos, la escuela en Grecia era bastante distinta de nuestra escuela de hoy, sobre todo porque eran todos griegos y muchachitos, y nosotros y nosotras venimos de todos lados. Hasta hace unos 600 años, el territorio que ahora ocupamos y conocemos como Argentina era habitado por una variedad de pueblos originarios, que a partir de la Conquista fueron eliminados y que a partir de las sucesivas oleadas migratorias desde Europa fueron arrinconados y despojados ante el avance de lo que la persona cuya vida conmemoramos hoy como símbolo de la educación, el sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento, consideraba “la civilización”. Civilización contra Barbarie, era el conflicto de esa época y, muy parecido a lo que nos pasa hoy, qué es civilización y qué es barbarie tiene mucho que ver con cómo entendemos y respetamos (o no)  las culturas, las tradiciones, las maneras de ser, de otras personas que, por otro lado, también somos nosotros, porque somos el resultado del mestizaje de las sucesivas conquistas y de la construcción de un país con múltiples raíces.

La Argentina, pensaba Sarmiento, tenía que tomar la cultura europea y estadounidense como ejemplo. Para esto, durante su presidencia y teniendo como Ministro de Educación a Nicolás Avellaneda (que sería Presidente a continuación de Sarmiento), se crearon cientos de escuelas, la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CoNaBip), la Biblioteca Nacional del Maestro. Todas estas instituciones existen hasta hoy (hasta los gorriones siguen por acá), así que la impronta de Sarmiento como modelador de nuestra Argentina de hoy no puede ser ignorada. Tanto en sus aspectos positivos como en los negativos. Para Sarmiento, la escuela era igualadora y su ideal de normalización era la civilización europea.

Pero acerquémonos un poco más a nuestra escuela. La Secundaria de hoy debe ser bastante distinta a los Liceos de aquella época, ya entrados los mediados del siglo XIX, en los alrededores de 1870. Hoy, a unos 150 años y habiendo atravesado un siglo XX signado por interrupciones continuas de gobiernos democráticos, nos encontramos en el período democrático de mayor duración, ya van 34 preciosos años de vida democrática en nuestro país. Y uno de los grandes cambios que nos resulta interesante pensar hoy es la obligatoriedad de la educación secundaria. Piensen que cuando muchos de los y las profes estudiaron, solamente podían acceder a la educación secundaria aquellas personas que querían o cuyas familias los obligaban (no vamos a pensar que todo era color de rosa). O sea, las personas con medios económicos para estudiar, sin necesidad de trabajar. Hoy, el estado debe garantizar que todas las personas menores de 18 años puedan completar sus estudios hasta por lo menos el nivel secundario. Esto es un gran logro. ¿Porqué?, les pregunto a ustedes, ¿porqué podemos pensar que es un logro que se garantice la educación desde el estado? [Una estudiante responde que la educación es importante para el futuro, un compañero docente aporta sobre el valor de la educación para la comunidad y los intereses de quienes nos quieren ignorantes.]

Yo creo que cuanto más cuestiones podamos comprender del mundo que nos rodea, por qué es cómo es, cómo podría ser mejor, todo eso, podemos también ser seres humanos más enteros (y enteras). Y también ser un poco más libres. Tener menos miedo a los demás.

Por supuesto todo esto no lo aprendemos solamente en la escuela, en la escuela nos acercamos, docentes y estudiantes, a un tipo especial de conocimiento. Y tratamos de acercarnos a las Ciencias, los Lenguajes, las Artes, como podemos, juntos.

Este año vino bastante difícil. Empezamos con la Secundaria tomada por toda la comunidad, reclamando por las cuestiones mínimas que necesitamos para poder tener clases todos los días. En particular la comunidad docente de nuestra provincia se vio bastante afectada este año por las tensiones entre el gobierno nacional y el provincial. Ustedes saben que en la mayor parte de las localidades, las clases no empezaron hasta que volvimos de las vacaciones de invierno. No solamente reclamamos, como trabajadores, para que nuestros sueldos se mantengan actualizados con relación a los tarifazos y a la inflación, también reclamamos por los edificios, su mantenimiento, la calefacción, la limpieza. Hoy no tenemos garantizado el servicio mínimo de limpieza que necesitamos y yo me pregunto, cuando me encuentro barriendo la Sala de Informática porque no se llegó a poder limpiar… ¿Qué tan limpia necesita estar la escuela? ¿Qué tan aptas necesitan ser las instalaciones eléctricas? Yo creo que, para empezar, las condiciones edilicias tienen que ser las mejores. ¿Con qué ojos pueden mirar los y las políticos a las nuevas generaciones, cuando la realidad es que se juega continuamente a reducir los costos? No importa si hay un poco de tierrita en los escritorios, si los tubos de iluminación nos despedazan la vista o si hace un poco de frío en las aulas. Como profesional y como ser humano, éso me ofende profundamente.

También reclamamos por la estabilidad del sistema educativo, que los y las profes no tengan que estar recargados de horas para poder vivir, y poder dedicar más tiempo a preparar clases y mejorar su formación. Todas las personas debemos tener los medios para vivir dignamente. El reclamo de cada sector organizado es importante, porque mejora las condiciones de vida de todos.

Hace poquitos meses, estuvo Taty Almeida en Calafate, una de las Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora. Taty es la mamá de Alejandro Almeida, desaparecido por la Triple A cuando tenía 20 años. Ella es maestra y le quise preguntar qué nos podía decir a quienes somos docentes acerca de cómo transmitirles a ustedes los ideales que tenían los jóvenes como su hijo. Me respondió que no podía decirnos nada, con todo lo que estábamos haciendo con las movilizaciones, la construcción gremial, y el sostener el trabajo con ustedes en este contexto que quiere tender a recortar derechos. Por eso es importante el trabajo que hacemos desde las escuelas; docentes, estudiantes, familias y comunidad: porque, entre otras cosas, sostiene derechos que costaron mucho.  Inclusive costaron vidas. Pienso en los chicos de la Noche de los Lápices, que la semana que viene, el 16 de septiembre, se cumplen 41 años de sus desapariciones forzadas por parte de las fuerzas del estado. Ellos reclamaban por un derecho que hoy existe: el boleto estudiantil.

La solidaridad entre los sectores, la unidad en la lucha por las conquistas sociales y laborales son importantes para sostener estos derechos. Da bastante para pensar que últimamente desde el poder se intente convencer a la población de que el enemigo son los sindicatos, los pueblos originarios, las organizaciones sociales, la política. Es importante que desde la comunidad educativa pensemos y analicemos, que desarrollemos nuestras herramientas para comprender la realidad en la que vivimos. Una sociedad realmente justa y democrática tiene espacio para todas las personas.

Entonces, retomo las preguntas ¿Qué escuela necesitamos hoy? ¿Qué cosas y cómo necesitamos aprender en la escuela? ¿Qué significa enseñar hoy? Éste espacio que habitamos, estas paredes que no limitan la escuela ¿Cómo lo llenamos de contenidos? ¿Cómo hacemos una escuela más humana? Es algo que tenemos que hacer entre todos, los profes aportando saberes y afectividad en los vínculos. Lo primero creo que nos sale más naturalmente que lo segundo; pero sin vínculos humanos sabemos que los contenidos no alcanzan. Desde cada estudiante, necesitamos compromiso, una conexión a ésto que estamos haciendo acá adentro, y que es valioso para ustedes, sus familias y para la comunidad de nuestro pueblo. Si la escuela de hoy no es la escuela de Sarmiento, y tampoco es la escuela en la que los y las profes estudiamos, creo que es porque es nuestra escuela, la escuela de ustedes como estudiantes y también de nosotros como docentes, que se habita y construye desde cada espacio, cada materia, el Centro de Estudiantes, el Somo’ Nosotro’, los DAP, las preceptorías, Tutorías, Mercedes, el equipo Directivo, los Consejos de Convivencia y Consultivo (cuando volvamos a armarlos) los y las profes, los gabinetes de asesoría, etc.


Sigamos aportando a construir y mejorar nuestra escuela desde cada lugar que ocupemos. 

lunes, 21 de agosto de 2017

como yo también soy indio

Voy a ir publicando las palabras que escribí para algunos de los actos escolares. Éstas son las que leí el jueves pasado, recordando a don San Martín en este contexto tan oscuro por el que estamos pasando. Van a estar todas bajo la etiqueta "alusiones". Dedicado especialmente a mi amiga A., a quien en la primaria alguna maestra despistada e irresponsable le dijo que "aborigen" significaba "sin origen" (cuando significa "desde el origen"). Y pensando en que siempre es cierto eso de que el uso incorrecto del lenguaje introduce el mal en el alma.


"Compañeros del Ejército de los Andes: Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene a atacarnos; sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a desengañarlos. La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar; cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje."

  Éstas eran las palabras que dirigía don José de San Martín al Ejército de los Andes ante la avanzada española, en 1819, dos años después del histórico cruce de los Andes. Ya la independencia de gran parte de Argentina y Chile tenía bases sólidas, y la campaña libertadora iba hacia el norte, a encontrarse con las otras fuerzas que surgían en toda América Latina. Recordemos algunos de esos nombres: O´Higgins en Chile, Artigas de la Banda Oriental; Belgrano, Güemes, Padilla y Azurduy en Perú, Bolivia y el norte de Argentina; Bolívar en Nueva Granada, Colombia, Venezuela; Sucre también en Colombia. Hombres y mujeres que lucharon para terminar con el control español en la Patria Grande latinoamericana.

  Como San Martín, según algunos testimonios hijo de Rosa Guarú, muchos de los y las combatientes eran originarios o mestizos, indígenas que protegían sus territorios de los conquistadores y a quienes muchas veces San Martín se dirigió en sus propias lenguas: guaraní, o quichua, y que también participaron de las operaciones de inteligencia, de escaramuzas y batallas, ya que eran quienes mejor conocían cada territorio.  Según Manuel de Olazábal, testigo presencial de la reunión con los líderes mapuche-pehuenches en el campamento de El Plumerillo., allí San Martín les dijo a los caciques indígenas: “Los he convocado para hacerles saber que los españoles van a pasar del Chile con su ejército para matar a todos los indios, y robarles sus mujeres e hijos. En vista de ello y como yo también soy indio voy a acabar con los godos que les han robado a ustedes las tierras de sus antepasados, y para ello pasaré los Andes con mi ejército y con estos cañones… Debemos pasar por los Andes por el Sur, pero necesito para ello licencia de ustedes que son los dueños del país”.

  Aquí quiero notar algo importante: bucear en la historia siempre es una tarea compleja, y hay múltiples miradas. Pero entender lo que pasó, y cómo lo cuentan, nos permite entender el presente, y cómo nos lo cuentan.

  “Seamos libres, y lo demás no importa nada”. Ser libres como países soberanos, para elegir cómo vivimos en sociedad, con quién comerciamos, para elegir cuales son nuestras propias soluciones a nuestros propios problemas.

  Cuando Rondeau desde Buenos Aires, en ese año de 1819 le pide a San Martín que use su ejército contra el de Artigas en el norte, San Martín se niega y sube al Perú. En una de las cartas a Artigas explica: “Cada gota de sangre americana que se vierta por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos en todo y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieren atacar nuestra libertad. Unámonos contra los maturrangos bajo las bases que Ud. crea y que el Gobierno de Buenos Aires vea más conveniente y después que no tengamos enemigos exteriores sigamos la contienda con las armas en la mano, en los términos que cada uno cree por conveniente; mi sable jamás se sacará de su vaina por opiniones políticas, como estas no sean contra los españoles y su dependencia”.

  Ser libres implica, a veces, desobedecer las órdenes.  Poder decidir y ser responsables del peso de esas decisiones. Pero la libertad primera es la de los propios cuerpos: Al llegar a Lima en 1821, San Martín prohíbe la esclavitud decretando que: “Todo esclavo que desde esta fecha llegase al territorio independiente del Perú quedará libre del dominio de su amo, por el solo hecho de pisarlo”.

  Hoy, en 2017,  a doscientos años del histórico cruce de los Andes, tenemos que seguir pensando y peleando por nuestras libertades. Hoy nuestros hermanos y hermanas originarios siguen siendo negados de sus derechos y perseguidos cuando se organizan para reclamarlos: Tenemos el caso del Lof en Resistencia Cushamen en Chubut, la persecución a las organizaciones sociales como la Tupac Amaru en Jujuy y ahora Mendoza; el continuo asedio al pueblo wichi en Formosa y Chaco. Ser libres también es tener tierra y trabajo dignos. Y, recordando a esa niña que fui que quería poder viajar en el tiempo para conocer al Libertador y preguntarle cosas, me gustaría hoy poder preguntarle “Don José, ¿Cómo hacemos hoy para pelear por nuestra libertad?”.

  Cierro entonces estas palabras comprometiendo a quienes así lo sientan, a seguir el camino de grandeza que nos marcó nuestro Libertador General don José de San Martín. Gracias.

¿Querés saber más?
Libertadores (Wikipedia)
Cruce de los Andes (Wikipedia)

miércoles, 12 de octubre de 2016

cárceles argentinas, roca y las tres carabelas

Estas palabras las escribí para el acto del Día del Respeto a la Diversidad del 2016. Como yo no iba a estar en el pueblo, tuve la suerte de que A., la directora del grupo de Teatro de la Biblioteca Popular (y tallerista de Teatro del CABI), aceptara leerlas por mí y repartir los papelitos de colores que se iban a usar en la actividad (los papelitos sobrantes del armado de una bella Wiphala, algún otro año). También le pedí permiso a E. para usar un texto que había publicado en su Facebook y que me pareció que resumía unas cuantas cosas. Así que, nuevamente, gracias a ambas. 


"Hace un tiempo estuve en casa de mi hermano. Después de comer, me puse a jugar con mi sobrino. Matías tiene dos años y todavía no habla, pero balbucea. Me señaló la puerta de la casa y hacia ahí fuimos, aunque no salimos del todo. Nos quedamos del lado de adentro, detrás de las rejas. Paré a Matías sobre la caja del medidor de gas y él se agarró a los barrotes, como un monito.
Era la hora de la siesta y no había movimiento en la calle.
Solo había dos chiquitos revolviendo basura en el contenedor de enfrente. Creo que eran hermanos. Uno tendría siete años y el otro cuatro. Matías se sacudió y ellos nos miraron. Después, el más grande acomodó unas cajas de cartón en el chango y empezó a empujar. Vamos, le dijo al más chico. Pero el de cuatro no nos sacaba los ojos de encima. Lo ví mejor y me impresioné. Tenía la cara llena de cicatrices. Marcas de quemaduras, parecían. El más grande empujó el chango, que sonó como un portón oxidado. Matías volvió a saltar y a gritar. El de cuatro siguió a su hermano, obediente, aunque sin dejar de mirarnos. Y de pronto clavó los pies, como diciendo: tengo que hacer algo. Sentí un frío por la espalda. El chiquito respiró hondo y corrió hacia nosotros. Su velocidad me dio miedo. Quise desprender a Matías de los barrotes y meterlo para adentro. Pero no tuve tiempo. ¿Qué haría cuando llegara? ¿Nos pegaría? El pequeño diablito llegó en menos de un segundo. Se agachó, desapareció tras la pared que sostenía las rejas, y reapareció con un globo. Se lo dio a Matías. Un globo viejo desinflado de helio. Un globo que solo llegaban a ver Matías y el nene de cuatro años. Desde donde yo estaba, no lo podía ver.
No, mi amor, le dije. Ese globo es para vos. Se lo dije con las piernas temblando. Con la voz asustada. El nene negó con la cabeza y alargó otra vez su mano con el globo. Matías se lo sacó de las manos y le agradeció a su forma, como los monitos.
El pequeño diablo volvió con el mayor a la misma velocidad con la que había llegado. Su hermano empujó el chango cargado de botellas y cartones. Ya no nos volvieron a mirar. Doblaron en la esquina y desaparecieron. El temblor de las piernas no se me iba. Un nene de cuatro años me había asustado. ¿Ese pequeño diablito? ¿De verdad le tenía miedo a un chico de setenta centímetros? ¿Era eso lo que me hacía temblar?
Agarré a Matías y lo metí adentro. Creo que un poco lo obligué. Lo mejor sería que nos pusiéramos a tirar fichas de dominó por el aire, o nos sentáramos a ver la tele.
A la noche volví a casa.
Las piernas me seguían temblando. No podía dormir. Todavía sentía mucha vergüenza y yo olía a trapo viejo mojado."
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Este texto no es mío, es de Estela Getino, que es cineasta, mujer y maratonista principiante, y que comparte estas escenas breves en su Facebook[1]. A veces, en el arte, se dice la verdad contando mentiras y no sabemos si esta historia sucedió, pero sí sabemos que es cierta.
La Conquista empezó hace más de quinientos veinticuatro años y continúa hoy. Se reedita cada vez que quien tiene algún tipo de poder, lo usa para justificar el despojo. Tuvo su réplica tardía en nuestra región con la Campaña del Desierto, y aún hoy hay quienes piensan que el exterminio puede ser bandera de cruzadas. La Conquista continuó con las maniobras que fueron despojando a quienes sobrevivieron de las tierras que les quedaban; porque lo que no lograron la masacre, la esclavitud, la enfermedad; lo continuaron y profundizaron el alcohol, la marginalidad y la pobreza, cercadas las comunidades originarias por la voracidad del estanciero, de la explotación minera y forestal, o del turismo. La ambición humana de tener más, de poseerlo todo.
La Conquista debe detenerse en cada persona, o no tendrá fin. Nuestro pueblo, este rejunte que somos, traído por el viento, nos da una oportunidad que no tuve en mi niñez, la oportunidad de crecer con la diversidad, aceptándola y aprendiendo de ella. Cuando viajaba desde mi pueblo a Buenos Aires, en colectivo al centro, o volvía cansada a la noche, viajando parada, jugaba a adivinar dónde iba a bajarse la próxima persona. Logré afinar bastante este sexto sentido, que me dejaba conseguir asientos rápido con bastante precisión. Mucho más tarde, quizás demasiado, se me ocurrió pensar cómo elegía a la siguiente persona en bajar. Era por el color de su piel, por cómo iba vestida. Encontré que hay una relación entre nuestro origen étnico y nuestros ingresos y nivel de vida.
Esto no se refleja solamente en los lugares en los que nos toca vivir. Estuve investigando un poco: Pensemos en la población carcelaria de nuestro país. Una pensaría que la distribución de los grupos debería seguir la distribución de la población. Así, si de cada 100 personas que viven en nuestro país, 6 son extranjeras, es cuanto menos raro que de cada 100 personas presas, 22 sean extranjeras[2]. Sería tres veces más. En otro informe encontré que el 85 por ciento de la población carcelaria no llegó a completar su secundaria[3]. Busqué datos sobre los orígenes socioeconómicos y veo que alrededor del 80% no cuenta con empleo fijo o es mano de obra desocupada. Parece que tener un empleo estable y la secundaria terminada hacen más difícil el ingreso al sistema penitenciario.
¿Y quiénes completan sus estudios? Flavia Terigi, investigadora en Educación, realizó una comparación entre diversos programas latinoaméricanos que intentaban apuntalar la permanencia de los chicos y chicas en las escuelas y describe el fenómeno de “vulnerabilización”. Extraigo este segmento que lo explica: “Tomamos   la   expresión   “vulnerabilizados”   (...),  en  tanto  consideramos  que  expresa  mejor  que  “vulnerables”  una  condición  que  afecta  a  vastos  sectores  de  las  poblaciones urbanas. Esa condición es el resultado histórico y (esperamos) reversible de procesos sociales que  producen  como  efecto  la  situación  de  vulnerabilidad:  los  grupos  no  “son”  vulnerables  por  alguna  condición  propia  que  los  haga  tales,  sino  que  están  colocados  en  situación  de  vulnerabilidad  por  efecto  de procesos de concentración de la riqueza, de explotación económica, de segregación en la participación política y de desigualdad en el acceso a los bienes culturales.” [4]
Les pido que hagan el siguiente ejercicio con la hojita de papel: piensen en dos personas que conozcan que hubieran querido poder terminar la primaria o la secundaria, pero no pudieron. Anoten los nombres en el papelito, primero (van a necesitar lugar para otras líneas, no ocupen toda la hoja). ¿Listo? Ahora piensen dos personas que tengan un trabajo eventual, que no tengan siempre trabajo, a veces sí y a veces no. Pero lo importante es que ustedes consideren que el trabajo que hacen es, digamos entre comillas, “menor”. Anoten. Otras dos.
Ahora otras dos personas, piensen en un nivel gerencial, o de conducción política, con responsabilidades “importantes” en un trabajo “importante” (lo digo entre comillas porque hay mucho para pensar sobre esto). Anoten sus nombres.
Y, el último grupo, si conocen, el nombre de dos personas que estén presas. Les doy tiempo…
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¿Qué nos pasa, aquí y ahora, con éstos temas? ¿Qué tienen que ver la escena de la tía aterrorizada por un niño de cuatro años portando un globo,  las poblaciones marginalizadas, el color de la piel, los asientos libres en un colectivo lleno de gente que vuelve a casa, qué tienen que ver las cárceles argentinas con Roca y las tres carabelas?
Hace un par de semanas, la Prefectura torturó a dos chicos de una villa de Buenos Aires, por portación de ropa que no se ajustaba a su idea de cómo debe vestirse una persona de la villa. Cuando los medios le preguntaron al padre del pibe de 15 qué sentía, el señor respondió: impotencia. Gracias al apoyo de las organizaciones sociales a la persecución posterior, siete prefectos fueron dados de baja de la fuerza[5]. ¿Qué tiene que ver esto con la Conquista?

¿Quiénes son los trabajadores golondrina? ¿Dónde tienen sus casas? ¿qué significa no tener tierra? ¿Qué pasa cuando se organizan, como en el caso por ejemplo del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, el MOCASE, o el Movimiento Sin Tierra, en Brasil? ¿De quiénes son las venas abiertas de América Latina?

Alguna vez escuché a la periodista y activista Naomi Klein decir que los tiempos de las sociedades son inmensos, y que todavía, más de 500 años después, no terminamos de atender a todas las consecuencias de la Conquista de América. Quienes estaban ahí en el origen, siguen hablando hoy, por boca propia y ajena. Porque hoy estamos acá, juntos, y nuestras diferencias debieran fortalecernos y no separarnos. De la discriminación nace el miedo, que pone entre rejas tanto al puño que aplasta como al brote que surge.
La Conquista continúa, y tenemos que terminar con su historia de miedo y arrogancia. Sin miedo, somos tierra que anda: ¡Runa allpacamaska![6].





[4] Segmentación urbana  y educación  en  América Latina. Aportes de seis estudios sobre políticas de inclusión educativa  en  seis grandes ciudades  de  la región. Flavia Terigi. Revista Iberoamericana  sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (2009) - Volumen 7, Número 4 http://www.rinace.net/reice/numeros/arts/vol7num4/art2.pdf  y otro informe encuentra que de “(…) los jóvenes urbanos cuya madre tiene baja educación, más del 40% han desertado (55% en las zonas rurales); en cambio, entre aquellos cuya madre ha completado al menos la educación primaria, la proporción bordea el 15% en las zonas urbanas y el 34% en las rurales.[4]
[6] De Atahualpa Yupanqui, “El hombre es tierra que anda.” http://www.fundacionyupanqui.com.ar/tierraqueanda.html

jueves, 24 de marzo de 2016

vinieron con las armas

Estas palabras las escribí para el acto por el Día de la Memoria del 2016. Un día complejo, con la inoportuna visita de Barack Obama, el jefe de estado del país que apoyó todos los golpes de estado en América Latina durante los '70s.

Ellos vinieron con las Armas, pero también vinieron con la aprobación silenciosa y el apoyo declarado de muchos sectores. El poder económico. El poder imperialista. La Iglesia católica. Algunos partidos políticos. Y parte de la población.

  El año pasado le pregunté a mucha gente qué era importante recordar en esta fecha. Qué era lo que no teníamos que olvidar para que la historia no se repita. La respuesta que me quedó clavada en el pecho fué que hay que recordar que una parte de la población pensaba que la mejor alternativa era sacar al gobierno democrático del momento ¿Qué podía ser peor que Isabelita y López Rega?
No voy a cometer el error de decir que un golpe cívico militar como el del '76 fué responsabilidad de la población, había un contexto internacional que lo impulsaba, había intereses económicos e ideológicos, internos y externos. Y la fuerza fué aplicada por las manos que conocemos, a través de todas las Armas de nuestra república.

  Este año quiero invitarnos a pensar cómo sostenemos la Democracia entre todos, y porqué la memoria y la verdad son dolorosamente, trabajosamente, necesarias si queremos una justicia que funcione, que nos sirva. Que nos sirva. Que colabore en esto de vivir en Democracia, escuchando a todas las voces para entender la verdad.

  Buscando otras voces encontré una exposición del Juicio a las Juntas, donde un hombre, posiblemente un abogado, relataba el caso de Cecilia Inés, de 16 años de edad, encapuchada y engrillada en los altillos de la Casa de Oficiales de la ESMA. La habían capturado gracias a los datos que había proporcionado su hermana, a quién le habían dicho que sólo la iban a interrogar. Su hermana creía que así le salvaba la vida. Cecilia Inés permanece hoy en situación de desaparecida.
Subversión, una palabra que ha sido declarada culpable, y de la que debiéramos conocer su significado real.

  Ellos vinieron con las armas, y se llevaron las fuentes de trabajo. También escuché la voz del joven líder piquetero Darío Santillán, a principios de 2002, horas antes de que lo rematara la policía en Puente Pueyrredón y algunos medios intentaran hacerlo pasar como una víctima más de la crisis. “La crisis causó dos nuevas muertes”, fué el titular de Clarín, ilustrado por una foto de dos cuerpos observados por algunos efectivos. Un día después, el reportero gráfico que había capturado la secuencia logró difundir la verdad, y se supo que, se les habían levantado las piernas para que se desangraran más rápido y no pudieran ser socorridos. En la entrevista Darío dice: “antes del 20 de diciembre eramos los desocupados los que iban llevando la lucha, ahora nos encontramos involucrados prácticamente todos los sectores. El tema es como vamos coordinando las luchas para que vayan siendo mucho más fuertes.”

  Piqueteros. Los violentos, dicen las voces que declaran culpable lo que no les conviene. ¿No ves los palos que llevan a todas las marchas? Hay que entender el significado real de esos palos para cargarle las culpas a quien corresponde.

  Ellos vinieron con las armas. Ellas se encontraron primero en las Comisarías, en los Hospitales, en los Tribunales, y compartiendo su miedo y su angustia, caminaron en la Plaza de Mayo. Circulen, les dijeron. Y ellas escucharon y nunca se detuvieron. ¿Quién puede pararse frente a una Madre o una Abuela y no ceder ante ése dolor? Hablo de Estela Carlotto, que esta semana salió al cruce de los medios que intentaban sembrar discordia en el movimiento de DDHH, diciendo que ella se iba a encontrar con el Presidente de EEUU. “Eso no es verdad, y en todo caso si se produce una reunión será con todos los organismos”, aclaró. Hablo de Hebe de Bonafini gritando en Plaza de Mayo, sí, como una loca: “El otro soy yo”.

  Las madres. Las locas de la plaza. También culpables de criar hijos comunistas, gremialistas, culpables de criar hijos culpables. Hay que entender qué es que te arranquen a tus hijos, a tus hermanos de tu casa. Hay que entender porqué.

  Durante el Proceso se perdieron vidas, en su mayoría culpables. Culpables de querer construir orgánicamente una sociedad más justa. Si nos olvidamos de todo, no nos olvidemos de que el exterminio fué sistemático. Y que es una herramienta que fué utilizada ayer y sigue siendo utilizada hoy.

  Alcanzar la justicia para la sociedad en su conjunto va en contra del interés de los poderosos de turno, cuyo poder emana precisamente de mantener el control sobre el resto de la población (control social, económico, alimentario, de vivienda, de trabajo, de los cuerpos). No es el poder de crear, de producir, sino el poder de apropiarse. De ser dueño.

  A esto es obligatorio  resistir, y esta resistencia toma diferentes formas. Luchar por el nuevo edificio del Secundario, por ejemplo. Participar, reclamar, denunciar, construir. La democracia lleva mucho trabajo pero, si no hacemos este trabajo, nos sacan la vida de las manos.

  Otra cosa que quisiera que recordemos es que a la Democracia no la ejercemos sólo en el minuto que votamos: la ejercemos cuando vivimos, cuando comemos, cuando trabajamos, cuando escuchamos al otro y construimos con el otro que me acompaña, que me interpela.

Cecilia, Dario y Maxi, Azucena, están presentes acá hoy, llamándonos a seguir involucrados. Construyamos Justicia, para que “culpables” sean los que cercenan vidas, los que venden o envenenan nuestro futuro, los que no nos dejan crecer en libertad. 

martes, 24 de marzo de 2015

¿qué iba a ser peor?

Para el acto por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia del 2015 le pregunté a amig@s y vecin@s sobre qué era importante recordar. Salieron estas palabras, que leí antes del debate que hicimos en la escuela, sentada al lado de un banquito verde vacío, y que le dedico especialmente a mi amiga Susana. 


Este texto comienza de dos maneras: empiezo por la más “oficial”, el porqué estamos acá, en este momento: El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemoran en la Argentina las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar. Es el próximo martes 24 de marzo, porque un 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de estado que tomó el control de las vidas y las muertes de los argentinos por siete años.
El otro comienzo de este texto es casi más personal. Jorge Rafael Videla, el dictador, miembro de la Junta, murió en la cárcel que hay en mi pueblo, Marcos Paz. Tenía 87 años y, finalmente, había sido condenado a cadena perpetua por el robo de bebes y niños durante los años de esa dictadura. A veces me imagino que las familias de los 15 desaparecidos de mi pueblo deben haber respirado un poco más tranquilas ese día. Pero nada puede devolvernos al papá de Kamena (gremialista), o a la hermana de Alicia (que era docente), ni al ex-intendente, a ninguno de ellos. Son 30.000, y cada uno de ellos tiene alguien que los recuerda. Son las ausencias presentes.

Hay que decir que, en esos años oscuros, el poder militar lo cubrió todo y nombró y tomó a sus enemigos. Algunos de esos enemigos tenían la edad de ustedes, como los chicos de La Plata, los de la Noche de los Lápices, algunos tenían la edad de nosotros, los profes.  Otros de esos “enemigos” ni siquiera habían nacido. Este poder marcó, asesinó y encarceló sin juicios a sus “enemigos”, y robó las identidades de sus hijos; pero se adueñó también de las vidas de los otros, los que aprobaban y señalaban con el dedo a quienes entrarían en la lista de enemigos  o los que acataban sin mirar, sin escuchar y sin hablar, por desconocimiento o por miedo. El miedo es una gran herramienta de control, y la ignorancia también.

Por eso es importante recordar algunas cosas de las que no podemos hablar todos los días, quizás porque son demasiado dolorosas. Esta semana me visitó mi amiga Susana, por ejemplo. Su estuvo desaparecida por un par de meses y la torturaron, junto con su hermana Amalia, en un centro clandestino de detención. Nadie las había acusado de ningún crimen, salvo sus ejecutores. ¿Qué significa exactamente estar desaparecido? Nadie sabe dónde estás, si estás viva o muerto. Solamente se sabe que “te llevaron”, “lo chuparon”, “desapareció”. No tenés identidad, porque tus dueños han decidido que no sos una persona. Sos “el enemigo”. A ellas dos las torturaron y a algunas otras de sus compañeras les hicieron cosas más duras todavía. A otr@s de sus compañeros de militancia l@s mataron.
Ellas tuvieron la suerte de que, por alguna razón, en algún momento las pasaron a la cárcel de mujeres de Devoto, donde estuvieron unos años. Esto se llama: “las blanquearon”: estaban presas, pero existían. De estas cosas me fui enterando  en fragmentos, por comentarios breves que fue haciendo en los veinte años que nos conocemos. Hace muy poco que empezó a hablar más abiertamente conmigo de estos temas. Pero nunca dejó de militar, de pensar y de hacer, a través del camino que ella había elegido. Y nunca se olvidó.
Pensando en preparar estas palabras, le pregunté qué era para ella lo más importante a recordar de la época del golpe. Y me dijo que lo importante era recordar que había una parte de la población que pensaba que la mejor alternativa era sacar al gobierno democrático del momento, la pregunta que muchos se hacían era ¿qué iba a ser peor que Isabelita y López Rega?

Acá juegan muchos factores, uno importante era que faltaban pocos meses para las siguientes elecciones  nacionales. La fuerza militar golpista no actuaba en solitario, el golpe en Argentina había sido precedido por golpes en Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, todos perpetrados por la fuerza militar de cada uno de estos países. Esto se conoce como el Plan Cóndor. Rodolfo Walsh escribió, en su Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, publicada desde la clandestinidad en Marzo de 1977:
"Una política semejante solo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina. (…) Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra que desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional."

También les hice la misma pregunta a otros amigos ¿Qué es lo que tenemos que recordar? ¿Qué es lo que no hay que olvidar?
Jerry me dijo que uno toma más conciencia con el cuerpo vivido en la situación. Todos tenemos nuestros derechos como individuos, pero solamente los recordamos y los entendemos cuando nos faltan. Ante  la vulneración de derechos, ése es el momento en el que tomamos conciencia. "No sé quien descubrió el agua", me dijo Jerry, "pero seguro que no fue un pez."
Esto me hizo pensar en lo importante que es entender nuestros derechos y valorarlos, y sobre todo valorar la vida en democracia, en “libertad”.

Una vecina, Florencia, la mamá de Tadeo, dijo que lo importante es “Proclamar nuestra democracia, no caer más en dictaduras, pero por sobre todo abrir nuestro espíritu y corazón e integrarnos como sociedad y como sudamericanos.”
Con esto pienso en el valor que tiene entender nuestra historia y nuestras relaciones con los otros pueblos latinoamericanos, en el contexto de presiones imperialistas. Pienso en la situación de Venezuela en este momento y, un poco más allá, pienso en la guerra en medio oriente, justificada por supuestas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. El pasado nos deja comprender el presente.

Susanita, ex-profe de nuestro colegio, recuerda a Julio López, “¡Julio López Presente! Homenaje al tristemente doble desaparecido del ‘que no se habla’”.
Seguramente muchos no saben quién es Julio López, secuestrado en democracia, en el 2006,  poco después de declarar contra Miguel Etchecolatz, comisario encargado durante el Proceso de uno de los centros de detención clandestinos de la provincia de Buenos Aires.

Omar, otro amigo, nos dice algo parecido a lo que decía Susana: “En lo personal, creo que es necesario hacer hincapié en los hechos históricos previos al golpe del ´76. Aquellos que hicieron que gran parte de la población llegara a pensar que eso era lo mejor que podía ocurrirnos a los Argentinos.
Es indudable que el Plan Cóndor no sólo tenía como objetivo derrocar gobiernos democráticos en América Latina e instalar dictaduras. Además, este macabro plan incluía el boicot económico y la instalación en el inconsciente colectivo de que ejércitos terroristas querían implantar el comunismo en estos países, como forma de persuadir a la población para que apoyara los golpes de estado.
Es imprescindible conocer la historia de estos hechos porque dejaron marcas profundas y dolorosas en la sociedad. Parafraseando a Silvio Rodriguez; Esto es la Memoria: Un arma cargada de futuro.”

Diego, desde Villa Gesell, me habló de los autores ideológicos de la teoría económica, que todavía hoy asesoran a algunos políticos con sus recetas, la Universidad de Chicago con sus Chicago Boys, como Domingo Cavallo, ministro de economía durante la presidencia de Menem. Sabri dice que hay que continuar la lucha, algo de eso van a ver en el video que sigue: qué mundo soñaban los que fueron perseguidos. Patricia reflexiona sobre qué significan exactamente las palabras “Terrorismo de estado”. Y Paola recuerda a los Normalistas, los estudiantes mejicanos desaparecidos hoy, que nos siguen llamando a no olvidar y a actuar para que estas cosas no sigan repitiéndose.

Hasta acá, muchas palabras fuertes, ¿no?: Terrorismo de estado, Golpe, Proceso, Dictadura, Desaparecidos…, algunos no conocíamos estas historias… a otros, quizás, algunas de estas palabras hoy nos suenan un poco más de cerca.

Para cerrar, Verónica nos recuerda que lo importante es pensar y reflexionar sobre qué es “Lo que pasa en una sociedad cuando el miedo hace que uno deje de participar y de preocuparse. Y la falta de empatía y el cuidado del otro.”

Antes de ver el video y empezar el debate, me gustaría que escuchemos a la actriz Cipe Lincovsky recitar un poema atribuido a Bertol Brecht, que tiene muchas formas, pero que creo que nos muestra una parte de esto que es tan importante: no tener miedo de defender el derecho de los otros, porque ésos son también nuestros derechos.